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A ellos acaba de sumar uno nuevo, absolutamente apasionante, que seguramente se transformará en otro favorito del gran público. Me refiero a «El mundo es plano: una breve historia del siglo veintiuno», de lectura casi imprescindible para todo aquel que trate de comprender dónde está el mundo y hacia dónde va, lo que no es fácil.
Esto está generando una «nueva forma de poder», está en manos de los individuos, que hoy pueden colaborar y/o competir abiertamente en el escenario mundial. Cualquiera sea su nacionalidad y ubicación, y a pesar de su diversidad y distancias culturales.
Las diferencias -esto es las ventajas y desventajas relativas- están en los respectivos costos, que difieren sustancialmente. El milagro de Bangalore, en la India, por ejemplo, se sustenta en que allí hay técnicos que, a igualdad de capacidades, prestan sus servicios a costos que son la quinta parte de sus similares en las más grandes capitales del mundo. Lo que los hace imbatibles.
Hasta las edades (que hasta ahora suponían «diferencias de experiencia» difíciles de superar, normalmente a favor de los mayores por cierto) y las jerarquías se han emparejado sustancialmente en función de la informática y las comunicaciones. Este cambio, por su profundidad, está haciendo emerger toda una nueva estructura social, política y empresaria, lo que muchos aún no han advertido.
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