20 de julio 2020 - 00:00

Fragilidad piscológica de empleados afecta productividad

Los problemas económicos, sociales y psicológicos son evidentes y la población poco a poco sufre un desgaste en muchos casos irreparables.

El confinamiento social preventivo y obligatorio es un calvario para todos los argentinos.

El confinamiento social preventivo y obligatorio es un calvario para todos los argentinos.

El confinamiento social preventivo y obligatorio es un calvario para todos los argentinos. Comenzó como una medida de seguridad necesaria y sanitaria para frenar el Coronavirus, pero se transformó en uno de los confinamientos más extensos del mundo con más de 107 días de cumplimiento y sin la certeza de tener un fin.

Los problemas económicos, sociales y psicológicos son evidentes y la población poco a poco sufre un desgaste en muchos casos irreparables. Todas las economías del mundo fueron golpeadas por la pandemia, pero hay muchas de ellas de países poderosos, que son robustas y a pesar de las perdidas, podrán reponerse. Para Argentina, que tenía una crisis económica precedente a la pandemia, con inflación y endeudamiento extranjero, la embestida la tomó por sorpresa sin estar preparada para sufrir una crisis de consecuencias impredecibles, que seguramente nos sumergirá en un nuevo mundo diferente del que entramos, más complejo y en el que las dificultades golpearán a ricos y pobres por igual.

Un estudio del Observatorio de Psicología aplicada de Buenos Aires, muestra que el 60% de los argentinos estiman que su salud mental se vio claramente afectada desde que se dictó el confinamiento social preventivo y obligatorio. El informe identifica principalmente cuatro sentimientos que experimentamos: el desaliento, la depresión, el cansancio y la incertidumbre.

Cabe destacar que Argentina cuenta con un promedio de 222 psicólogos por cada 100.000 habitantes, muy por arriba de los porcentajes de otros países de la región y el mundo. Somos propensos a analizarnos, quizás porque una de los desafíos más complejos que tengamos por delante sea entendernos a nosotros mismos.

Conflictos psicológicos vs productividad

Los problemas psicológicos de los empleados repercuten directamente en el rendimiento y la productividad de las empresas. Un trabajador que exacerba sus fobias o sufre depresión o cansancio es imposible que tenga un rendimiento adecuado para el trabajo que realiza. Ante estas eventuales crisis la salud mental es un tema clave para todos los gerentes de Recursos Humanos y los directores de las empresas de asistencia al empleado.

Eduardo Lambardi es psicólogo y director de AEP LatinA Corporation, una empresa que brinda asistencia psicológica, legal, financiera y nutricional para organizaciones laborales. Su empresa es líder en Latinoamérica con más de 400 empresas como clientes, lo que se traduce en 1,2 millones de empleados a quienes debe ofrecer sus servicios.

“El aislamiento genera una situación sin precedentes donde la mayor parte de la sociedad se ve obligada a dejar de hacer lo que siempre hizo para quedarse en casa deseando volver a hacer aquello que siempre hizo pero de forma segura. En el mundo laboral, el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPYO) ha obligado a las organizaciones a adaptarse a la nueva realidad del home office en forma inmediata. La mayor parte de las empresas no estaban preparadas para un cambio tan drástico y, consecuentemente, sus empleados no estaban preparados psicológicamente. Pasar de las estructuras formales a otras de home office y virtuales, puede ser desgastante. En todos los casos, el precio lo están pagando los empleados que hacen el mayor esfuerzo para adaptarse y tienen que tratar de organizar horarios, relaciones, objetivos y demás, lidiando con las ansiedades propias y ajenas”, afirmó Lambardi.

La pandemia nos obliga a aplicar aquella vieja premisa que reza: “Para situaciones extraordinarias soluciones extraordinarias”, ya que todo el contexto es incierto. Los programas y asistencias convencionales deben dejar lugar a nuevos programas que sean un mejor soporte y den respuestas más adecuadas a las demandas actuales. “En EAP LATINA tenemos 23 años de ofrecer programas de asistencia psicológica pero hace unos meses creamos PEACE (Programa Extraordinario de Ayuda y Contención Emocional) que ofrece soporte a las organizaciones laborales para asistir psicológica y emocionalmente a sus colaboradores. Este servicio nos permitió crecer un 25% en facturación y 30% en estructura operativa. Nuestros servicios los contratan empresas tecnológicas como Mercado Libre, IBM, Oracle, HP; empresas petroleras como Chevron, ExxonMobil, PAE, Shell; bancos, mineras, aseguradoras, prepagas, clínicas y demás. Empresas de 20.000 empleados y otras de 10 trabajadores. Las empresas contratan estos servicios porque los trabajadores precisan que sus empleadores los ayuden a manejar las vivencias que la pandemia y el ASPYO les están provocando”, contó Lambardi.

Es claro que los problemas psicológicos van en aumento a medida que pasa el tiempo de confinamiento y así lo demuestra el número de salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que en todo el año tiene cerca de 4.000 llamadas de ciudadanos que solicitan asistencia psicológica y recibió solo en los primeros dos meses del aislamiento social preventivo y obligatorio cerca de 2.500, es decir más del 50% de las llamadas anuales en solo 60 días.

“Si comparamos el trimestre Abril-Junio 2019 con el mismo en 2020, vemos que las consultas psicológicas se han incrementado en un 32%. Sobre las últimas 4.655 consultas psicológicas recibidas, vemos que se duplicaron los casos de ansiedad, aumentaron un 66% las referidas a angustia y depresión, y crecieron un 50% las consultas por stress y alteraciones del sueño. En las últimas dos semanas, con el sostenimiento del ASPYO, comienzan a crecer las consultas por el síndrome de agotamiento parental (desborde y el distanciamiento emocional con los hijos) y el síndrome de la cabaña (reacción adaptativa al encierro que produce ansiedad al pensar en salir nuevamente a la calle)”, aseguró Lambardi.

Salud vs Economía

¿Qué debemos priorizar, la salud o la economía? Es difícil discernir cual es el camino correcto a seguir ya que serán los números al final del camino lo que deberán demostrar quien tenía razón en este delicado debate que se planteó irremediablemente en todas las sociedad del mundo.

Un estudio realizado por Fundación Bunge y Born midió el impacto del aislamiento social en el país y arrojó que los argentinos afirman que el 80% considera que es riesgoso salir de la casa, a pesar de pasar casi 107 días desde que se dictó la medida. Cabe destacar que hay un grupo anticuarentena que no está de acuerdo con la medida y que son unos cuantos cientos que se manifiestan enérgicamente a pesar del creciente números de infectados y muertes que crece día a día en nuestro país. Más allá de estar de acuerdo o no hay gente que realmente necesita poder trabajar para sobrevivir. La premisa que: “es mejor que te agarre el coronavirus a morirte de hambre”, en un cartel que exponía un comerciante en México es aplicable a muchos del mismo rubro en nuestro país.

Con este sombrío panorama el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) termina de sepultar las esperanzas al estimar una caída de la economía en nuestro país de 9,9% para este año y la economía global caerá 4,9% en 2020, a raíz de los desbarajustes económicos que produjo la pandemia. El contexto mundial es malo y el nacional peor, así que cuando esto termine y nos veamos obligados a toparnos con la realidad, será muy difícil y un gran esfuerzo de todos poder volver a poner en marcha nuestra endeble economía, pero no habrá más remedio que arremangarnos y ponernos a trabajar.

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