Las siete metas económicas de corto plazo del Gobierno

Opiniones

Existen unas cuantas señales alentadoras que hacen pensar que las consecuencias de la pandemia del Covid-19 se están difuminando. Además las expectativas para el año que viene son muy alentadoras. Veamos

La situación económica actual es difícil, eso no hay manera de negarlo. Sin embargo, existen unas cuantas señales alentadoras que hacen pensar que las consecuencias de la pandemia del Covid-19 se están difuminando. El pico más duro de la caída económica pareció haber sido en el mes de abril y ahora muchas variables y sectores muestran claras señales de recuperación, por ejemplo Cámara de la Industria del Juguete anunció que este año las ventas del día del niño superaron a las del año pasado. Además las expectativas para el año que viene son muy alentadoras: incluso los pronósticos más negativos dicen que la economía crecerá un 3% en 2021, mientras el promedio de las consultoras ubican ese número en 5%, e incluso las más optimistas hablan de 9%.

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En este sentido, es discutible si el 2021 será un simple reflejo estadístico (un rebote de gato muerto) o una recuperación vigorosa que se sostendrá en el tiempo. No obstante, como dijimos, todos los analistas coinciden en lo mismo: la mejora será un hecho. Por ello mismo, dado que un cambio de clima económico se empieza a instalar de a poco, es importante identificar los próximos temas que estarán en la agenda del Gobierno.

Los siete objetivos inmediatos que se vienen:

1- Aminorar el impacto negativo de la pandemia

Los efectos del Coronavirus han sido y todavía son muy duros en todo el mundo. Casi todos los países sufrirán una caída en torno a los dos dígitos en sus economías. A su vez, su impacto más abrumador se dio en los sectores más vulnerables y en la pérdida del empleo. Valga la pena citar el caso de Estados Unidos: allí el desempleo tocó en poco tiempo los 44 millones de personas y la economía, si se anualizara su tendencia, mostró un derrumbe del 33%.

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Todo esto nos sirve para notar que como todos los países sufren la pandemia a nivel económico y que también todos los gobiernos se vieron obligados a aminorar sus peores consecuencias. En nuestro país el gobierno de Alberto Fernández lanzó un amplio programa de ingresos para las personas más afectadas (el IFE), ayuda para que las empresas pudieran pagar los sueldos (los ATP), una refinanciación de las deudas fiscales y distintos tipos créditos subsidiados. Por ello mismo, como nos ilustra el gráfico, nuestro país fue uno de los que menos puestos de trabajo perdió en la comparativa internacional. En consecuencia, de acá en adelante evitar que no suba más el desempleo, la pobreza y proteger el mercado interno para comenzar la pronta reactivación se seguirá ubicando como principal objetivo como hasta ahora.

2- Sumar reservas en el Banco Central

Este año el país acumulará unos 18 mil millones de dólares de superávit comercial. A pesar de que no pagará deuda, no hay turismo al exterior y existe el cepo, el Banco Central desde que comenzó el año no logró incrementar sus reservas, siendo esto un tema prioritario de su agenda.

Las propuestas sobre la mesa para resolverlo fueron muchas, una de ellas, como se sabe, fue terminar con las compras individuales de hasta 200 dólares por mes, algo que por ahora se descartó. También se entiende que en plena pandemia, renegociándose la deuda externa, con tasas de interés que van detrás de la inflación y con una emisión monetaria récord (producto de las asistencias al Tesoro para contener la economía), es normal que exista esa presión sobre el dólar. Todos estos temas se están buscando resolver para que de una buena vez las reservas comiencen a subir en lo próximo.

3- Terminar de arreglar la deuda

Macri entregó el gobierno habiendo “reperfilado” sus compromisos de deuda de manera unilateral, dejándole el tema para que lo resuelva el gobierno entrante. Actualmente el país está en default pero marchando favorablemente: el arreglo con los acreedores de deuda bajo legislación externa ya casi es un hecho, el mes próximo se solucionará la deuda bajo legislación local, mientras que las negociaciones con los organismos internacionales también lucen muy bien encaminadas (con el Banco Mundial, el Club de París, el Banco Interamericano de Desarrollo y el FMI). Con todo esto, los compromisos financieros estarán ordenados, la situación macroeconómica ganará previsibilidad y el país podrá volver a insertarse en los mercados internacionales.

4- Equilibrar las cuentas fiscales

La situación fiscal es alarmante. El déficit actual es muy grande y con una dinámica insostenible en el largo plazo: producto de la pandemia y con la actividad económica derrumbada, la recaudación se desplomó, pero contrariamente a ello los gastos crecieron a toda velocidad. En términos presupuestarios podríamos decir que estamos en el peor de los infiernos. Esta situación debe ser atendida urgentemente.

La estrategia aquí parece ser, a medida que se deje atrás lo peor de la cuarentena, empezar a recortar los gastos de emergencia (como el IFE y los ATP) y que la recuperación económica (más la moratoria) permitan recomponer los ingresos.

5- Absorber el exceso de liquidez

Dijimos antes que la emisión monetaria creció a una alta velocidad con motivo de atender la dura situación económica que la pandemia impuso. Aquí como en Europa, Estados Unidos, Japón, China y todos los países del mundo, el Gobierno debió financiarse vía emisión.

Los efectos indeseables de esa emisión son claros, sobre todo por las presiones inflacionarias y sobre el dólar que genera. Si bien es verdad que hasta ahora la inflación no se descontroló (sino al contrario, se está desacelerando), debemos remarcar el peso que eso supuso sobre la demanda de dólares. Un tema clave.

6- Achicar las brechas con los dólares paralelos

Antes de la pandemia la situación cambiaria el Gobierno la tenía claramente controlada: el dólar comercial no tenía presiones y el dólar turista (ese que se le recarga un 30%) no alteraba las reservas del Banco Central, además el dólar blue, el Mep y el contado con liquidación estaban por debajo del dólar turista (incluso eso ocurría en pleno verano, que es la temporada en que la demanda más fuerte suele ser). No obstante, una vez que irrumpió el Coronavirus todo eso se alteró: si en enero hubo ventas netas por parte del sector privado, el mes pasado estos absorbieron la mitad del superávit comercial.

De esta manera, con la llegada de la pandemia las diferencias entre el dólar oficial y los paralelos se han salido de cause, representando problemas de todo tipo: presión sobre las reservas, alteración de las rentabilidades sectoriales, incertidumbre y expectativas devaluatorias (y con ello, inflacionarias). El Gobierno sabe que esto debe ser solucionado. Espera que la reactivación económica, la futura absorción de la liquidez sobrante, las mayores liquidaciones y los arreglos de la deuda permitan resolver el tema. El tiempo dirá qué pasará.

7- Apuntalar la tenue recuperación

Empezamos esta nota diciendo que existían claros indicios de que un nuevo clima económico estaba llegando. De a poco la agenda deja de ser simplemente defensiva (solo basada en amortiguar el impacto negativo de la pandemia) para pasar a ubicarse a la ofensiva (buscar propulsar la recuperación). Por ello mismo, de aquí hacia adelante el objetivo que comenzará a volverse central para el Gobierno es facilitar el rebote económico: recomponer ingresos, generar trabajo, bajar la pobreza, motorizar el consumo, reactivar las ventas y propulsar una nueva dinámica económica.

Como vemos, los objetivos de la nueva agenda económica están comenzando a variar ya que un nuevo panorama económico se empieza abrir. De no irrumpir ningún cisne negro y de no recrudecer la situación sanitaria, el horizonte económico seguramente mejore, estableciendo nuevos desafíos. Los cuales, ojalá, permitan que todos estemos un poco mejor.

Economista. Doctor en Ciencias Sociales (UBA/UNDAV/Conicet). Autor del libro Las crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri.

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