Molino Cañuelas, una de las empresas agroindustriales más importantes de Argentina y líder en la molienda de trigo y producción de harina, presentó un plan de pago a sus acreedores que integran el concurso preventivo que lanzó en 2021 por una deuda superior a los u$s1.200 millones.
La firma que forma parte del Grupo Navilli detalló que concretó una reunión junto a Compañía Argentina de Granos (CAG) –la división agrícola del grupo también concursada-, con acreedores que representan más del 97% de la deuda quirografaria de las compañías, en la que se presentaron las bases de la propuesta para la reestructuración de sus obligaciones.
Entre los principales acreedores de ambas compañías se destacan International Finance Corporation, Banco Nación, Natixis New York Branch, Cargill, Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro) y BAF Latam Credit Funds NV, entre otras entidades internacionales y argentinas.
“El Grupo Molino Cañuelas está proponiendo honrar todos los compromisos en moneda de origen, en un contexto en el que hay un claro desacople cambiario, de precios relativos y sobre todo de la tasa Badlar, que es la tasa de referencia usual para los acreedores. En tal sentido, Molino Cañuelas propone un pago inicial al momento de la homologación judicial firme del acuerdo y luego hay un cronograma de cancelación con una duración promedio de 14 años, sin período de gracia ni quita alguna”, añadió la firma en un comunicado.
En concreto, la compañía propone un pago inicial al momento de la homologación judicial firme del acuerdo y luego un cronograma de cancelación con una duración promedio de 14 años, sin período de gracia ni quita alguna.
Para la deuda quirografaria denominada en moneda local también se respetará el cronograma de pagos mencionado anteriormente, pero se reconocerá una actualización de saldos y se contempla el devengamiento de intereses.
La empresa no paralizó ninguna de sus platas
A diferencia de lo que sucedió con Vicentin que acumuló deudas por más de u$s1.500 millones e ingresó en default en 2019, Molino Cañuelas no dejó de pagarle a sus proveedores de materia prima, fundamentalmente acopios y productores agropecuarios y por ello no paralizó ninguna de sus plantas industriales. Tampoco incumplió con el pago de salarios. Una cuestión para nada menor que llevó a la empresa a este momento de negociación con sus acreedores.
Mientras tanto, el default de Molino Cañuelas con bancos y entidades financieras se remonta a mediados de 2018. En aquel momento, la principal procesadora de trigo de la Argentina, se vio obligado a dar un volantazo en su estrategia financiera y de esta manera dejó atrás la posibilidad de salir a cotizar en la Bolsa local y en Nueva York. Y contrató a la firma de asesoría financiera Lazard para reestructurar su cuantiosa deuda que en ese momento ascendía a poco más de u$s760 millones.
Según indican desde el sector, parte de los problemas económicos de la empresa se explican a partir de su “expansión vertiginosa” que no estuvo acompañada por un fuerte crecimiento del consumo en el mercado interno y además sufrió en carne propia los embates de la mega devaluación del peso durante la presidencia de Mauricio Macri. Así, una compañía que factura mayoritariamente en pesos -el 60% de sus ingresos corresponden al mercado interno- se encontró en un callejón sin salida con deudas millonarias en dólares.
Actualmente y luego de la presentación de pago de sus deudas, lo que resta para la empresa es llegar a la aceptación de cada acreedor quirografario, y para obtener este acuerdo se requiere lograr al menos la adhesión de un 51% de los acreedores y que estos representen al menos el 67% del capital adeudado.
Dejá tu comentario