Las tecnologías digitales podrían reducir hasta un 20% las emisiones en 2050

Negocios

Así lo concluye un nuevo estudio de Accenture y el World Economic Forum, el cual destaca la particular importancia de las industrias de Energía, materiales y movilidad.

Un análisis realizado por Accenture, en colaboración con el Foro Económico Mundial (WEF), muestra que las tecnologías digitales, si se extienden a todos los sectores, podrían aportar hasta un 20% de la reducción necesaria para alcanzar las cero emisiones hacia el año 2050. En las industrias de la energía, los materiales y la movilidad ya se pueden reducir las emisiones hasta un 10% adoptando rápidamente las tecnologías digitales.

La energía, los materiales y la movilidad son los tres sectores que más emisiones producen, con un 34%, un 21% y un 19% del total de emisiones en 2020, respectivamente. También representan sectores en los que las tecnologías digitales tienen el mayor potencial de reducción de emisiones.

Según explicó Sebastián Feldberg, director ejecutivo de Accenture, “el foco debe estar principalmente en cuatro grupos de tecnologías digitales de gran impacto. Las primeras son tecnologías de toma de decisiones que aumentan la inteligencia humana como los gemelos digitales, la inteligencia artificial y el machine learning. Luego, las de detección y control que recogen datos y modifican los procesos físicos para que sean más sostenibles, como internet de las cosas (IoT) y la robótica. Finalmente están las tecnologías facilitadoras, como cloud, el 5G, Blockchain y la Realidad Aumentada/Virutal y las tecnologías fundacionales que existen en las operaciones actuales”.

En el sector de la energía, la investigación muestra que los casos de uso digital pueden aportar hasta un 8% de reducciones de gases de efecto invernadero (GEI) para 2050. Esto se lograría mediante la mejora de la eficiencia en los procesos intensivos en carbono y la mejora de la eficiencia energética en los edificios, así como mediante el despliegue y la gestión de la energía renovable utilizando la inteligencia artificial impulsada por la computación en la nube y las instalaciones altamente conectadas en red con 5G.

En cuanto a la industria de materiales, los casos de uso digital pueden aportar hasta un 7% de reducciones de GEI para 2050. Esto ocurriría mejorando la minería y la producción previa y apoyándose en tecnologías fundacionales como el análisis de big data y la computación en la nube/de vanguardia. Además, los casos de uso que aprovechan blockchain podrían mejorar la eficiencia de los procesos y promover la circularidad.

En el ámbito de la movilidad, los casos de uso digital podrían reducir hasta un 5% de las emisiones de GEI para 2050, según la investigación. Esto significaría aprovechar las tecnologías de detección, como el IoT, las imágenes y la geolocalización, para recopilar datos en tiempo real que impulsen la toma de decisiones del sistema. En última instancia, mejoraría la optimización de las rutas y reduciría las emisiones tanto en el transporte ferroviario como en el de carretera.

Tres pasos para clave

La oportunidad es clara: las empresas pueden cumplir sus objetivos de cero emisiones más rápidamente si adoptan casos de uso digital con un alto potencial para descarbonizar las industrias. Aunque muchas organizaciones asociadas al Foro Económico Mundial están empezando a desplegar estas tecnologías de gran impacto, pueden aprender unas de otras y colaborar para transformar rápidamente sus negocios, sistemas, fuerzas de trabajo y asociaciones a escala.

Para avanzar, hay tres pasos clave. Sebastián Feldberg resaltó, “en primer lugar, las empresas deben asegurarse de que sus datos son compartidos, autónomos, conectados y permitan una transparencia que apoya una serie de resultados, desde la identificación y el seguimiento de los materiales de origen hasta la optimización de las rutas y la mejora de la eficiencia. Deben invertir en nuevas arquitecturas de datos e integrar marcos reconocidos en sus estructuras internas de información. Esto garantiza que los datos estén disponibles, estandarizados y que se puedan compartir a través de las cadenas de valor y con socios fuera de su entorno operativo tradicional”.

El segundo elemento clave es que las empresas deben dar prioridad a la inclusión digital y al desarrollo de competencias. Deben garantizar que su fuerza laboral actual y futura tenga acceso a las nuevas tecnologías y a las competencias necesarias para escalar las tecnologías digitales y transformar los procesos empresariales en las industrias de altas emisiones.

En tercer lugar, las organizaciones deben fomentar la colaboración entre los equipos digitales, de sostenibilidad y de operaciones dentro de sus empresas, pero también entre las cadenas de valor y las industrias. Las asociaciones entre empresas privadas, las emergentes, proveedores de tecnología, inversores y organismos públicos serán fundamentales para ampliar las inversiones, reducir el riesgo de las tecnologías y acelerar el intercambio de conocimientos.

Feldberg concluyó que “es importante garantizar que las transformaciones digitales que aceleran la transición a la energía limpia sean también inclusivas y sostenibles, para que los beneficios lleguen a todos. Además, debemos mitigar la huella de las emisiones de estas tecnologías digitales, garantizando que tengan un impacto positivo en nuestro planeta”.

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