Todavía no pasaron diez años desde que una investigadora decidió llevar a cabo un proyecto único, el de desarrollar un tratamiento innovador para una patología poco frecuente que afecta a miles de personas en el mundo. Sin embargo, ella decidió empezar con su misión aunque no tenía inversores ni ahorros.
Con esa determinación, Suma Krishnan levantó desde cero una compañía que hoy cotiza en Wall Street, emplea a cientos de profesionales y además genera cientos de millones de dólares en ingresos anuales. Su historia es una de las más conocidas de la biotecnología reciente.
Suma Krishnan, la mujer que encontró la cura a una rara enfermedad de la piel
Nacida en Bombay y formada en química orgánica en Estados Unidos, Suma Krishnan ya llevaba décadas de experiencia en la industria farmacéutica cuando decidió dar un giro radical a su carrera. En 2016, con 51 años, cofundó Krystal Biotech junto a su esposo, Krish Krishnan.
La apuesta fue desarrollar un gel de terapia génica para tratar la epidermólisis ampollosa distrófica, una condición conocida como “piel de mariposa”. Esta enfermedad vuelve extremadamente frágil la piel, causando heridas constantes y dolor crónico en los pacientes. En ese momento no había alternativas aprobadas y el sufrimiento era enorme.
El producto que idearon, llamado Vyjuvek, usa una versión modificada de un virus para llevar un gen sano a las células de la piel. Así, las heridas pueden cicatrizar y mejorar la calidad de vida de los afectados. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) lo aprobó en 2023, convirtiéndose en el primer tratamiento disponible para esa patología.
De todas formas, la innovación también fue financiera, ya que los Krishnan rechazaron capital de riesgo y se apoyaron en ahorros propios y aportes de familiares y amigos. A solo un año y medio de su creación, la empresa debutó en el Nasdaq y comenzó su crecimiento.
Patrimonio de Suma Krishnan hoy
El éxito de Krystal Biotech llevó a Suma Krishnan a la lista de mujeres más influyentes del sector. Actualmente, la empresa tiene una valuación de alrededor de u$s 4.400 millones, con ingresos en 2024 que superaron los u$s 290 millones, cinco veces más que el año anterior.
Suma, que lidera el área de investigación y desarrollo, conserva aproximadamente el 12% de la compañía junto a su esposo. Su fortuna personal se estima en u$s 300 millones, casi todo vinculado a su participación accionaria.
Hoy en día, además de seguir expandiendo la terapia contra la epidermólisis, la científica trabaja en ensayos clínicos para enfermedades respiratorias, distintos tipos de cáncer y problemas oculares. Su meta es que la misma tecnología que revolucionó el tratamiento de la piel frágil pueda aplicarse a múltiples condiciones graves.
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