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14 de septiembre 2026 - 16:21

Volvió a quebrar la hamburguesería Deniro: cerró su fábrica y ya no opera locales

La empresa fundada por Nicolás Sánchez y Esteban Siderakis llegó a tener más de 30 locales y creció con un modelo basado en franquicias. A fines de 2025 había sido declarada en quiebra, pero logró revertir el proceso tras depositar más de $21 millones. Ahora volvió a quedar bajo un proceso de quiebra.

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La empresa buscó diferenciarse de sus competidores de la mano de hamburguesas de entraña. 

La historia de la hamburguesería Deniro terminó nuevamente en los tribunales. La cadena que llegó a tener más de 30 locales, una planta de producción propia y una propuesta basada en hamburguesas de entraña volvió a ser declarada en quiebra, apenas unos meses después de haber conseguido levantar el primer proceso judicial. Para entonces, el negocio ya había dejado atrás buena parte de la estructura con la que había crecido: ya no tiene locales operativos y la planta de producción está cerrada y aparece ofrecida en alquiler.

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La compañía fue fundada por Nicolás Ignacio Sánchez y Esteban Matías Siderakis, quienes desarrollaron el negocio a partir de una propuesta que buscaba diferenciarse dentro del mercado de hamburgueserías. Deniro se hizo conocida por sus hamburguesas elaboradas con entraña y por un modelo de expansión apoyado fuertemente en las franquicias.

Durante su etapa de mayor crecimiento, la marca llegó a superar los 30 puntos de venta. La expansión estuvo acompañada por el desarrollo de una estructura productiva propia, con una planta desde la que se elaboraban hamburguesas, panes y otros productos para abastecer a los locales.

Pero detrás de ese crecimiento comenzaron a acumularse problemas. Deniro se convirtió así en otro caso de una empresa que construyó buena parte de su expansión a través de franquicias y terminó con reclamos y causas judiciales de distintos actores vinculados al negocio. A los problemas con proveedores y los cheques rechazados se sumaron reclamos de franquiciados y también causas iniciadas por ex empleados y pedidos de cobro que llegaron a la Justicia.

Los registros del Banco Central llegaron a mostrar casi $5.000 millones en cheques rechazados, mientras distintos conflictos judiciales fueron acumulándose alrededor de la empresa. Los reclamos no quedaron concentrados en un solo frente: hubo presentaciones vinculadas con trabajadores que pasaron por la compañía, franquiciados que habían formado parte de la expansión de la marca y acreedores que reclamaban el pago de obligaciones.

La primera quiebra y el intento de volver atrás

El primer golpe judicial llegó a fines de 2025. El Juzgado Nacional en lo Comercial N°27 decretó la quiebra de Deniro el 25 de noviembre de ese año, en una resolución firmada por la jueza María Virginia Villarroel y publicada en diciembre.

En ese momento, la cadena ya estaba muy lejos de los más de 30 locales que había llegado a tener. El proceso judicial se produjo en medio de los problemas financieros de la compañía y de los reclamos de acreedores.

Sin embargo, esa quiebra no llegó a consolidarse. En febrero de 2026, apenas poco más de tres meses después, la Justicia revocó el proceso luego de que Deniro depositara judicialmente algo más de $21,4 millones. La jueza consideró que ese pago alcanzaba para desvirtuar el estado de cesación de pagos que había dado lugar a la quiebra.

El levantamiento del proceso no significó, sin embargo, que el negocio hubiera recuperado su funcionamiento anterior. La estructura comercial se había reducido fuertemente y los problemas que habían llevado a la compañía a los tribunales no habían desaparecido.

Ahora, la historia volvió a terminar en una quiebra.

Otra quiebra y una empresa que ya no opera

En septiembre de 2026, el mismo fuero volvió a decretar la quiebra de Deniro Hamburguesería SAS. La nueva causa se inició a partir de un reclamo de Cristian David Failla, vinculado a una causa laboral por un despido. El expediente que dio origen al pedido de quiebra señala el incumplimiento de la compañía y el vencimiento del plazo para que pudiera acreditar que no se encontraba en cesación de pagos.

La Justicia dispuso nuevamente la intervención sobre los bienes de la empresa y extendió la inhabilitación a sus administradores, Nicolás Sánchez y Esteban Siderakis. También ordenó medidas sobre los domicilios vinculados con la compañía para constatar si allí existían bienes, documentación o elementos que pertenecieran a Deniro.

Uno de esos domicilios es Pasaje Andorra 7463/65, en Liniers, donde la Justicia ordenó realizar una constatación, inventariar los bienes y evaluar incluso el cierre del establecimiento si no existían posibilidades de continuar con la actividad.

El dato que refleja hasta dónde llegó la caída del negocio es que el inmueble de esa dirección, que formó parte de la estructura productiva de Deniro, actualmente aparece ofrecido en alquiler. Se trata de un galpón de unos 949 metros cuadrados, con montacargas, instalación trifásica y sectores que habían sido preparados para una actividad industrial.

La situación actual es muy diferente a la de los años en que Deniro buscaba expandirse a través de nuevas franquicias. Sin actividad comercial y con su estructura productiva cerrada, la nueva quiebra parece marcar el capítulo final para la empresa, después de una sucesión de problemas financieros, reclamos y causas judiciales que fueron desarmando el negocio.

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