El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Así, respecto de la segunda mitad de los '90 se ha llegado a ponderar que se logró colocar deuda a mayores plazos, en más mercados y en múltiples monedas. He mostrado oportunamente que esos «logros» sólo reflejaban pasivamente las necesidades crecientes de recursos de un Estado deficitario carente de estrategia financiera.
Respecto de la década del '80, una nueva versión oficial de su propio mito afirma que fue el período de menor endeudamiento relativo, olvidando inexplicablemente la masiva colocación forzosa de títulos y depósitos indisponibles en los bancos y expansión de la base monetaria -pasivo del Banco Central- que caracterizaron esa década, que terminó -sin sorpresas- en hiperinflación.
Y durante la Alianza, se difundió oficialmente la «creencia» de que la deuda argentina era baja, que la deuda de corto plazo era manejable, que el crecimiento de ambas era compatible con la convertibilidad y que los mercados estarían dispuestos a financiar todas las necesidades de fondos del sector público.
Sería injusto que habiendo tratado de convencer a las administraciones anteriores de sus errores, no intente también convencer a la actual de que muchas de sus creencias respecto de la deuda no se compadecen con los números y/o con el análisis.
Con el espíritu de contribuir a que de un mejor conocimiento de la realidad surjan políticas más adecuadas, he seleccionado las siguientes once declaraciones para mi ensayo de persuasión.
Dejá tu comentario