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2 de diciembre 2005 - 00:00

Bolivia castiga a los "tránsfugas"

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«Borocotó» se ha transformado, en esencia, en un auténtico «tránsfuga» de la política. Entendiendo por tal a aquel que, según dice el Diccionario de la Real Academia, decide «pasar de un partido a otro». Esto, es obvio, no es éticamente aceptable cuando se «usa» a un partido para, de su mano, acceder a un cargo electivo para, enseguida de lograrlo, «pasarse» (por los sospechosos motivos que sean) descaradamente a otro distinto. Así de claro.



El primero en esa lista, nada menos, es el que Gandhi define como el de «la política sin principios». De esto se trata y todos los legisladores que ahora tendrán que considerar la « situación» de «Borocotó», sin excepciones, debieran tener esto muy en cuenta. Especialmente cuando la «imagen» de la «clase política», en su conjunto, está tan desprestigiada como efectivamente lo está entre nosotros. Aparece entonces una oportunidad para comenzar a construir entre todos los que creemos en la República -más allá de las habituales declamaciones que no engañan a los pensantes- una «nueva» política. Porque prestigiar, de veras, al disfuncional «mundo» que conforman nuestros políticos es tarea impostergable. Ocurre que una política que opere abiertamente de espaldas a la ética es capaz de generar, de pronto, toda suerte de arbitrariedades y peligros para la República.



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