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16 de noviembre 2025 - 00:00

El círculo virtuoso y el péndulo argentino: qué falta para que el país despegue de una vez

La Argentina debe decidir si es capaz de mantener el equilibrio fiscal y explotar sus recursos naturales, gobierne quien gobierne.

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Argentina debe aprovechar el equilibrio macro y su potencial en materia de exportaciones.

Desde que nacemos, los argentinos escuchamos hablar de cómo tuvimos uno de los PBI per cápita más altos del mundo a fines del siglo XIX, Buenos Aires supo ser superior a París y que tenemos el potencial para ser Australia. Pero a la vez escuchamos que los gobiernos democráticos que terminaron su mandato se cuentan con los dedos de una mano y los años con superávit fiscal, también. ¿Defaults? Campeones del mundo. Es por ello que el círculo virtuoso actual y la realización del potencial dependen de un pacto social y político que trascienda los intereses de turno.

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La sociedad argentina aprendió que la democracia se respeta, pero no necesariamente la deuda. Los mismos que piden asistencia gubernamental financiada con emisión monetaria o deuda, festejan la cesación de pagos. En los últimos 35 años hemos alternado entre gobiernos que persiguen el equilibrio de las cuentas públicas y los que consideran al Estado un benefactor social con recursos que deberán pagar otras generaciones, siendo que los costos de emitir moneda o deuda son inter-temporales.

Los mercados internacionales, ajenos a intereses sociopolíticos, ya han sido claros respecto a su apoyo a Argentina. Existirá siempre y cuando el Gobierno demuestre disciplina fiscal o, por lo menos, su intención. Se extinguirá al momento en que se altere ese rumbo o que se perfile un cambio de gobierno hacia uno que lo haga. Las elecciones legislativas de septiembre 2025 sugerían solamente un aumento de probabilidad de una próxima gestión afín al populismo y alcanzó para disparar el riesgo país y desatar un clima especulativo cambiario que drenó recursos del Tesoro/BCRA por días hasta que llegó el apoyo de los EEUU.

Argentina necesita un pacto social y político que trascienda ideologías

Si Argentina pudiera alternar entre gobiernos de izquierda y derecha que coincidan en la importancia de mantener un gasto público racional, el impacto de las elecciones en los mercados dejaría de ser paralizante. Nadie quiere pagar para ver.

El plan del equipo económico actual parece entrar en el círculo virtuoso gatillado por el equilibrio fiscal. Sin déficit, no es necesaria la emisión neta de deuda ni de pesos, por lo que la inflación pierde su combustible natural. Una menor inflación genera una reducción del impuesto inflacionario y sueldos reales mayores. Mayores ingresos derivan en más consumo y más recaudación, blindando el plan fiscal.

Asimismo, la restricción de oferta genera confianza y demanda en la moneda local, reduciendo la demanda de dólares. Solo se liberaría el valor potencial de acciones y bonos si la probabilidad de continuidad del plan virtuoso es alta. Sin embargo, un gobierno puede intentar controlar la economía, pero no influir directamente en la intención de voto. Esto lleva a tener que equilibrar políticas de corto y largo plazo y, en este caso, con recursos extremadamente limitados. En ningún momento se puede perder el apoyo popular o se desarma la virtuosidad. Difícil, pero no imposible.

¿Dónde está el valor de Argentina entonces? Como eternos románticos, los argentinos nunca perdemos la esperanza. El problema es que esa esperanza tiene raíces reales. El potencial de Argentina tiene sustento en una gran reserva de recursos. Recursos humanos y recursos naturales. El argentino es un ser resiliente, adaptativo y capaz. Lo acompaña la segunda reserva de gas natural no convencional, la cuarta de petróleo, litio, cobre, oro, pesca. La lista es interminable. Se proyecta que para el año 2030, la energía y minería generen más divisas que el sector agropecuario, superando los u$s30.000 millones. No es nada. Chile exporta, sólo de cobre, unos u$s50.000 millones por año con su mitad de la cordillera. Si Argentina se lo propone, podría exportar bienes por u$s160.000 millones en 10 o 15 años, el doble que lo esperado para este año.

El potencial argentino no es nuevo ni sorpresivo. Siempre estuvo latente y los incipientes intentos quedaron truncados por la falta de continuidad en las bases. Pendular entre políticas socioeconómicas de izquierda y derecha imposibilita el avance frontal. Argentina debe decidir si es capaz de mantener el equilibrio fiscal y explotar sus recursos naturales, gobierne quien gobierne. Esto reduciría el recorrido del péndulo y dejaríamos de paralizarnos cada dos años.

La frustración de los fracasos nos lleva a pensar que eso es imposible, pero imposible es prosperar sin acceso al mar, recursos naturales, con guerras o desastres naturales. Argentina no despega porque no está dispuesto a sacrificar la comodidad de corto plazo, pero es posible que el desgaste de los últimos 30 años haya generado finalmente un golpe madurativo. Lo sabremos en las propuestas de los partidos políticos en 2027 y la respuesta del electorado.

CEO en Max Capital Asset Management.

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