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14 de agosto 2026 - 11:00

Odiaba ser rico y donó su empresa de u$s3.000 millones para salvar el planeta: la historia de Yvon Chouinard

El escalador que creó una firma reconocida por su compromiso ambiental eligió desprenderse del control para destinar sus ganancias a causas ecológicas.

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El empresario priorizó su compromiso ambiental en lugar de sus millones.

Patagonia

Yvon Chouinard pasó de vivir con muy poco dinero mientras escalaba montañas a construir una compañía que llegó a generar millones de dólares cada año. El fundador de Patagonia, sin embargo, nunca se sintió cómodo con la riqueza ni con la etiqueta de multimillonario que empezó a acompañarlo cuando su firma alcanzó una enorme valoración.

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Su historia es bastante particular dentro del mundo empresarial. En lugar de vender la compañía, llevarla a la bolsa o quedarse con una fortuna personal producto de su crecimiento, Chouinard decidió transferir la propiedad de Patagonia a estructuras destinadas a preservar su propósito ambiental.

Quién es Yvon Chouinard y cómo se convirtió en millonario

Chouinard nació el 9 de noviembre de 1938 en Lewiston, Maine. Cuando tenía nueve años, su familia se mudó al sur de California y allí comenzó su vínculo con las actividades al aire libre. A los 14 empezó a practicar escalada para llegar hasta nidos de halcones, aunque rápidamente la pasión por las paredes rocosas desplazó a la fascinación por las aves.

Durante su juventud llevó una vida muy alejada de los lujos. En la década de 1960 podía pasar gran parte del año viajando para escalar y vivir con muy poco. Para fabricar sus propios elementos de escalada aprendió herrería y comenzó a producir pitones y otras herramientas. Sus amigos empezaron a comprarle el equipo y así nació Chouinard Equipment.

Con el tiempo, el empresario detectó un problema: algunos de los elementos que vendía dañaban las paredes de roca. En lugar de seguir comercializándolos porque tenían buena demanda, decidió dejar de producirlos y apostó por herramientas que pudieran retirarse sin dejar marcas. Esa mirada sobre el impacto ambiental terminaría siendo una de las características centrales de su modelo empresarial.

La ropa apareció casi de casualidad. En 1970, Chouinard llevó desde Escocia una camiseta de rugby que resultaba resistente y protegía el cuello de las correas utilizadas durante las escaladas. Sus compañeros quedaron encantados con la prenda y comenzaron a pedirle más. El producto abrió una nueva oportunidad comercial.

En 1973 nació Patagonia y su primer local abrió en Ventura, California. La firma comenzó a fabricar ropa y equipamiento para actividades al aire libre, con prendas que luego trascendieron ampliamente ese público. La empresa creció sin recurrir a inversores externos y, para mediados de los años 80, ya facturaba alrededor de u$s20 millones anuales. Para 1990, las ventas habían alcanzado aproximadamente u$s100 millones.

La insólita donación: por qué regaló toda su fortuna

Con el paso de los años, Patagonia se convirtió en una compañía global y llegó a registrar aproximadamente u$s1.000 millones de ingresos anuales, con ganancias cercanas a u$s100 millones. Su valoración rondaba los u$s3.000 millones, una cifra que convirtió a Chouinard en multimillonario sobre el papel.

El empresario nunca se sintió identificado con esa situación. Cuando llegó el momento de decidir qué hacer con Patagonia a largo plazo, junto con su familia y el equipo de la compañía analizó distintas alternativas.

Una posibilidad era venderla y destinar el dinero a una fundación. Otra era cotizar en bolsa. Chouinard descartó ambas. Temía que un futuro comprador modificara la filosofía de la marca y que la presión de los accionistas terminara poniendo el rendimiento económico por encima de las cuestiones ambientales.

La solución fue una estructura inédita para una compañía de esa magnitud. En 2022, la familia transfirió el 98% de las acciones de Patagonia al Holdfast Collective, una organización sin fines de lucro habilitada para destinar los beneficios a iniciativas vinculadas con el clima y la conservación de la naturaleza.

El 2% restante, correspondiente a las acciones con derecho a voto, quedó en manos del Patagonia Purpose Trust, creado para garantizar que los valores y la misión de la empresa se mantengan con el paso del tiempo.

La operación tampoco fue pensada como una simple maniobra para obtener una ventaja impositiva. Chouinard y su familia no recibieron un gran beneficio fiscal por desprenderse de la empresa. El objetivo declarado era otro: conseguir que las ganancias futuras de Patagonia pudieran sostener iniciativas ambientales.

El patrimonio de Yvon Chouinard

Antes de desprenderse de Patagonia, las estimaciones ubicaban la riqueza de Chouinard en torno a u$s2.000 millones a u$s3.000 millones, principalmente por el valor de la compañía.

Esa cifra explica por qué fue considerado uno de los empresarios más ricos de Estados Unidos pese a no llevar el estilo de vida que suele asociarse con los grandes millonarios. Después de la transferencia, su patrimonio actual se estima en aproximadamente u$s100 millones.

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