La historia de los robots empezó mucho antes de que existieran las computadoras, los sensores o la inteligencia artificial. Desde la antigüedad, distintos inventores y científicos intentaron crear máquinas capaces de imitar movimientos de animales y personas.
Ese camino atravesó civilizaciones y siglos de avances hasta llegar a 1939, cuando Elektro sorprendió al público de la Feria Mundial de Nueva York y se convirtió en uno de los grandes pioneros de la robótica humanoide en la historia.
Los primeros autómatas surgieron siglos antes de la era moderna y marcaron el inicio de una larga evolución.
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Los primeros autómatas de la antigüedad: de Grecia a la Edad de Oro Islámica
Uno de los primeros antecedentes apareció en el siglo IV a.C. con Arquitas de Tarento, matemático e ingeniero griego que creó “La Paloma”, un pájaro mecánico que podía volar con un sistema impulsado por vapor. Aunque sus planos originales no se conservaron, las descripciones antiguas permitieron reconstruir la idea y mostrar hasta qué punto ya existía un interés por desarrollar dispositivos capaces de moverse sin intervención humana directa.
En China también surgieron experimentos similares, durante el siglo III a.C., Mozi desarrolló un carro de madera automatizado que podía desplazarse sin ser empujado por personas o animales. Siglos después, durante la Edad de Oro Islámica, Al-Jazari llevó estos mecanismos a creaciones como el famoso “Reloj Elefante”, que mezclaba arte e ingeniería con figuras móviles y distintos sistemas mecánicos para mostrar la hora.
Leonardo da Vinci llevó el concepto a diseños inspirados en el cuerpo humano.
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El salto al Renacimiento: el caballero mecánico de Leonardo da Vinci
Entre los siglos XV y XVI, el Renacimiento volvió a interesarse en las máquinas automáticas. Uno de sus grandes protagonistas fue Leonardo da Vinci, quien diseñó un caballero mecánico capaz de mover brazos y piernas. El proyecto estaba muy relacionado con sus estudios sobre la anatomía humana.
Da Vinci buscaba entender cómo funcionaba el cuerpo para después trasladar esos movimientos a un sistema mecánico. Aunque estaba muy lejos de los robots actuales, aquel diseño se convirtió en uno de los grandes antecedentes de la robótica humanoide porque intentaba reproducir el movimiento de una persona.
Elektro sorprendió al público en 1939 y se convirtió en uno de los grandes símbolos de la robótica.
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Elektro (1939): el primer robot humanoide del mundo y su impacto
El gran cambio llegó a fines de la década de 1930, cuando Westinghouse Electric Corporation desarrolló Elektro bajo la dirección del ingeniero Joseph Barnett y un equipo de especialistas. El robot medía 2,1 metros de altura y pesaba 120 kilos. Estaba construido con aluminio, acero y un sistema de engranajes que permitía controlar sus movimientos.
Su gran presentación llegó en la Feria Mundial de Nueva York de 1939, dentro de la exposición “El mundo del mañana”. Ahí podía caminar, hablar, responder órdenes de voz e incluso fumar cigarrillos. Para procesar los comandos usaba un sistema basado en células fotoeléctricas y tubos de vacío, una tecnología muy avanzada para la época.
ASIMO y Atlas muestran hasta dónde llegó hoy el desarrollo de los robots humanoides.
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De Elektro a la actualidad: la evolución hacia ASIMO y Atlas
Décadas después, el concepto que Elektro ayudó a popularizar evolucionó hacia robots mucho más avanzados. En 2000, Honda presentó ASIMO, diseñado como un asistente humanoide capaz de caminar, correr, subir escaleras e interactuar con su entorno de manera autónoma. Su desarrollo mostró que los robots podían empezar a hacer tareas más complejas y acercarse a aplicaciones reales en hogares, industrias y otros espacios.
Otro momento importante llegó con Atlas, desarrollado por Boston Dynamics. El robot usa sensores avanzados, inteligencia artificial y sistemas mecánicos que le permiten hacer movimientos complejos, adaptarse al entorno e incluso completar maniobras que superan ampliamente las posibilidades de aquellos primeros modelos.
Desde “La Paloma” de Arquitas hasta Atlas, la evolución llevó más de dos mil años. Elektro quedó en el medio de esa historia como el robot que acercó por primera vez la idea de una máquina humanoide al público y abrió el camino hacia los diseños que hoy siguen sorprendiendo a todo el mundo.