Pymes industriales: entre trekkers, alpinistas y cóndores

Opiniones

Argentina aún está en el debate de como incorpora o quita impuestos al sector primario de la producción en el sector del agro y ganadería. El mundo se debate como estimula la producción en el sector cuaternario de la economía.

Vivimos escondiendo la basura debajo de la alfombra. Cada vez que queda más a la vista la distorsiones macroeconómicas argentinas (alta inflación, déficit fiscal crónico, alta presión tributaria, bajo nivel de inversión, entre otros) sale a la luz la devaluación del peso argentino frente al dólar y queda escondido aquello de lo que no queremos hablar. Incluso ahora encontramos un FMI arrepentido por el préstamo sin condicionalidad al anterior gobierno que no estaría buscando procesos de ajuste del gasto público como siempre emerge de sus recetas.

Se viene un nuevo mundo en el momento en el que estamos atravesando la transición hacia ese paso. Argentina requiere generar un plan de estabilización urgente porque es necesario acelerar el proceso de inversión retrasado que llevamos de más de 9 años. Los países de América Latina avanzan lentamente en ese sentido. Argentina corre de atrás y posterga su desarrollo con crecimiento que no es lo mismo que intentar crecer para luego caer como nos viene sucediendo en forma cíclica desde los años ‘80.

De acuerdo a un informe elaborado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) con la colaboración del INTAL, CIPPEC y UIA la industria argentina tiene por delante fuerte desafíos en materia de la transformación tecnológica y para eso es necesario inversión. Las que toman la posta son las empresas tecnológicamente más avanzadas (Cóndores), en su gran mayoría, han aumentado su dotación de personal como consecuencia de este proceso. En cambio, entre las empresas menos avanzadas y poco dinámicas (Trekkers), son más las que han reducido personal que las que lo han aumentado. A su vez, aunque las expectativas a futuro de las empresas respecto al impacto de la automatización sobre el empleo son más bien pesimistas, se destaca un impacto neutro o incluso positivo en tareas con elevado contenido cognitivo y donde las habilidades relacionales son más importantes.

En Argentina casi la mitad de las empresas se encuentran entre los Trekkers, es decir poseen tecnologías de primera y segunda generación. En el polo opuesto, están los Cóndores: un pequeño segmento del 6% de firmas con tecnologías avanzadas y que en su mayoría está tomando acciones para acercarse a la cima de transformación 4.0. Por su parte el 45% de las empresas son “alpinistas”, es decir, poseen tecnologías intermedias y que se muestran dinámicos para escalar a la cima.

El mundo comenzó a pensar en la Cuarta Revolución Industrial en el año 2016 a través del economista y empresario alemán Klaus Schwab quien es uno de los fundadores del Foro Económico Mundial. Lo que hace 4 años se comenzaba a pensar como el futuro hoy tiene más presente que nunca. El investigador y académico Gabriel Levy de la Universidad de Antioquia en Colombia lo define muy bien “"Los pilares y desarrollos tecnológicos principales que soportan la denominada Cuarta Revolución Industrial, preceden de los desarrollos tecnológicos heredados de la Tercera Revolución Industrial, pero al ser aplicados de forma sistemática en el contexto de una sociedad de la información y el conocimiento, tienen la capacidad de transformar significativamente la industria, aunque sus alcances no se limitan sólo al contexto industrial o empresarial, ya que impactan en muchos otros aspectos sociales y de la vida cotidiana, constituyéndose una revolución humana a partir de la digitalización de la información”.

De acuerdo al IPIP (Índice de Producción Industrial Pyme) de la CAME la producción de las Pymes Industriales cayó 10,8% en agosto 2020 frente a igual mes del año pasado. La capacidad instalada es de 62,6%, el mayor nivel desde que se instaló la cuarentena. Sin embargo, en los primeros ocho meses del año, la industria pyme acumula una baja anual de 20,8%. Si las pymes son el futuro de nuestro país su nivel de desarrollo tecnológico es muy bajo y su posibilidad de reinversión frente a la presión tributaria y horizonte de retorno de la inversión futura también. El 85% mypymes y pequeñas empresas están retrasadas en el avance tecnológico. Solo un tercio de las más avanzadas a nivel tecnológico son pequeñas empresas.

Si Argentina necesita mejorar sus excedentes en su Balanza Comercial e incrementar el nivel de exportaciones en un mundo hipercompetitivo a nivel global no puede postergar el paso de contar con sus pymes. Las empresas “cóndores” en el 61% de los casos son exportadoras. Hay fuerte correlación entre las exportaciones y la tecnología de las empresas. El mundo va a un camino en el medio de esta pandemia donde se ha acelerado el camino hacia la automatización y quienes más están avanzando concentrarán la oferta en muchos mercados a bajo costo y por su parte la demanda de empleo se da en aquellos que cuentan con las habilidades para administrar las nuevas máquinas y su nivel de productividad.

Argentina aún está en el debate de como incorpora o quita impuestos al sector primario de la producción en el sector del agro y ganadería. El mundo se debate como estimula la producción en el sector cuaternario de la economía. La sanción de la Ley de Economía del Conocimiento es un paso adelante en nuestro país en este camino pero no podemos dejar de señalar que los sectores primarios, secundarios y terciarios de nuestro país en el sector mipyme sostienen una presión tributaria, cargas laborales, riesgos, caída de producción y ventas y falta de financiamiento que le impiden dar el salto hacia el mundo que viene.

En el año 2016 Robert J. Shiller premio Nobel de Economía y profesor de economía de la Universidad de Yale expresó: "No se puede esperar que se queme una casa para comprar un seguro contra incendio. No podemos esperar hasta que haya dislocaciones masivas en nuestra sociedad para prepararnos para la Cuarta Revolución Industrial”. Pasaron cuatro años, una pandemia y se vendrá una pospandemia por delante…el incendio llegó.

(*) Analista Económico.

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