La vida como la política y la política de la vida

Opiniones

En pocos días comienza formalmente la campaña electoral de cara a las elecciones legislativas. Qué se pone en juego y qué esperar a futuro.

Estamos a pocos días del comienzo de una campaña electoral que será la antesala de una de las elecciones más importantes de los últimos tiempos. No porque estemos a 7 bancas de ser Venezuela (como afirma esta oposición desbocada e irracional), sino porque estamos frente a una decisión colectiva que legitimará o no el discurso del odio y del desprecio, que especula con la muerte y el dolor ajeno o, por el contrario, fortalecerá aquel que, con aciertos y errores, avances y retrocesos ha defendido “la vida” desde sus políticas de Estado y ha buscado por todos los medios (a veces ingenua y exageradamente) espacios de diálogo y unidad con todos los sectores para afrontar un hecho tan desgarrador como la pandemia.

Estas elecciones delimitarán la correlación de fuerzas políticas en la Argentina, le darán músculo al Poder Ejecutivo o lo debilitará de cara al 2023, de igual manera lo será para la oposición. Esto pasa en todas las elecciones legislativas, ninguna es determinante, como no lo es nada en la política. Pero la disputa de fondo, más allá de la cantidad de bancas que cada uno obtenga será definir sobre qué bases, sobre que valores vamos a construir la sociedad del futuro.

¿Es posible que luego de la estafa económica, cultural y política que significó el gobierno de “Juntos por el Cambio”, sumado a estos años en donde se descompuso en una oposición criminal, haciendo de la violencia verbal, la manipulación social, el miedo y el odio los motores emocionales de su accionar político, la derecha se imponga nuevamente en las urnas?

De ser así no solamente el gobierno nacional estará frente a una crisis de poder, sino que la sociedad toda se hallará frente a una profunda crisis moral, política y humanitaria. La derecha ha sido devastadora para nuestro país, en toda nuestra historia, tanto como oficialismo como ejerciendo la oposición. Sin embargo, ya sea por cuestiones ideológicas, por desconocimiento o por ser una acaba víctima de la manipulación mediática este espacio sigue impactando en el electorado con promesas de un futuro de felicidad y oportunidades. Sea porque manejan el aparato mediático monopolizado con cierta "perversa perfección" o por las distintas coyunturas que le permiten una "resurrección" permanente este sector antipopular siempre esta de pie y aveces de la mano de sectores populares.

Si bien nadie puede afirmar que de una lado se posiciona la idea del “bien” y al otro lado la del “mal”, ni el cielo y el infierno (porque a menudo todo es un mismo lugar en donde el equilibrio se pierde empujándonos de un lado o del otro), sí es evidente que coexisistimos con una parte de la sociedad que prioriza la vida, incluyendo a un otro al que considera un par necesario para la realización propia y colectiva, frente a la que especula y se favorece con la muerte de un otro al que desprecia, con el cual vive en "guerra". Nunca fue tan clara, también en la dirigencia política, esta fragmentación como en estos tiempos de pandemia.

Estamos frente a una elección que se desnudará en la disputa por valores y se vestirá en las miradas con las que se sellarán las bases a futuro. Con la gestión del kirchnerismo y la del macrismo quedaron claros los modelos económicos en disputa, de ahora en más discutiremos que "ser humano" queremos y a partir de ellos que sociedad deseamos.

¿La sociedad combatirá la teoría del descarte o la justificará?

Un triunfo del "Frente de Todos" no sólo le permitirá al gobierno nacional comenzar un proceso de profundización política de un modelo que apenas esbozó, sino que también le permitirá hacerlo de la mano de una "mayoría" que valora el cuidado, la defensa a la vida y al Estado como garante de los derechos para todos y todas. Por lo contrario si la oposición se impone a nivel nacional, no sólo se agazapará para dar el gran salto al retorno en el 2023, sino que celebrará el éxito de haber atomizado a una sociedad tras el rencor, el odio y el individualismo.

Si bien una elección de medio término tiene un valor relativo, esta se da en un contexto de una crueldad inusitada. Mientras se combate un virus criminal el millonario multiplica su millones, el empobrecido enfrenta su hambre y el miserable se arrastra orgullosamente en su bajeza. El mundo está escapando del mundo y no tiene donde huir y la Argentina no es la excepción.

Quizás no sea tiempo de huidas, sino de regresos. Regresar a las sendas del valor por la vida, pero no cualquiera de ellas, sino de una vida con derechos, con libertad y oportunidades. La vida como la política que no es otra cosa que una política de vida.

Que el "Frente de Todos" no se esconda tras falsos pudores y se asuma como un frente por la vida en medio de tanta muerte. La palabra de esta campaña deberá ser aquella que, como nunca antes, temimos perder y que como siempre el campo nacional y popular buscó defender: la vida.

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