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12 de febrero 2026 - 12:30

El multimillonario que compró un olvidado equipo de NFL y lo convirtió en uno de los mejores de la historia

Con una estrategia legal inesperada y millones en juego, el empresario selló una maniobra que cambió para siempre el destino de la franquicia.

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El empresario apostó fuerte con millones propios y tomó decisiones que modificaron para siempre el mapa de la NFL.

AP Photo/Bill Kostroun

En el mundo de las grandes compras, una “píldora venenosa” puede trabar una mudanza y cambiarlo todo. Con esa lógica, Robert Kraft movió sus millones con paciencia: primero asegurando el estadio y después apretando la negociación. Así terminó quedándose con los New England Patriots.

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En 1994, el desembolso por los Patriots pareció desmesurado para una franquicia que venía a los tumbos. Sin embargo, Kraft no llegó de golpe: ya llevaba años armando un camino propio, con un pie en el negocio del papel y otro en la infraestructura que sostenía al equipo.

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Una decisión empresarial, respaldada por millones, marcó un punto de inflexión en la historia moderna de la franquicia.

La historia de Robert Kraft: un plan perfecto para ser dueño de los New England Patriots

El punto de partida fue silencioso. En 1985, Robert Kraft compró un terreno pegado al entonces hogar del equipo, el Foxboro Stadium. Tres años después, cuando el estadio cayó en bancarrota, redobló la apuesta y lo adquirió por 25 millones de dólares. Esa compra tenía una clave: incluía el contrato de alquiler del equipo, que lo obligaba a jugar allí hasta 2001.

Con el estadio en su poder, el tablero cambió. A comienzos de los 90, los Patriots pasaron por manos de distintos dueños y aparecieron versiones fuertes de una mudanza a St. Louis. El empresario James Orthwein, que tenía ese plan en la cabeza, necesitaba zafar del contrato del estadio para llevarse la franquicia. Y ahí se topó con el “candado” que Kraft ya había puesto.

En 1994, Orthwein le ofreció 75 millones de dólares para comprarle el resto del contrato y liberar al equipo. Kraft lo leyó al revés: si el contrato era el freno, también era la palanca. En lugar de vender, contraofertó con 175 millones de dólares para quedarse directamente con la franquicia, una cifra récord para la liga en ese momento. Orthwein aceptó porque salir del estadio se volvía casi imposible.

La reacción en casa fue inmediata. Los hinchas celebraron que el equipo se quedara en Nueva Inglaterra y empujaron una ola de abonos que sostuvo la nueva etapa. Con el tiempo, el proyecto se completó con un estadio propio: el estado aprobó subsidios que abrieron el camino y Kraft financió de manera privada el Gillette Stadium, que abrió en 2002. Desde ahí, los Patriots dejaron de ser una nota al pie y pasaron a una era de dominio con Bill Belichick y Tom Brady, con seis Super Bowls entre 2001 y 2019.

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El empresario logró revivir a una franquicia olvidada.

Miles de millones: el patrimonio de Robert Kraft

Según las estimaciones que circulan sobre sus activos, Robert Kraft llegó a un patrimonio neto de 14 mil millones de dólares. La base de su fortuna no tuvo relación con Kraft Foods: su crecimiento vino de un holding propio, el Kraft Group, con intereses en papel y embalaje, bienes raíces y capital privado.

En paralelo al salto deportivo, el club se transformó en una empresa gigantesca. En septiembre de 2025, Kraft vendió un 8% de los Patriots en una valuación de 9.000 millones de dólares, lo que le dejó un ingreso de 720 millones. Con ese movimiento y el resto de sus negocios, su figura quedó asociada a un modelo: infraestructura, negociación dura y una franquicia que se volvió sinónimo de éxito.

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