El ScaleUp Program funciona como una plataforma de acompañamiento para empresas que necesitan fortalecer sus estrategias de crecimiento, acceder a redes de contactos y vincularse con potenciales inversores y socios comerciales.
Según los datos difundidos por Endeavor, desde su lanzamiento acompañó a 182 emprendedores de 86 compañías en 16 países, que en conjunto levantaron más de u$s 340 millones. El programa cuenta con el apoyo de UBS Wealth Management LatAm, KPMG Argentina y ABECEB.
La selección de este año permite observar distintas oportunidades de negocio que están desarrollándose en la región, desde la digitalización de operaciones financieras y comerciales hasta la incorporación de inteligencia artificial en actividades tradicionales.
Uno de los segmentos con mayor representación es el de servicios financieros y medios de pago. Cuatro compañías de la selección trabajan en este mercado: El Dorado, Lenk, Rebill y Takenos.
Sus propuestas apuntan a resolver diferentes problemas de la operatoria financiera, desde la transferencia internacional de dinero y la utilización de dólares digitales hasta la digitalización de los procesos crediticios y la infraestructura que necesitan las empresas para cobrar en distintos países.
Las fintech son mayoría entre las startups seleccionadas
El Dorado es una compañía fundada por Guillermo Goncalvez, junto con Juan Andreu y Carlos Fontes. Desarrolló una aplicación que permite enviar, recibir y ahorrar en dólares digitales mediante las stablecoins USDT y USDC.
La plataforma se conecta con más de 70 métodos de pago locales y tiene usuarios en 12 países. Su propuesta busca facilitar las operaciones entre distintas monedas y sistemas financieros, especialmente en economías donde existen restricciones cambiarias o dificultades para acceder a servicios internacionales.
La compañía consiguió en junio de 2026 una inversión de u$s 9 millones en una ronda Serie A liderada por Paradigm, con participación de Coinbase Ventures y Verda Ventures.
Según informó la empresa al anunciar la operación, ya había superado los 100.000 usuarios activos y procesado más de cinco millones de transacciones. También comenzó a desarrollar una unidad de negocios para empresas, con soluciones de pagos transfronterizos destinadas tanto a compañías latinoamericanas como a multinacionales que operan en la región.
El equipo fundador de la fintech Takenos.
Takenos participa de un mercado similar, aunque con una propuesta orientada a facilitar la administración de ingresos y pagos internacionales. La fintech argentina desarrolló una billetera digital que permite recibir, enviar y utilizar dinero del exterior mediante stablecoins, con foco en trabajadores independientes, profesionales que prestan servicios para otros países y empresas que operan en economías emergentes.
Fundada por Lucas Posada, Simón Bouché, Francisco Goulú y Joaquín Herrera, la compañía cerró en 2025 una ronda de inversión de u$s10 millones, liderada por los fondos Variant y Lattice, junto con otros inversores internacionales.
En junio de 2026 informó que superaba los 800.000 usuarios en más de 20 países. La expansión hacia Perú, anunciada en abril, forma parte de su estrategia para ampliar su presencia regional y desarrollar nuevas herramientas de pagos e integración financiera.
En el caso de Rebill, el negocio está puesto en la infraestructura que permite a otras empresas cobrar en distintos mercados sin tener que construir una estructura financiera propia en cada país.
Su plataforma integra pagos con tarjetas, transferencias, cuotas y suscripciones, además de herramientas de tesorería y desembolsos internacionales. La compañía fue fundada por Nahuel Candia, Ariel Díaz Ailán, Rubén Maier Enzler y Francisco León, y pasó por la aceleradora estadounidense Y Combinator, en su edición Winter 2022.
Rebill opera en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Estados Unidos. La oportunidad comercial está vinculada con una dificultad habitual para las empresas que buscan internacionalizar sus servicios: la fragmentación de los sistemas de pago, las diferencias regulatorias y la necesidad de integrar proveedores locales. La compañía apunta a resolver esa complejidad mediante una única plataforma tecnológica.
La compañía anunció recientemente el cierre de una ronda de inversión pre-Serie A por u$s5,4 millones, con la que supera los u$s9 millones levantados desde su fundación en 2020.
La cuarta fintech de la selección es Lenk, que trabaja sobre otro eslabón del sistema financiero: la originación digital de créditos. Su plataforma está diseñada para instituciones financieras que necesitan automatizar el proceso de otorgamiento de préstamos, desde la captación de potenciales clientes hasta el desembolso del dinero.
La compañía, fundada por Guido Galanter, Nicolás Piqueras y Tomás Gropper, opera en Argentina, Chile, México y Colombia. Su tecnología combina automatización e inteligencia artificial para agilizar tareas, mejorar la experiencia de los solicitantes y facilitar el cumplimiento de los procesos internos de las entidades.
La propuesta busca que bancos y otras instituciones financieras puedan ampliar su capacidad de originación sin depender de procedimientos manuales y estructuras operativas difíciles de escalar.
IA Aplicada, un vertical que crece rápidamente
Otro eje de la selección es la aplicación de inteligencia artificial a actividades comerciales y operativas. Allí aparecen Galo AI, Teramot y WiseCX, tres empresas que trabajan sobre problemas diferentes, pero comparten la intención de incorporar automatización y procesamiento de información a procesos empresariales que todavía demandan una importante intervención humana.
Galo AI utiliza WhatsApp como canal de ventas y operaciones para distribuidoras, mayoristas y marcas de consumo masivo. Su plataforma automatiza la recepción de pedidos y su incorporación a los sistemas internos de las compañías, a partir de catálogos que pueden superar los 40.000 productos.
La herramienta interpreta los mensajes de los clientes y los transforma en órdenes estructuradas, conectadas con los sistemas de gestión de cada empresa.
La compañía fue creada por Tomás Iakub, Benjamín Korach y Franco Pesce y tiene operaciones en Argentina, México, Colombia y Uruguay. Su modelo apunta a un segmento de negocios que mantiene una parte importante de su operatoria comercial a través de WhatsApp, pero que enfrenta dificultades para administrar pedidos, listas de precios, disponibilidad de productos y procesos de facturación.
En junio de 2026, información sobre la empresa difundida por el ecosistema emprendedor señaló que había recibido inversión de Latitud Ventures, Kuiper VC y empresarios del sector tecnológico, entre ellos Daniel Rabinovich y Andrés Bilbao.
Bruno Ruyu (centro) CEO de Teramot, junto a sus socios Lucas Uzal y Leonardo Ruspini.
Teramot, por su parte, busca resolver una de las dificultades que enfrentan las empresas al incorporar inteligencia artificial: la dispersión de sus datos corporativos.
La startup desarrolló una infraestructura que conecta bases de datos, sistemas de gestión y otras fuentes de información de las organizaciones con herramientas de IA, para que puedan utilizar esos datos en procesos de análisis y toma de decisiones.
Fundada por Bruno Ruyú y Gabriel Puertas, la compañía opera en Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay. Su propuesta consiste en reducir el trabajo que requiere ordenar, integrar y preparar información empresarial antes de utilizarla en aplicaciones de inteligencia artificial. En marzo de 2026, la empresa informó que estaba avanzando en una nueva etapa de expansión comercial en América Latina, luego de sumar clientes corporativos de escala global. La historia de su fundador también refleja el perfil científico de parte de este ecosistema: Ruyú es físico egresado del Instituto Balseiro y orientó su trayectoria hacia el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial.
La tercera compañía de este grupo es WiseCX, especializada en tecnología para la experiencia del cliente. Fundada por David Cabrera y Pablo Cavallo, la firma cordobesa desarrolló una plataforma que centraliza los distintos canales de comunicación de las empresas, como WhatsApp, correo electrónico, redes sociales, telefonía y sitios web. Sobre esa infraestructura incorpora automatización, inteligencia artificial y herramientas de análisis para administrar las interacciones con los consumidores.
La compañía, fundada en 2010, tiene una trayectoria más extensa que varias de las startups seleccionadas y cuenta con una estructura de alrededor de 160 empleados, según la información institucional presentada por la Cancillería argentina.
Su presencia internacional comprende mercados de América Latina, Estados Unidos y España. En su sitio corporativo informa que sus soluciones son utilizadas por más de 1.000 empresas en América Latina y España. La evolución de su producto también muestra un cambio en el negocio de la atención al cliente: de la centralización de consultas y reclamos hacia plataformas que buscan convertir las conversaciones en oportunidades comerciales.
Química, construcción y RRHH, los negocios que vienen
Fuera del universo financiero y de la inteligencia artificial aplicada, la selección también incorpora negocios vinculados con la química verde, la construcción y la gestión de recursos humanos. Son sectores tradicionales en los que la tecnología puede modificar procesos productivos, reducir costos y generar nuevas oportunidades comerciales.
En química verde aparece Bioeutectics, una compañía que desarrolla ingredientes y solventes eutécticos naturales (NADES) para reemplazar o reducir el uso de productos petroquímicos en distintas industrias. Sus aplicaciones incluyen cosmética, cuidado personal, nutracéutica y agrotecnología.
La empresa fue fundada por Tomás Silicaro (CEO), María Fernanda Silva (CSO) y Federico JV Gomez (CTO) y tiene operaciones en Argentina y Estados Unidos, donde parte de su equipo se instaló en Tulsa, Oklahoma, en 2024 para avanzar con su estrategia de internacionalización.
Su tecnología permite desarrollar alternativas a los solventes convencionales a partir de combinaciones de componentes naturales. Según los datos presentados por Endeavor, cuenta con 14 productos aprobados y 11 patentes presentadas, además de haber levantado u$s5 millones.
Entre sus desarrollos se encuentran un ácido hialurónico que, de acuerdo con la empresa, ofrece un rendimiento ocho veces superior al tradicional y un solvente que permite disolver nylon para facilitar su reciclaje.
En el sector de la construcción, Lebane desarrolló un software de gestión para constructoras y desarrolladoras inmobiliarias. La plataforma centraliza información financiera, contable y operativa de las obras, con herramientas para controlar presupuestos, pagos, cobranzas y desvíos durante la ejecución de los proyectos.
La compañía fue fundada por Lucas Hernán Glustman, Bruno Lerer, Diego Sarro, Matías Podrojsky y Diego Cabrosi y opera en Argentina y México.
Su propuesta apunta a una industria que todavía presenta elevados niveles de fragmentación de información y en la que las decisiones sobre costos, contrataciones y avance de obra suelen depender de múltiples sistemas y registros independientes.
En febrero de 2026, Lebane anunció el cierre de una ronda de inversión Seed por u$s4 millones, liderada por los fondos Atlántico, de Brasil, y Zacua Ventures, de Estados Unidos, especializados en tecnología para la construcción. La operación estuvo destinada a acelerar su expansión regional, con especial atención en México.
Otro de los negocios seleccionados es Maslow, una plataforma de tecnología aplicada a la gestión de beneficios corporativos. Su propuesta combina programas de incentivos, reconocimiento y fidelización para empleados, clientes y socios comerciales, mediante un catálogo que supera los 4.200 beneficios.
La empresa fue fundada por Matías Botbol, Diego Boryszanski y Ricardo Migoya. El emprendimiento trabaja con más de 200 empresas, entre ellas Swiss Medical, HP, TikTok, Edenor y Boca Juniors, y alcanza a más de tres millones de usuarios, según los datos presentados por Endeavor.
Maslow opera en más de 25 países y levantó u$s1,3 millones de capital. Su modelo de negocios se apoya en la posibilidad de centralizar en una única plataforma prestaciones que tradicionalmente se administraban mediante distintos proveedores y sistemas. Para las empresas, el objetivo es simplificar la gestión de beneficios y programas de reconocimiento; para los usuarios, ofrecer alternativas de consumo, bienestar y servicios a través de un mismo entorno digital.
Quinto Van Peborgh y Gastón Greco, de Rintin.
La última compañía de la selección es Rintin, una plataforma de comercio electrónico mayorista B2B que conecta a pequeños comerciantes con fabricantes y distribuidores en México.
El emprendimiento fue creado por Quinto Van Peborgh y Gastón Greco y busca facilitar el abastecimiento de comercios independientes que habitualmente deben recorrer distintos proveedores para conseguir mercadería, comparar precios y acceder a mejores condiciones de compra.
Su plataforma combina un catálogo mayorista, herramientas de comercio digital, logística y financiamiento integrado. De acuerdo con información difundida por Endeavor en su presentación de la compañía, ofrece más de 15.000 productos y herramientas basadas en inteligencia artificial para facilitar la búsqueda de mercadería y la administración de las compras.
En agosto de 2026, Rintin anunció una ronda de inversión por u$s6,2 millones, liderada por el fondo mexicano Cometa, con participación de inversores vinculados al ecosistema tecnológico regional.
La compañía busca utilizar esos recursos para ampliar su operación y fortalecer su modelo de abastecimiento para pequeños comerciantes.