Las grandes fortunas suelen construirse a partir de ideas inesperadas. En el caso de la familia Greenberg, el recorrido estuvo lejos de ser lineal. Antes de convertirse en referentes globales del mercado de las zapatillas, atravesaron fracasos, cambios de rumbo y emprendimientos que hoy resultan, cuanto menos, llamativos.
Todo comenzó con una actividad muy distinta al negocio que terminaría haciéndolos multimillonarios: la venta de pelucas masculinas por catálogo. Ese emprendimiento permitió sostener económicamente a la familia mientras desarrollaban nuevos proyectos comerciales.
Los excéntricos emprendedores que terminaron con un imperio de zapatillas: el inicio de Sketchers
La historia empresarial de los Greenberg comenzó con Robert Greenberg, un emprendedor estadounidense que construyó su carrera a base de prueba y error. Durante los años 60 y 70 impulsó distintos negocios, aunque uno de los más curiosos fue la venta de pelucas masculinas por correo, una actividad que ayudó a sostener las finanzas familiares en una etapa de incertidumbre económica.
Lejos de conformarse, Greenberg siguió buscando nuevas oportunidades. En 1983 fundó LA Gear, una marca de calzado deportivo que alcanzó una enorme popularidad durante los años 80 y principios de los 90. La compañía llegó a valer miles de millones de dólares y se transformó en una de las empresas de zapatillas más importantes de Estados Unidos.
Sin embargo, la bonanza no duró para siempre. LA Gear sufrió una fuerte caída comercial y Robert Greenberg terminó dejando la empresa.
A una edad en la que muchos empresarios eligen retirarse, decidió volver a empezar desde cero. En 1992, junto a su hijo Michael Greenberg, fundó Skechers. El objetivo inicial era sencillo: vender botas y calzado urbano inspirado en las tendencias juveniles de la época.
Poco a poco, la empresa diversificó su catálogo y comenzó a competir con gigantes como Nike, Adidas y Puma. A diferencia de otras marcas, Skechers apostó por un público mucho más amplio. No se enfocó exclusivamente en deportistas profesionales, sino también en consumidores cotidianos, adultos mayores y familias enteras.
Con el paso de los años, la compañía expandió su presencia a más de 180 países y abrió aproximadamente 5.300 tiendas alrededor del mundo. Actualmente, factura cerca de u$s9.000 millones anuales, una cifra que evidencia la magnitud alcanzada por la compañía.
Mientras tanto, Michael Greenberg se consolidó como presidente de la empresa, mientras Robert continuó desempeñándose como director ejecutivo y principal figura estratégica. La fortuna personal de la familia creció de forma exponencial gracias a la participación accionaria que mantuvieron durante décadas.
La venta millonaria a 3G Capital: todos los detalles
El gran golpe financiero llegó en 2025, cuando el fondo de inversión 3G Capital anunció la compra de Skechers por u$s9.400 millones. La adquisición llamó la atención del mercado porque implica la salida de Skechers de Wall Street tras más de dos décadas cotizando públicamente.
Uno de los datos más relevantes es que la familia Greenberg poseía alrededor del 12% de las acciones de la empresa, aunque controlaba aproximadamente el 60% del poder de voto gracias a una estructura accionaria especial. La participación de la familia dentro de la operación les permitió consolidar una riqueza cercana a los u$s3.000 millones.