Una candidata sin candidato se podría decir de Lidia Satragno. Se postula para una banca de diputados por Unión-Pro por la provincia de Buenos Aires, pero no tiene el voto decidido para presidente. «Tengo que elegir por descarte», dijo Pinky en el programa «Campo Minado» de «Radio América». Además, fue crítica con Cristina Fernández: «Es poco coherente». Veamos.
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Lidia Satragno: Nunca abandoné la política, lo que pasa es que no se presentaba la oportunidad desde que fui secretaria de Promoción Social de Buenos Aires cuando fue jefe de Gobierno Enrique Olivera. Cada vez que hay elecciones, vienen desde muchos partidos a buscarme y me tientan.
L.S.: Cuando tenía 15 años, Tonino y Franco Macri también tenían 15 años y vivían en La Matanza; ellos iban a bailar al «Huracán» de San Justo y el presidente de ese lugar era mi papá; yo bailaba con Franco. Después pasaron los años y nos volvimos a encontrar, ellos ya se habían convertido en empresarios y yo ya era Pinky. Jorge, el hijo de Tonino, fue al colegio con uno de mis hijos; nosotros tenemos una relación casi familiar y con los años fortalecimos la relación de amistad con Tonino. Jorge Macri ha heredado la sensibilidad social que tenía su padre, heredó su inteligencia y un día llegó a mi casa con Francisco de Narváez y me propusieron acompañarlos. En ese momento les pedí que me contaran el proyecto que tenían para la provincia de Buenos Aires; y cuando me lo contaron, me convencieron. Hace años que ellos están trabajando para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la provincia de Buenos Aires.
P.: ¿Por qué la provincia de Buenos Aires es su debilidad?
L.S.: Porque nací en San Justo, partido de La Matanza, porque mis muertos están en el cementerio de San Justo, no me puedo desarraigar de mi origen. Sería estúpido que negara el amor que le tengo a la Ciudad de Buenos Aires, pero la conocí cuando ya era una mujer. Mi infancia y mi adolescencia transcurrieron en San Justo. La Ciudad de Buenos Aires tiene problemas, pero al lado de los que tiene la provincia de Buenos Aires, son mínimos.
P.: Con la experiencia que tiene desde lo profesional y desde lo humano, ¿qué es lo que Pinky les ofrece a De Narváez-Macri?
L.S.: Tengo cultura del trabajo desde los 12 años y no voy a ir a calentar una silla al Congreso.
P.: ¿Quién es su candidatoa presidente?
L.S.: No lo voy a decir porque tengo que elegir por descarte, no hay ningún candidato que crea que deba ser presidente.
P.: ¿Cómo la ve a Cristina Kirchner?
L.S.: Muy operada.
P.: ¿En qué sentido?
L.S.: Tiene mucho « Botox» que no es lo mismo que tener mucho voto. No escuché ninguna propuesta, no habla con los periodistas, no da conferencias de prensa.
P.: ¿Y por qué cree que las encuestas la siguen dando tan bien posicionada?
L.S.: Cada vez está más abajo; las últimas encuestas dicen que hay ballottage. Además es una mujer poco coherente porque cuando estaba en la oposición presentó un proyecto contra los excesivos poderes que tenía el Poder Ejecutivo y ahora que es la esposa del Presidente, defendió con uñas y dientes darle más poderes. No sé para qué hacen el Presupuesto todos los años si el jefe de Gabinete puede hacer lo que quiera con la plata.
P.: ¿Tiene miedo de que haya fraude después de lo que pasó con Chaco y Córdoba?
L.S.: Va a haber que chequear todo muy bien, a mí ya me pasó una vez. Todavía quedan dudas sobre lo que pasó en La Matanza cuando perdí la elección, pero como no tengo pruebas, no puedo decir más que eso.
P.: ¿Por qué cree que la oposición no logró juntarse?
L.S.: El hecho de que mi partido no haya tenido una actitud inteligente y generosa teniendo hombres tan valiosos como Terragno nos ha obligado a algunos a reunirnos con otros partidos con los que tenemos acuerdos básicos. A De Narváez lo que más le importa no es el dinero porque no le falta; a él le importa la justicia social, lo que yo llamo calidad de vida.
P.: ¿Tiene alguna asignatura pendiente?
L.S.: Esta era una, cuando pase esto, y terminaré de ser diputada y volveré a hacer alguna vez teatro y terminaré de escribir una novela.
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