(Elisa Carrió dio un ejemplo de su método de argumentación política. En un diálogo por radio «América», criticó atinadamente el aumento del gasto público con propósito electoralista. Pero de inmediato avanzó en la simplificación, cuando dijo que la obra pública no tiene sentido si no se le da de comer a un niño hambriento. Entre un extremo y otro debiera buscar el equilibro la candidata para evitar esa suma cero que surge de muchas declaraciones que señalan males ciertos, pero que en su solución desacierta. Veamos ese diálogo.)
Dejá tu comentario