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23 de septiembre 2019 - 09:29

Una solución ovalada, reglas claras y disciplina

Noto que cada vez hay más interrogantes y menos respuestas. Será momento de salir a la cancha a buscarlas y dejar de esperar que vengan de afuera a responderlas por nosotros jugadores que juegan otro juego.

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La actividad lúdica es una herramienta poderosísima para ejercitar al cerebro.

Me gusta el deporte y los juegos en grupo. El fútbol, el rugby. Quien me viera ahora no diría que jugué durante mucho tiempo, pero lo hice, lo disfruté y aprendí algunas cosas formando parte de un equipo. Lo que aprendí lo llevo conmigo a cualquier ámbito de mi vida, y encuentro que entre la actividad bursátil, o la economía en general, y el deporte hay puntos en común.

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Intenté listar estos aprendizajes durante la semana —a pesar de que cada día nuestro trabajo bursátil nos exige más—. Llego al día de hoy con breve punteo, que les dejo a continuación:

Supongo que el lector ya estará viendo la punta del ovillo en todo esto. Creo que la actividad lúdica es una herramienta poderosísima para ejercitar al cerebro. Me entusiasmo y listo ahora palabras relacionadas con el deporte y éxito, tanto individual como colectivo:

Y la lista podría seguir mucho más.

Para que el lector no se aburra con tanto ítem suelto y pierda la punta del ovillo que antes había logrado ver, me pregunto aquí cuánto de todo esto tienen o les falta a nuestros políticos, instituciones y dirigentes. Cuánto hay o falta en los que, de una u otra manera, marcan y dictan las reglas del juego, y definen el tablero con que vamos a jugar. Cuánto tiene o le falta a la sociedad misma.

¿Es la Argentina un país con reglas claras y constantes? ¿Sería posible jugar un partido en el que las líneas de la cancha cambian según quien está al mando? ¿Es justamente el no tener lineamientos propios y estables lo que hace riesgoso a nuestro país? ¿Se puede jugar un juego en equipo con reglas que cambian constantemente? ¿Se puede invitar a nuevos jugadores a un partido en el que el reglamento es variable e impredecible? ¿El problema, en definitiva, son las reglas, los jugadores o el director del equipo? ¿Hay alguien que dirija el equipo? ¿Tenemos como país la disciplina necesaria para alcanzar el éxito? Concretamente, ¿cómo podríamos lograr que las políticas de Estado no cambien según quien lo dirija? ¿Cómo hacer para que el plan económico sea sostenible en el tiempo?

Noto que cada vez hay más interrogantes y menos respuestas. Será momento de salir a la cancha a buscarlas y dejar de esperar que vengan de afuera a responderlas por nosotros jugadores que juegan otro juego.

(*) #Ellobobuenodelacity

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