Eduardo Duhalde reapareció y, siempre con un tono muy pausado, se ocupó de despotricar contra el gobierno. Aseguró que Cristina de Kirchner «no está preparada para gobernar», por lo que festeja el «doble comando» que -según él-se instaló en la Casa Rosada. Consideró que para atacar la inflación, primero «hay que reconocer que es un problema», indicando que «ya nadie cree que el índice real es el que da a conocer el INDEC». En diálogos con las radios «América», « Mitre» y «Del Plata», marcó grandes diferencias con el oficialismo que en sus palabras dice respaldar.
PERIODISTA: ¿Qué balance hace de estos primeros 60 días de gestión de la Presidente?
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Eduardo Duhalde: Pienso que es positivo para el país que haya una gestión de doble comando, porque es evidente que Cristina no está preparada para gobernar. No hablo con ellos desde hace mucho tiempo, pero les deseo suerte a ambos, porque un traspié lo sería también para mí, que soy el que puse en marcha este modelo económico que hasta ahora está dando sus frutos.
P.: ¿Por qué dice que Cristina no está preparada para gobernar?
E.D.: Es que ella nunca ocupó cargos ejecutivos, siempre actuó en el ámbito legislativo, entonceses lógico que le falte experiencia para lidiar con los problemas tan serios que enfrenta la Argentina.
P.: Hablando de los desafíos que enfrenta el país, ¿qué le parece toda esta discusión alrededor de la inflación?
E.D.: Sabemos que no es la que el gobierno está anunciando con el INDEC. Eso ya no ofrece discusión. Ahora tenemos que tratar de mantener no sólo el crecimiento de la economía, sino el desarrollo, que no es lo mismo, y este tema de la inflación genera ciertas dudas, ciertos problemas.
P.: ¿Qué tiene que hacer el gobierno?
E.D.: Lo primero que debe hacer es un reconocimiento. Este tema requiere que mucha gente especializada que hay en nuestro país, muchos economistas, universidades, nos ayuden a encontrar un camino en el cual esto se vaya morigerando y los nubarrones que uno ve en el horizonte, vayan desapareciendo. Pero para encarar un problema, primero es necesario reconocer su existencia. Y esto es lo que aún no veo.
P.: Usted no es también responsable por haber permitido que el dólar trepe a 4 por 1 en 2002?
E.D.: Recuerde que algunos economistas decían que se iba a 10 pesos, a 15 pesos. Yo lo fijé a $ 1,40. Si a usted le parece que después de semejante lío que había en ese momento, no debía el gobierno reconocer 40% de aumento... Después el tema del juego de la economía que eso no se puede manejar arbitrariamente desde el Estado. Lo peor que uno puede creer es que puede manejar la economía.
P.: Durante su gestión el dólar se estabilizó levemente por encima de los $ 3.
E.D.: Es, de hecho, el valor que se mantiene hasta hoy. El tema de fondo es si estaba claro cómo se salía y, en realidad, yo venía en soledad, de hace mucho tiempo, hablando de la necesidad de cambios. Ya desde principios de 1997 en una reunión del gabinete nacional planteé al doctor (Carlos) Menem que el modelo de la convertibilidad tenía síntomas de agotamiento muy claros y que se había tornado rígido.
P.: ¿Es bueno seguir manteniendo un personaje como Guillermo Moreno?
E.D.: Mire, el tema Moreno hay que analizarlo cuidadosamente. En realidad, algo había que hacer, ¿no es cierto? Si me pregunta: ¿Usted haría lo mismo?No, yo no haríalo mismo ¿ Utilizaría a alguna persona o algún funcionario que hiciera lo que hizo Moreno? Yo le diría que no, porque ese tipo de decisiones, y de políticas sirven para la coyuntura nada más. Llega un momento en que se destapa la olla, se sabe la verdad y toda esa política tiene que dejarse de lado, pero en realidad no se puede hablar de Moreno. Se llama Moreno como se podría haber llamado González, Gutiérrez o cualquier nombre. Es un funcionario al que le piden que tome determinadas medidas.
P.: ¿Cómo ve al PJ?
E.D.: Lo importante es si el partido mayoritario en la Argentina se reorganiza o no. Lo demás, quién lo va a presidir, quiénes lo integran, es un tema del momento, es lo de hoy. Un partidoorganizado significa que habrá elecciones, que no las hay desde 2003, para elegir autoridades. En octubre del año pasado, un fallo de la Cámara Electoral Nacional expresó que estábamos a punto de perder la personería del partido mayoritario de la República Argentina. Por primera vez el año pasado, Cristina de Kirchner no fue con el Partido Justicialista a las elecciones. No integró el frente con el que ganó la Presidente, por primera vez no tuvimos candidatos. Fíjese usted, el partido más importante que tiene más gobernadores, intendentes, el que tiene tres presidentes sucesivos, no se presentó a elecciones. Entonces lo más importante, reitero, es si éramos capaces de reorganizarlo o no. Yo, ciertamente, si el presidente no tomaba esa decisión, me iba a ocupar naturalmente de intentar una reorganización, porque no podemos dejar que un partido desaparezca porque sí, por indolencia o por lo que sea, ¿no es cierto?
P.: ¿Y del pase de Lavagna que opina?
E.D.: Mire. Tanto Lavagna como Cristina fueron vices radicales. Así que no hay nada nuevo. Sí es de esperar que otros partidos, sobre todo la UCR que tiene gobernadores e intendentes en todo el país, se dé una fase de reorganización para que en el futuro tengamos fuerzas. Aquí se ha generado una mitología que no tiene ningún asidero con la realidad, que son malas las estructuras, los aparatos. ¿Qué es eso de que es mala una estructura o un aparato? Si no existen en el mundo partidos políticos que no sean estructuras o aparatos. En ninguna parte del mundo, fíjese lo que ocurre en Estados Unidos.
P.: Le gustaría tener algún tipo de participación en esta reorganización del justicialismo?
E.D.: No, a mí me han liberado con este asunto de que se han dedicado a hacerlo. Yo estaba dispuesto a hacer un esfuerzo si nadie se ocupaba, pero si lo hacen yo no tengo interés.
P.: ¿Qué quiere hacer usted?
E.D.: He ocupado todos los cargos, lo único que quiero es ver cómo se puede colaborar para que este modelo económico social que puse en marcha dentro de la más grande crisis de la historia argentina no se venga abajo, no tengamos una nueva caída. Que tampoco este modelo se torne rígido, porque el riesgo es ése. Si uno analiza los períodos de modelos exitosos de la Argentina, va a ver que siempre pasaron por uno de dudas, después se fue consolidando ese éxito y en un momento se tornaron rígidos. Y esto ocurre porque la gente estaba conforme y contenta, no miraba más allá del día a día.
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