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4 de agosto 2005 - 00:00

El país tiene mejor opción que la queja

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Tanto Brasil como Chile, con diferentes políticas cambiarias y financieras, también experimentaron caídas significativas de su ingreso, en 1998-2001. Exponemos 2001 y 2002 para comprobar la inaudita pérdida económica conseguida con las medidas implementadas entonces. Aunque 2004 muestra una importante recuperación, las cifras desnudan nuestro retraso y reducción de peso económico, respecto de las otras naciones. Contrasta el brío de España, Irlanda e incluso Antigua y Barbuda, respetuosas de la propiedad y demás derechos individuales de actuación, con las otras naciones, donde esos derechos son quebrantados constantemente por normas que cambian, según el cliente o el momento, por «las necesidades políticas».

Durante el período, Irlanda multiplicó su ingreso por habitante por 7 veces, España por 4 y Antigua y Barbuda por 6. La Argentina fue la única cuyo ingreso por habitante se redujo, exactamente a la mitad, en dólares corrientes. En el libro «La riqueza de los países y su gente» explico que las asimetrías de ingresos, entre naciones y personas, reflejan asimetrías en el reconocimiento de las propiedades y derechos individuales de actuación. En definitiva, las posibilidades personales de coordinar actividades productivas están encuadradas por las diferentes organizaciones sociales.

La gente no puede conseguir mejores resultados que los que posibilitan dichos ordenamientos. La capacidad productiva de una nación está condicionada por el sistema institucional y la organización social. Para obtener los mejores resultados no alcanza con esforzarnos en nuestro particular campo de acción. Si la estructura institucional es deficiente, respecto de otras naciones, los ingresos del conjunto de la población serán inferiores.

Existen enormes oportunidades para hacer a la organización institucional más eficaz. Las organizaciones nunca son estáticas. Como las máquinas, se deterioran, requieren reparaciones y mejoramientos.

Dejar exclusivamente en manos de los políticos el control, diseño del Estado y las instituciones políticas resulta en desvíos. En que no se defiendan los derechos personales de actuación de forma pareja.

Derechos desiguales espejan obstáculos arbitrarios o desiguales para las personas. Echar culpas a los políticos, al pueblo, a los otros, y desentendernos de las cuestiones generales con la excusa de que no se puede hacer nada, que debemos concentrarnos en nuestros asuntos particulares, tiene la consecuencia de que otros deciden las reglas y alteran nuestras vidas y patrimonios.



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