A pesar de no existir una definición universal, el paradigma de reducción de riesgos y daños hace referencia a toda intervención que conlleve a eliminar o reducir tanto como sea posible los efectos negativos de una actividad. Este concepto puede ser aplicado a la industria del tabaco, debido a que, a pesar de ser conscientes del daño asociado, aún hay más de mil millones de fumadores en todo el mundo que continúan consumiendo cigarrillos. Las empresas del sector insisten en que la mejor opción siempre será dejar de fumar. Sin embargo, aquellos que no han podido dejar de fumar, han permitido evidenciar la necesidad de un enfoque combinado que ofrezca alternativas, sustentadas por la ciencia. Un ejemplo de esto, son los productos de tabaco calentado, los cuales, al ser libres de humo, reducen significativamente los químicos nocivos a los que se expone el fumador.

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