El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pero ¿existe algún hecho o dinámica que pueda «gatillar» dicho cambio? ¿Puede la dinámica política o la dinámica económica generar un cambio del marco de política económica que la Administración Kirchner ha venido aplicando hasta aquí? Veamos.
Cabría preguntarse, sólo como especulación (a juzgar por las encuestas) qué podría suceder si la victoria no es digna y la lectura del lunes deja el sabor a derrota (porque la diferencia de votos es ajustada, o más ajustada que la esperada). En tal caso, las condiciones tampoco serían las ideales para impulsar un cambio por cuanto la Administración Kirchner debería ocuparse de cómo asegurarse gobernabilidad y no parece que pueda lograrlo intentando algo distinto de lo que ha venido haciendo hasta aquí. Además, la mayor parte de la sociedad no luce interesada en que se produzca tal cambio. Entonces, tanto si logra un triunfo o una derrota (entendida como un resultado no todo lo positivo que el Presidente y su entorno esperan) dentro de dos semanas, las posibilidades de que la Administración Kirchner se incline hacia políticas menos preocupadas por la equidad y más preocupadas por la eficiencia lucen a priori bajas. Sin «convicción» ni «obligación» en el terreno político, un cambio de la política económica luce como una posibilidad lejana.
Dejá tu comentario