Desopilante como siempre, Moisés Ikonicoff en una reaparición radial casi a medianoche, con esa mezcla que tiene de humor, desvergüenza y profundidad en la mirada sobre la actualidad. Desmintió los dichos presidenciales de que la Argentina es un infierno en diálogo con Jorge Formento por « Radio 10».
PERIODISTA: ¿Lejos de la política definitivamente?
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Moisés Ikonicoff: En términos poco sofisticados, te diría que no estoy haciendo nada. Si quisiera darle una connotación un poco más intelectual digo que me dedico al ocio creativo. Es el período que más disfruté en mi vida.
M.I.: Vivo informándome, porque, yo observo que hay un cambio en el mundo, colosal, colosal, en todos los aspectos. Desde la vida cotidiana, desde la ciencia, el espectáculo, pasando por la política, y la gente lo sigue pensando con las viejas categorías de los 70 y los 80.
P.: A ver...
M.I.: Yo los 70 y los 80 los viví con mucha pasión, para bien y para mal. Pero era un período en el cual yo estaba muy influenciado, desde mi adolescencia por una especie de Carlos Marx que decía: «Los filósofos han interpretado el mundo, nos corresponde a nosotros cambiarlo».
P.: ¿Qué cambió?
M.I.: Desde que Marx dijo eso hasta ahora, el mundo ha cambiado tanto, que ahora hay que invertir la tesis, y hay que decir, «ya han cambiado mucho el mundo, tratemos de interpretarlo».
P.: ¿No será que quien cambió es usted?
M.I.: El tipo que dice «yo me mantengo fiel a mis orígenes» es un pelotudo. Porque el mundo cambia tanto, que si vos no sos capaz de cambiar tu percepción del mundo, sos un estúpido.
P.: A veces es el que puede meter la pata ¿no?
M.I.: Jorge, normalmente, uno mete la pata. Yo sólo no he metido la pata, creo que me he equivocado siempre. Pero soy feliz. No me arrepiento de nada, porque lo hice con mucha pasión.
P.: ¿Ha dejado de hacer travesuras en TV?
M.I.: Lo que caracterizó mi vida hasta ahora fueron la travesuras. Ahora es el momento de hacer travesuras intelectuales. Por ejemplo, decir que yo viví treinta años en Europa pero que la gente no aprecia la maravilla de la calidad de vida de este país.
P.: ¿Por?
M.I.: En el tipo de relación entre la gente. No existe algo igual en Europa, en los Estados Unidos tampoco. La gente vive soñando con un Tercer Mundo, con un Primer Mundo bíblico, no dándose cuenta que está viviendo el paraíso, y que eso es el purgatorio.
P.: Un ejemplo...
M.I.: Yo una vez, estaba en Dakar, Senegal. Estaba visitando con una socióloga senegalesa unos lugares muy pobres, de villas miseria. La gente vivía en los escombros de las villas miseria, destruidas, así que peor no podías pensar. Pasábamos, y a la gente se la veía cantando, con guitarras. Pedí una explicación y una socióloga me dijo algo que me marcó mucho: «Fijate que acá están en el peor de los mundos, y son felices. Vos entrás al subte, al metro en París, y todos tienen una cara de limón exprimido terrible».
P.: ¿Qué explicación tiene eso?
M.I.: Lo que pasa es que la gente presume de conocer cosas que en realidad no conoce. Todo lo que conocemos es provisorio. Dentro de algunos años todas las certezas que tenemos van a volar en pedazos.
P.: ¿Por qué no sale más en TV?
M.I.: Es un riesgo para los productores. Yo soy un ser incontrolable. Yo estaba en un programa y me echaron. Un día vino el productor y me dijo «rajate», y me tuve que rajar, ¿qué iba a hacer?
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