El precio del dólar -un dato fundamental- comienza a lucir un tanto inquietante, dada su insustentable fortaleza a mediano y largo plazo. Frente a la fuerte emisión de billetes, la liquidez que permanece en el mercado, en algún momento, en alguna proporción, se iba a desplazar hacia alguna parte.
El precio del dólar nuclear
El precio del dólar -un dato fundamental- comienza a lucir un tanto inquietante, dada su insustentable fortaleza a mediano y largo plazo.
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Dólar hoy: a cuánto cotiza este jueves 26 de marzo
La Fed entiende mucho de estas destrezas expansivas disimuladas. Recordemos también por el lado inflacionario, que desde hace muchos años las cifras de crecimiento de los precios se informan sin tener en cuenta el peso de alimentos y la energía.
Estaría bueno saber cuál ha sido la evolución del M3 -esquema que resume de manera amplia la oferta de dinero-, un desliz elemental que complica la revisión de la liquidez total que está recorriendo toda la economía, y más importante aún, cuando sabemos que la política monetaria ha contribuido para ir eludiendo los riesgos de desaceleración de la economía inyectando dinero.
Vale decir, sabe la Fed como mover todos los platillos danzantes al mismo tiempo, y luego también sabe, como bosquejarlos de manera sobria. Frecuentemente hemos visto las diferentes burbujas que se fueron sustentando en los últimos 14 años, reduciendo unas y originando otras nuevas.
Jacques Rueff dijo: “Sed liberales o sed socialistas, pero no seáis mentirosos”, el mismo economista descubrió la raíz del problema, es decir la falta de respaldo en oro, y que ya entonces determinaba claros excesos de emisión. Mas tarde Nixon, declararía la inconvertibilidad en 1971. El 20 de octubre de 1967 Rueff, principal consejero económico del general De Gaulle, presidente de Francia, expresó: EE.UU. ha agotado su capacidad de pagar en oro a sus acreedores. Es como decir a un calvo que se peine. Allí ya no queda nada. Francia y Gran Bretaña, con De Gaulle a la cabeza, exigía públicamente la repatriación del oro (The New York Times, 21-10-67, citado por Peter L. Bernstein, The power of gold, Pág. 331/333).
El desenlace futuro de una devaluación del dólar puede llegar, y no sólo por la abundante liquidez, sino también por la exuberante deuda pública y privada y los enormes déficits gemelos de los EE.UU.
La balanza comercial se equilibra con una depreciación de la moneda o con una contracción de la economía que deprima los niveles de importación, pero todo hace pensar que, en algún momento, la primera opción llegara. Aunque a EE.UU. una moneda más débil no le afecta en forma interna y al mismo tiempo, sus políticos no pueden siquiera pensar en desacelerar fuerte el consumo. Es que en eso consiste el capitalismo, aunque paradójicamente algunos economistas argentinos proponen desacelerar el consumo y una economía más capitalista, a la vez. En el eventual escenario de una devaluación, las tasas de interés se pueden disparar aún más (aunque la Fed aumentó la tasa de referencia 5 veces en el año). En ese caso, si las tasas siguen subiendo, las burbujas la NYSE y el NASDAQ pueden detonar.
Si la suba de la tasa continúa, el endeudado y dispendioso ciudadano norteamericano verá reducido su volumen de gasto financiado por defecto más que por virtud de ahorro. En ese caso la economía entraría en recesión en EE.UU., y las importaciones caerían reduciendo el déficit de cuenta corriente, con el consiguiente efecto contractivo a nivel mundial, ya que EE.UU. explica más del 40% de esa tasa de crecimiento en forma directa e indirecta.
Esta situación podría excitar de nuevo el proteccionismo Trump, aún donde no es enérgico hoy. Las perspectivas de un desenlace, se contienen mientras subsisten la guerra y la pandemia. Este es el escenario de bajo crecimiento mundial y sus desequilibrios macroeconómicos, sumado a la enorme restricción que presenta el hecho de que todos los países tienen la mayor parte de sus ahorros en dólares.
ESTANFLACION
“Stagflation”, es un anglicismo, y en su idioma original, la palabra combina stagnation-estancamiento- e -inflation-inflación-. Inflación con estancamiento, esto es lo que empiezan a intuir los mercados, y pueden demostrarlo súbitamente con su comprensible y proverbial ansiedad.
La aplicación de políticas monetarias más restrictivas por parte de los principales bancos centrales del mundo orienta a los operadores en esa dirección. El abandono de la flexibilidad representa un riesgo, aunque el impacto haya sido atenuado y no haya afectado aún con fuerza, la tasa de crecimiento mundial. Está muy claro que los bancos centrales más grandes del mundo están desplazando su accionar, desde la ductilidad, hacia la rigidez. También las políticas fiscales lucirán más precavidas en los países centrales. Se distingue una progresiva preocupación por colocar bajo dominio los desequilibrios fiscales que desafían la solvencia fiscal intertemporal del Estado, en el largo plazo.
La tasa de crecimiento del PBI en los EE.UU. se habría desacelerado en el tercer trimestre del año. La Reserva Federal (Fed) intuye un crecimiento por debajo de la tasa de expansión del PBI potencial. El moderado crecimiento se imputa al efecto tardío de los 5 aumentos de la tasa de referencia de los fondos federales en un año; y la reducción del gasto de los consumidores.
La desaceleración, ya se manifiesta en ciertos indicadores sectoriales. No obstante, la mayoría de los miembros de la Fed, opinan que todo se encuentra dentro de lo previsto en las expectativas-dicen que la evolución se está desarrollando en forma gradual y ordenada. Tampoco se puede excluir una enérgica reversión, en un mercado en crecimiento con fundamentos anabólicos (tasas de interés bajísimas por 14 años). Muchos años con tasas extravagantemente bajas. Es significativo que la Fed esté dándole más importancia a la inflación que al crecimiento, ya que antes-como se dijo-no lo había hecho, sino 43 años atrás. En todas sus declaraciones la Fed confesó que el asunto inflacionario es un tema de enorme trascendencia, y en caso de proseguir, generaría una significativa inconsistencia con el sostenimiento del crecimiento, tarea que, junto a la inflación, le corresponde monitorear y operar con eficiencia por facultad y obligación.
En este contexto, el ingenio financiero estadounidense no tiene límites.
Este crepúsculo está permitiendo el despliegue de una capacidad fenomenal para desarrollar ingeniería financiera. El intento consiste en posponer los inminentes estrangulamientos familiares y sus consecuentes derivaciones. Asistimos al surgimiento de nuevas iniciativas bancarias que harán las delicias de todos los “consumidores compulsivos”. Germinan nuevas líneas de crédito y hasta hay comercios en NYC que venden una blusa de 20 dólares en 4 pagos sin interés.
DE LEHMAN BROTHERS A LA GUERRA EN EUROPA
Desde 2008 los países centrales resolvieron emplear políticas monetarias y fiscales expansivas, con el objeto de enfrentar la recesión del semestre trágico (4T08/1T09). La descomunal liquidez consiguiente dio ocasión a un desplome de las tasas de interés y consecuentemente a un aumento creciente en el valor de los activos. Tanto que el valor de los inmuebles destruidos se recuperó, y como los activos líquidos en los mercados impulsaron el valor de los bonos y las acciones, la fiesta siguió su curso. Las políticas expansivas promovieron importantes resultados a partir de la segunda mitad de 2009, advirtiéndose un significativo incremento en el ritmo de crecimiento mundial, tanto del PBI, como del comercio. Este último, además, impulsó la tasa de expansión del PBI mundial. La influencia de tal ímpetu, fue derivando o propagando, ingentes aumentos en la demanda mundial hasta el COVID-19. Pero la guerra 2022, detonó los precios de la energía, fletes, insumos básicos y materias primas alimenticias.
Conseguido el objetivo de “salvemos a los bancos”, y reactivemos la economía mundial por 14 años, los principales Bancos Centrales emprenden el designio de aumentar las tasas de interés.
Para el enfoque monetario, la necesidad de volver a tasas de interés más altas está acreditada por la dimensión que estuvo agenciado la burbuja. La realidad es que existen causas más profundas para subir la tasa de interés y se llama: “los formidables déficits gemelos de EE.UU.”. Con esta descripción, las expectativas de los mercados se volvieron más moderadas, es decir, se espera un menor crecimiento mundial con más inflación (stagflation) debido a que el dinero será más caro, en medio de un sinnúmero de conflictos internacionales, algunos ya se instalaron y otros se avecinan. Argentina se encuentra peor que en nunca para afrontar turbulencias provenientes de los mercados internacionales y más necesidades de financiamiento. Recuerde con nostalgia el día que Dujovne habló de la “bendición” que dejó el kirchnerismo: “Un nivel de deuda bajísimo, tanto a nivel del gobierno como a nivel de las empresas, como el nivel de las familias” (Perfil, junio de 2016)
El Gobierno actual se ocupó de mantener a la Argentina alejada de las combinaciones pro default que dejó sembradas el Gobierno de Macri. La reestructuración de la deuda pública que no hizo Macri, hará que el país no sea destino de flujos de dinero remanente por muchos años.
De todos modos, como en cualquier manual de texto, en un “escenario catástrofe mundial”, la Fed puede suspender los aumentos de tasas o reiniciar un ciclo de descenso. Es curioso que hace tan poco los mercados estaban preocupados por el tono agresivo de las declaraciones de funcionarios de la Fed que robustecían la idea de más política monetaria para combatir las expectativas inflacionarias. Cuando el PBI real y la tasa de inflación exceden su objetivo, se incrementa la tasa de interés nominal para generar una suba de la tasa de interés real y así reducir la demanda agregada para equilibrarla con la oferta potencial (regla Taylor). La otra es “metas de inflación”. Si la inflación esperada o actual es mayor que la meta de inflación la tasa de interés sube.
La verdad es que el dinero afecta las variables macroeconómicas: PBI, inflación y empleo, por lo tanto, las políticas monetarias de los bancos centrales tienen aún más poder que el que otorga el intervencionismo o dirigismo a un Gobierno. El proceso no es el resultado de un cambio en las modas, sino la conjunción de la evidencia empírica y de la teoría económica. Hoy, la Argentina de la mutabilidad Macri, desde 2017 (récord fiscal y externo) y el aumento de las necesidades de financiamiento, aun con deuda reestructurada y el FMI bajo control, es una realidad inmanejable.
Lo peor es que hoy enfrentamos desafíos determinantes, que ya no se centran solo en la macroeconomía, sino también en la microeconomía, la distribución del ingreso, y la desigualdad; con sus secuelas de pobreza e indigencia.
Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani
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