(El nuevo obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín, se mostró ayer entusiasmado con la posibilidad de ser un nexo para mejorar las relaciones de la Iglesia con el gobierno. Respecto de Néstor Kirchner, que estuvo presente en su asunción el fin de semana, consideró que «tuvo un gesto de cercanía y mostró ánimos de hacer algo nuevo», al tiempo que avaló un mea culpa por la participación de la Iglesia en la dictadura. Este es el diálogo que el religioso mantuvo por radio «América».)
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