Con sus trajes de colores y monstruos de goma, los Power Rangers se convirtieron en un fenómeno global que marcó a millones de niños desde los años 90. Detrás del éxito no hubo un productor de Hollywood, sino un inmigrante egipcio que apostó por lo que nadie quería.
Ese hombre es Haim Saban, un empresario que transformó una serie japonesa en una máquina de entretenimiento y merchandising. Su historia no solo es sorprendente: también muestra cómo se construye una fortuna desde cero con intuición, carisma y negocios audaces.
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Haim Saban, el artífice de que millones de niños sueñen con ser un Pawer Ranger
Quién es Haim Saban
Haim Saban nació en Egipto en 1944, pero su vida cambió cuando su familia fue expulsada por el conflicto político. Terminó en Israel, donde pasó de vivir en una habitación compartida a tocar en bandas de rock y servir en el ejército. Desde joven demostró que, si algo no existía, él lo inventaba.
Su entrada al mundo del entretenimiento no fue por la puerta grande. Primero se hizo productor musical, luego gestor de bandas y finalmente decidió probar suerte en Francia, donde comenzó a componer temas para series animadas. Ahí entendió algo clave: la televisión podía ser su gran escenario.
En los 80 se mudó a Estados Unidos y fundó su propia compañía de contenidos. Su plan era claro: adaptar productos internacionales al público estadounidense. Usó su olfato comercial para detectar oportunidades que otros desestimaban. Su apuesta por los dibujos animados fue el primer paso hacia algo mucho más grande.
Pero Saban no solo fue un creativo: también fue un negociador implacable. Vendó derechos, armó alianzas y supo rodearse de socios estratégicos. Su habilidad para cerrar tratos lo llevó a codearse con grandes figuras de la industria y a transformar cada proyecto en una posible mina de oro.
La creación de Power Rangers
Durante un viaje a Japón, Saban descubrió un show de superhéroes adolescentes que luchaban contra monstruos disfrazados. Lo que para otros era basura, él lo vio como un diamante en bruto. Compró los derechos, lo reformuló y salió a buscar pantalla en Estados Unidos.
Tras varios rechazos, logró convencer a Fox Kids de probar con un piloto. El resultado fue inmediato: los Power Rangers se volvieron un éxito explosivo desde su lanzamiento en 1993. A los niños les fascinaban las peleas, los trajes y la fórmula de "transformación instantánea" que tenía cada episodio.
Con el tiempo, la franquicia generó miles de millones en productos licenciados, películas, videojuegos y nuevas temporadas. Fue el ejemplo perfecto de cómo una idea barata, si se presenta bien, puede dominar la cultura pop mundial.
De cuánto es la fortuna de Haim Saban en la actualidad
Gracias a los Power Rangers, sus inversiones en canales de televisión y su habilidad para mover piezas en el mercado, Saban acumuló una fortuna impresionante. En 2025, su patrimonio ronda los 3.100 millones de dólares, según estimaciones de Bloomberg y Forbes.
No solo ganó con el contenido infantil. También lideró la compra de Univision, la cadena de TV en español más influyente de Estados Unidos, y se convirtió en una figura central para la audiencia latina. Su visón lo llevó a apostar por lo que muchos no veían.
A lo largo de los años, también invirtió en política, medios digitales y causas sociales. Pero más allá de sus alianzas y negocios, sigue siendo recordado como el hombre que, contra todo pronóstico, convirtió una serie japonesa en un héroe de la cultura pop global.
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