Las micro, pequeñas y medianas empresas no son una categoría económica más en la Argentina. Son el corazón del entramado productivo nacional. Representan el 98% de las empresas, generan el 77% del empleo total y sostienen el 50% del empleo asalariado registrado. En provincias como La Pampa, esto no es una estadística: es una realidad concreta que define la vida de nuestras comunidades, el arraigo territorial y la posibilidad de desarrollo. Hoy ese entramado está en riesgo.
Desde diciembre de 2023 hasta la actualidad, más de 22.600 empresas cerraron en la Argentina, y el 99,6% eran MiPymes. En paralelo, se perdieron más de 220.000 empleos privados registrados, con una aceleración alarmante en los últimos meses. A esto se suma una caída del consumo interno, salarios que perdieron entre un 9,5% y un 15% de su poder adquisitivo y una utilización de la capacidad instalada que ronda apenas el 53%.
Esto da cuenta de que no es un problema sectorial, sino una crisis estructural que como responsables de pensar normativas para el orden y desarrollo nacional, tenemos la obligación de aportar.
La respuesta pampeana: un Estado eficiente que sostiene el empleo
Frente a este escenario, en La Pampa no elegimos mirar para otro lado. Mientras el Gobierno Nacional se retira y retiene recursos que corresponden a las provincias, nuestra provincia sostiene una política activa para acompañar a quienes producen y generan trabajo.
Hoy, La Pampa cuenta con herramientas concretas que marcan la diferencia:
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Líneas de crédito productivo a tasa subsidiada, articuladas a través del Banco de La Pampa, orientadas a capital de trabajo e inversión.
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Programas de promoción industrial y comercial, que reducen cargas fiscales provinciales y estimulan la radicación y expansión de empresas.
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Asistencia financiera directa, con programas de sostenimiento del empleo en momentos críticos.
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Políticas de incentivo al consumo interno, fundamentales para sostener la demanda de bienes y servicios locales.
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Acompañamiento técnico y capacitación, fortaleciendo la competitividad de las Pymes pampeanas.
Estas herramientas no son casuales, en realidad responden a una concepción clara: el Estado debe estar donde el mercado no llega, y debe proteger, promover y sostener nuestras comunidades.
Gracias a estas políticas pensadas y planificadas, La Pampa ha logrado amortiguar parte del impacto de la crisis nacional, pero sabemos perfectamente que no alcanza y debemos exigirle al Gobierno Nacional que tome las medidas de respaldo necesarias.
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Hoy, La Pampa cuenta con herramientas concretas que marcan la diferencia.
Un país sin federalismo no tiene desarrollo
El problema de fondo es político, porque mientras las provincias hacen esfuerzos enormes para sostener su entramado productivo, el Gobierno Nacional retiene recursos coparticipables y desfinancia políticas clave, debilitando la capacidad de respuesta de los territorios.
Esto no solo es injusto, es profundamente antifederal y de este modo cada mipyme que cierra en el interior del país no es solo una empresa menos: es menos trabajo, menos dinero circulando, menos consumo y mayor conflicto social.
Herramientas concretas para evitar el colapso
Frente a esta situación, presentamos en el Senado de la Nación un proyecto de ley que declara la emergencia productiva, laboral, fiscal y tarifaria de las mipymes y crea un Programa de Incentivo Económico y Alivio Fiscal .
Este proyecto no es declarativo. Es operativo e incluye medidas concretas:
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Suspensión del pago de anticipos del Impuesto a las Ganancias, mejorando la liquidez inmediata.
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Reducción de hasta el 50% de las contribuciones patronales, para sostener el empleo formal.
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Exención del impuesto al cheque, reduciendo costos financieros.
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Moratorias amplias, con hasta 12 meses de gracia y planes de hasta 84 cuotas a tasas bajas.
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Suspensión de ejecuciones fiscales, evitando la asfixia de empresas en crisis.
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Eliminación de derechos de exportación para manufacturas, incentivando la producción.
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Congelamiento de tarifas de servicios públicos, que es uno de los principales costos actuales.
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Mejores condiciones de acceso al crédito, con intervención del Banco Central.
Pero hay un punto central: las empresas que accedan a estos beneficios no podrán despedir trabajadores. Porque el objetivo no es solo sostener empresas, sino proteger el empleo argentino.
Este proyecto lo que busca es compensar el abandono nacional con herramientas concretas. No reemplaza el rol del Estado Nacional, pero establece un piso mínimo de protección para evitar una crisis aún mayor.
No hay desarrollo posible sin pymes, y eso lo sabemos. Tampoco hay empleo sin producción. Y mucho menos existe un país posible sin verdadero federalismo.
Defender a las micro, pequeñas y medianas empresas es defender a quienes todos los días abren una persiana, generan trabajo y sostienen la economía real de la Argentina.
Ese es el sentido de esta iniciativa. Y esa es la discusión que debemos dar.