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8 de agosto 2023 - 11:12

Debate por la deuda pública: crónica de un default anunciado (Parte XCII)

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Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto, en la conferencia posterior a las elecciones PASO 2019. 

Télam

A finales de septiembre 2019, Macri habría logrado la unanimidad: había perdido todo a nivel interno, a nivel externo perdió el apoyo de los jefes de Estado del G20, de las Naciones Unidas y del Directorio del FMI que esperaba un gobierno más serio para arreglar el desastre elaborado mancomunadamente. Con Macri también se expresó la frialdad de la OCDE respecto al ingreso argentino.

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Al mismo tiempo Alberto Fernández proponía renegociar la deuda “a la uruguaya”, aprovechando sus contactos con la Embajada de EE.UU., pensaba reactivar la UNASUR, sin condicionamientos ideológicos, y moderaba sus críticas al acuerdo con la Unión Europea.

Los debates previos a las presidenciales podían tener una mínima influencia, pero difícilmente cambiarían una elección con la diferencia que Fernández le había sacado a Macri en las PASO. La economía, en la vida cotidiana era el factor que más complicaba cualquier estrategia de Macri para reducir la distancia. Llegar a la segunda vuelta, dependía más de un milagro que de su esforzada campaña.

Alberto Fernández subestimaba el anti peronismo visceral, creía que la ventaja a su favor aumentaba cada día y, que en consecuencia no debía tomar riesgos. El viaje de Cristina a Cuba por la salud de su hija blanqueaba la situación que ocultaban o tergiversaban los medios hegemónicos. La joven estaba muy delicada. Mas tarde se sabría con detalles el problema real por el cual Cristina dejaba que Alberto ocupara el centro del ring, en el instante definitivo de la campaña.

Cristina Kirchner afianzaba una estrategia para acumular poder real, impulsando la unidad de los bloques peronistas en el Senado para tener dominio en la cámara. Con Axel Kicillof en la Gobernación de Buenos Aires tenía el apoyo del distrito más importante que además impulsaba a Máximo Kirchner para presidir el bloque de diputados nacionales. Habría integrantes de la agrupación “La Cámpora” como Wado de Pedro en el gabinete y Fernanda Raverta en Anses.

Alberto Fernández avanzaba con la renegociación de deuda impulsando un “pacto social” con empresarios y trabajadores. Se acercaba amigablemente a la CGT, la UIA y los gobernadores, se podía correr al centro cómodo porque no existía riesgo de perder votos por izquierda.

La única que le quedaba a Macri era encarar la campaña dándole prioridad a su reelección, sin descuidar la gobernabilidad. Macri soñaba con llegar a la segunda vuelta, y creía que en lo económico le alcanzaba con mantener el dólar estable hasta el 10 de diciembre.

El aumento del desempleo conocido en agosto, el aumento de la tasa de inflación y la pobreza se conocerían en octubre y eran el problema electoral más importante que enfrentaba el presidente para revertir el resultado electoral.

Macri avanzaba hacia la elección con el mismo jefe de campaña: Marcos Peña, y el mismo estratega: Jaime Durán Barba. Curiosamente con las mismas tres encuestadoras que ¿le pronosticaron empate?, los mismos equipos de segmentación de redes sociales y generación de fake news, que uso en las PASO. Si el 27 de octubre Macri perdía la elección nacional y María Eugenia Vidal la elección provincial, siendo reelecto Rodríguez Larreta, las chances del jefe de la Ciudad crecían para ser el próximo referente nacional del PRO.

El gobierno negociaba con la CGT “paz social”. Para evitar la protesta en la calle entregaba 3.000 millones de pesos a las obras sociales y Alberto Fernández la convocaban para el Pacto Social impulsando la unidad sindical. Los movimientos sociales mayoritariamente moderados acataban los pedidos de Fernández y la Iglesia Católica, dejando la calle para evitar provocaciones y violencia. La situación en las provincias se deterioraba, padecíamos crisis por endeudamiento en dólares, menores ingresos, recesión y, una provincia de Chubut que entraba en el tercer mes sin clases. El control de la calle era una variable clave en lo que restaba hasta el 10 de diciembre, pero la izquierda que electoralmente se referenciaba con el FIT, iba a intensificar la protesta en la calle.

EL RELATO ANTI PERONISTA: MEDIOS, ECOLOBISTAS Y ODIADORES

Los tipos de ideología explican una buena parte de cómo nos comportamos. Y es que, aunque no lo parezca, en nuestras maneras de pensar hay siempre creencias y perspectivas que hemos heredado de generaciones anteriores y que determinan buena parte de nuestros actos. La postura política de cada persona puede ser interpretada según su proximidad a esas ideas. Los seres humanos no actuamos de forma totalmente impredecible; detrás de nuestros actos hay una serie de metas, objetivos e intereses, la mayoría de los cuales pueden ser expresados en palabras. Los librepensadores no existen. No le consta a nadie una definición ideológica más contundente que aquella de quien dice: “no tengo ideología”. Y eso expresan frecuentemente, los ignaros macroeconomistas profesionales y periodistas ensobreteados.

El anti peronismo visceral, había retomado la agresión utilizando palabras ponzoñosas desde 2018. El relato de “los últimos 70 años”, donde la Argentina había establecido la “maldita trinidad”: caída del PBI per cápita con disminución de la productividad, incremento de la pobreza y la desigualdad y grandes crisis macroeconómicas recurrentes, con el agravante que al haberse reducido la mediana del ingreso per cápita, la perspectiva de septiembre 2019 era que más del 50% de los niños tenía a futuro un nivel de ingreso inferior al que han tenido sus padres.

Al hablar de “los últimos 70 años” se omite segmentar los periodos de crecimiento de la economía argentina. De esta afirmación se sostiene un mito: el que la decadencia de la Argentina comenzó en los años 40, con los procesos de industrialización, la intervención del Estado en la economía y las políticas de distribución del ingreso. Lejos de las visiones que unifican los comportamientos de la economía argentina, se observan diferentes etapas de esos 70 años. Por ejemplo, la de los 4 periodos peronistas, en que todas las gestiones (aun interrumpidas por golpes de Estado), registraron cifras de crecimiento del PBI, el consumo, la inversión, el salario y donde hubo caída del desempleo, la pobreza y la indigencia.

LOS MITOS

Un mito bastante frecuente es el que afirma que un error en los gobiernos argentinos estuvo en la creciente tendencia a la autonomización del país con respecto al mundo y, en sus niveles de confrontación con las grandes potencias. En la comprensión de las políticas económicas, los mitos toman la forma de opciones o términos contrapuestos, irreductibles, en la toma de posiciones políticas: como entre endeudamiento o ahorro interno; inflación o convertibilidad; estatización o libertad absoluta de los mercados. O la que pretende enfrentar políticas de bienestar versus flexibilidad y competitividad, o una aún más reciente, la que señala la aparente necesidad de elegir entre aceptar la globalización o realizar políticas nacionales. En base a esta explicación de Mario Rapoport, podemos entender “la bronca” de quien le llamo “querido rey” a quien, en medio del escándalo de corrupción más grande de las monarquías contemporáneas, abandonaría España, después de los halagos de Macri.

Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros

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