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18 de julio 2026 - 00:00

Gabriel Foglia, de la Facultad de Negocios de UP: "Argentina volvió a ser un destino atractivo para repatriar talento"

En la entrevista con Ámbito, el decano de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo analizó el nuevo mapa de los negocios globales. El impacto de la IA y las oportunidades para Argentina en un contexto de transformación económica.

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Gabriel Folgia, decano de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, analizó el impacto de la inteligencia artificial en las empresas, el nuevo perfil que demanda el mercado laboral y los desafíos que enfrenta Argentina para aprovechar el boom de sectores como la energía y la tecnología.

Mariano Fuchila

La irrupción de la inteligencia artificial (IA), la disputa geopolítica entre las grandes potencias y la transformación del mercado laboral están obligando a replantear sus estrategias de negocio. En diálogo con Ámbito, Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP), analizó cómo cambió el perfil que hoy demandan las empresas, por qué la IA dejó de ser una ventaja para convertirse en una herramienta indispensable y cuáles son las oportunidades y riesgos que enfrenta el país en un contexto global marcado por la incertidumbre.

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En ese escenario, Argentina enfrenta el desafío de aprovechar sectores con alto potencial, como la energía, la tecnología y la economía del conocimiento, mientras busca consolidar un clima que incentive las inversiones y el desarrollo de nuevos emprendimientos. Foglia además explicó cómo las universidades están adaptando la formación de los futuros profesionales para responder a un mercado cada vez más competitivo y dinámico.

Gabriel Foglia: "Hoy es mucho más fácil acceder a los mercados, pero mucho más difícil competir"

Periodista: ¿Qué dinámica observa en los negocios en la actualidad?

Gabriel Foglia: A nivel global, el mundo de los negocios vive una reconfiguración acelerada debido a tensiones geopolíticas, la transición energética, la demografía y la tecnología. Si bien el mercado de capitales muestra un crecimiento general, este es sumamente heterogéneo: conviven empresas gigantes estancadas con otras que crecen de manera exponencial. En la microeconomía observamos una brecha de riqueza cada vez más marcada, lo que genera un panorama complejo donde corren múltiples dinámicas en simultáneo.

En Argentina ocurre exactamente lo mismo. El país experimenta un profundo cambio político, económico y social, que se acopla a las transformaciones tecnológicas globales, el auge energético y la redefinición de las exportaciones y el tipo de cambio. Es un escenario sumamente desafiante donde todo se mueve al mismo tiempo.

P.: ¿Cómo se vincula esta coyuntura global con la realidad de Argentina y de qué manera se inserta el país en este nuevo mapa mundial?

G.F.: Argentina no está aislada de este contexto mundial y cuenta con enormes ventajas comparativas gracias a su ubicación geográfica, sus recursos naturales y su valioso capital humano. El potencial latente es inmenso, pero para materializarlo se necesita orden, previsibilidad y sostener un rumbo claro durante un periodo prolongado de tiempo.

Además, es indispensable resolver de forma interna cuestiones críticas como la distribución de la riqueza, la educación y la cohesión social. No se trata de un proceso lineal ni sencillo, ya que requiere coordinar de forma efectiva el orden macroeconómico con la realidad diaria de la microeconomía.

P.: Con el avance tecnológico actual, ¿qué impacto ve en los negocios y el mercado de capitales?

G.F.: El escenario actual, fuertemente influenciado también por el peso comercial de China, se define por una paradoja: hoy es mucho más fácil acceder a los mercados, pero es sustancialmente más difícil competir en ellos. Al caer las barreras tecnológicas, cualquier negocio se enfrenta de inmediato a un mercado globalizado y sobrepoblado, lo que obliga a tener una mirada estratégica y un entendimiento profundo de los fenómenos internacionales.

Actualmente, todo está interconectado; un conflicto en Medio Oriente impacta de inmediato en el precio local del petróleo, y las barreras comerciales que se levantan o caen afuera abren y cierran oportunidades constantemente. Por ende, los empresarios y emprendedores locales deben operar con un ojo puesto en su negocio de cercanía y el otro en lo que ocurre a 20.000 kilómetros de distancia.

Foglia es Licenciado en Comercialización, Universidad de Palermo. MBA con Orientación en Finanzas, Loyola University Chicago.

P.: Frente a este escenario, ¿cuáles son los principales desafíos y oportunidades para las grandes empresas y para los emprendedores?

G.F.: Para los emprendedores es un momento extraordinario. La tecnología permite iniciar un proyecto con inversiones de capital relativamente bajas y un acceso mucho más democrático a inversores globales. Al reducirse las barreras de entrada tradicionales, es viable armar un comercio digital, por ejemplo, para operar mediante dropshipping, fabricar en China y vender localmente de forma muy veloz.

La contrapartida de esta facilidad para iniciar es que la competencia es voraz, o sea es más fácil emprender, pero mucho más difícil competir. En este entorno, el verdadero diferencial radica en la creatividad, la imaginación y la capacidad de encontrar nichos de mercado muy específicos. Hoy en la universidad vemos que muchos estudiantes ya son emprendedores porque la tecnología les permite materializar sus ideas sin depender de grandes estructuras o costosos equipos de desarrollo.

P.: ¿Cómo evalúas el ecosistema de emprendedores y startups en Argentina? ¿Es competitivo?

G.F.: El potencial de Argentina es altísimo y se destaca como uno de los países con mayor espíritu emprendedor de la región. Sin embargo, hay que diferenciar al que emprende por necesidad —por falta de empleo formal— de aquel que lo hace por vocación con el objetivo de fundar y escalar una compañía de alto impacto global. En el país conviven ambas realidades y contamos con una sólida red de apoyo que incluye universidades, incubadoras y organizaciones.

En nuestro caso, incubamos tanto proyectos de alumnos propios como de otras instituciones. La constante que observamos es una fuerte vocación por mirar más allá del mercado doméstico. Los emprendedores locales entienden que Argentina es un mercado pequeño y diseñan sus modelos de negocio pensando en la región o el mundo desde el primer día.

P.: Mencionaba que los estudiantes ya ingresan con mentalidad emprendedora. La mirada regional parece consolidarse como el nuevo estándar desde la formación universitaria. ¿Es así?

G.F.: Absolutamente. En nuestras aulas tenemos aproximadamente un 30% de alumnos extranjeros, principalmente latinoamericanos, lo que aporta una perspectiva multicultural nativa al día a día. Los estudiantes argentinos se contagian de esta dinámica y ya no conciben proyectos puramente locales, sino que planifican operaciones transfronterizas desde el inicio.

La digitalización facilita enormemente esta integración regional. Para un país de poco más de 40 millones de habitantes, la posibilidad de expandirse de forma simple hacia otros mercados de la región no es solo una oportunidad de crecimiento, sino una necesidad para ganar escala de manera competitiva.

"Las empresas familiares necesitan incorporar tecnología y profesionalizar la gestión", explicó Foglia.

P.: Me interesa mucho el concepto de reconversión de las pymes de la mano de la capacitación. ¿Cómo es ese proceso de transformación para los pequeños negocios ante los cambios tecnológicos y el contexto económico del país?

G.F.: Es una tendencia muy marcada. En el MBA recibimos a muchos profesionales que no provienen del mundo de los negocios —ingenieros, médicos, abogados, psicólogos o diseñadores— que lideran pymes o empresas familiares y necesitan dar un salto de calidad. Hoy ya no alcanza con el modelo tradicional de tener camiones, clientes y choferes; las empresas familiares necesitan incorporar tecnología y profesionalizar la gestión operativa, financiera y de recursos humanos.

La capacitación les otorga las herramientas para ejecutar transformaciones inmediatas y la inteligencia artificial se ha convertido en un gran catalizador de estos procesos. No se trata solo de usar ChatGPT de forma superficial, sino de integrar la IA con sus sistemas de gestión, automatizar planillas y programar agentes bajo reglas de negocio específicas. En una pyme, al estar el dueño en la toma de decisiones directas, estos cambios tecnológicos y de modelo de negocio se pueden implementar con muchísima rapidez.

P.: Cuando analiza las ideas de negocios de los alumnos de grado y posgrado en la Universidad de Palermo, ¿qué tendencias o motivaciones percibís? ¿Hay temor ante la incertidumbre económica o se animan a los desafíos?

G.F.: Lo que predomina es una gran audacia. Los jóvenes hoy se animan mucho más que las generaciones anteriores. De hecho, a las grandes empresas les cuesta captar talentos para sus programas de jóvenes profesionales porque los chicos prefieren sumarse a proyectos propios, empresas familiares o pymes donde su margen de acción, su autonomía y su poder de decisión sean inmediatos, en lugar de ingresar a multinacionales con procesos sumamente reglados.

Además de priorizar la libertad y los esquemas de trabajo flexibles o híbridos consolidados tras la pandemia, hay un fuerte interés en proyectos orientados a agregar valor. En lugar de limitarse a la comercialización de materias primas o commodities, los estudiantes buscan constantemente formas innovadoras de industrializar y posicionar productos con valor agregado, desde alimentos hasta desarrollos tecnológicos basados en recursos básicos.

P.: ¿De qué manera acompañan los profesores este proceso?

G.F.: La clave es que la gran mayoría de nuestros profesores, salvo en áreas teóricas muy específicas, ejercen activamente en el mercado corporativo o la consultoría. Esto garantiza que la enseñanza esté directamente alineada con la realidad empresarial. Además, implementamos cátedras compartidas con grandes corporaciones, como Blue Star Group, donde los alumnos resuelven problemas reales de la empresa a lo largo del cuatrimestre.

Hoy la clase unidireccional de tres horas es obsoleta; el docente ya no es el único poseedor del conocimiento y los alumnos muchas veces dominan temas específicos mejor que el profesor. Por eso, las aulas funcionan bajo una dinámica de taller, con debates, simulaciones y metodologías de casos de Harvard. Si no logramos ese ida y vuelta constante, perdemos la atención del alumno frente a las pantallas en cuestión de minutos.

El decano de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo analizó el nuevo mapa de los negocios globales.

P.: Con el avance de la tecnología, ¿se redefine el propósito de la educación y qué habilidades serán las que marquen la diferencia en el mercado laboral?

G.F.: Nos obliga a preguntarnos para qué enseñamos y qué perfiles demandará el futuro. En un entorno hipertecnológico, el valor diferencial estará en las competencias puramente humanas: la empatía, la comunicación asertiva, el entendimiento de la diversidad y la capacidad de colaborar en equipos multiculturales. Estas habilidades blandas no se aprenden en un libro, se asimilan mediante la experiencia práctica en el aula.

Por eso fomentamos dinámicas de trabajo grupal obligatorio con integración aleatoria. En nuestros programas online, es común tener proyectos donde interactúan estudiantes ubicados en Francia, Estados Unidos, Ecuador y Argentina, obligándolos a coordinar esfuerzos entre diferentes culturas y husos horarios. Esa es la misma realidad que se van a encontrar al insertarse en el mercado laboral global.

P.: ¿Coincide con la premisa de que la inteligencia artificial ya no es opcional, sino una herramienta hoy que es básica?

G.F.: Totalmente. Adscribo a la conocida frase de que la IA no va a reemplazar a las personas, sino que las personas que sepan utilizar la IA reemplazarán a aquellas que no lo hagan. El dominio de estas tecnologías a nivel avanzado, y no meramente lúdico, ya representa un estándar mínimo exigible en el ámbito profesional.

Al mismo tiempo, estamos presenciando un retorno a la valoración de los perfiles generalistas por sobre los hiperespecializados. En un mundo donde las tareas operativas técnicas se automatizan con rapidez, los profesionales que logren comprender el panorama completo de una organización y conectar diferentes áreas serán los más demandados.

"Hoy es más fácil emprender, pero mucho más difícil competir", aseguró Foglia a Ámbito.

P.: ¿Cree que la IA está destruyendo empleo de forma neta o dinamizando la productividad de los negocios?

G.F.: Existen dos corrientes de opinión muy marcadas. Por un lado, sectores más precavidos, avalados recientemente por pronunciamientos de varios premios Nobel, alertan sobre la necesidad urgente de regular la IA ante el riesgo de un desplazamiento laboral masivo. Por otro lado, la evidencia empírica y diversas investigaciones señalan que aún no se constata una destrucción neta de empleo, sugiriendo que estamos ante una transición tecnológica similar a revoluciones industriales previas donde el mercado laboral terminará adaptándose.

En la práctica local no observamos una merma en las búsquedas laborales de nuestros estudiantes. Lo que sí es innegable es la velocidad del cambio; los modelos de IA se renuevan de manera trimestral, exigiendo una actualización permanente. En este entorno, el dominio técnico avanzado de las herramientas de productividad y un manejo sólido del idioma inglés siguen siendo los activos más valorados y diferenciadores en los procesos de selección.

P.: El ejecutivo argentino suele ser muy valorado en empresas del exterior. ¿A qué atribuye esa buena reputación internacional y cómo ves la formación del "semillero" local?

G.F.: La resiliencia y la flexibilidad son rasgos distintivos del profesional argentino, moldeados por la propia inestabilidad histórica del país. Esa capacidad de gestionar la incertidumbre y adaptarse con rapidez a escenarios cambiantes es un activo muy cotizado en multinacionales y entidades financieras globales. El semillero de talento sigue estando muy vigente y se destaca en los posgrados más prestigiosos del mundo.

No obstante, este grupo de alta formación representa un segmento acotado de la población. Un fenómeno interesante que observamos recientemente es que Argentina ha vuelto a ser un destino atractivo para retener y repatriar talento. Sectores estratégicos y dinámicos están logrando que muchos profesionales opten por desarrollar sus carreras aquí en lugar de emigrar.

P.: ¿Cuáles son los sectores con mayor potencial para traccionar la economía argentina en el mediano plazo?

G.F.: Sin duda, la energía y la minería se consolidan como los grandes motores económicos del país, con un potencial de generación de divisas proyectado que podría equiparar al sector agropecuario, especialmente de la mano de desarrollos como Vaca Muerta. El gran desafío radica en lograr que este derrame de capitales logre dinamizar y reconvertir a los sectores más tradicionales, como la industria manufacturera y la construcción, que hoy sufren los costos de la transición económica.

El sector servicios, particularmente el tecnológico y del conocimiento, muestra una solidez muy superior. La clave de la política económica será encontrar un equilibrio que permita proteger e integrar a los sectores más vulnerables de este proceso de reconversión industrial.

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