Sin embargo, el posterior aumento de la demanda interna no solamente significó un mayor mercado para sus bienes, sino una tendencia al aumento de sus costos locales, a los que sumaron la suba de salarios por decreto. Por lo tanto, la relación de su precio en dólares respecto de los costos se empezó a reducir. Para colmo, si uno quiere aumentar la producción tiene costos crecientes, por lo que el crecimiento de la demanda interna empezó a ser atendido por los productos importados, cuyos precios eran más competitivos.
Los precios internacionales son como el tope de una bañera. Si empezamos a llenarla aumentando el gasto doméstico, al principio el agua empezará a subir adentro de la misma. Sin embargo, cuando supere el valor mundial, el excedente de demanda interna se desbordará al mercado externo. Ahora, si yo incremento ese límite con restricciones o aranceles a la importación, el nivel de agua (los precios domésticos) tenderá a subir más y será mayor la cantidad de agua que quede en la bañera (demanda). Los productores podrán satisfacer la mayor demanda sustituyendo importaciones con el aumento de precio que permite la suba del valor de su ingreso.
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