«Estamos frente a una tragedia ideológica », afirma el economista Mario Teijeiro. «El público no puede distinguir si la economía crece porque las políticas son las más apropiadas para el largo plazo o por un golpe de suerte», señaló. De esta manera, el presidente del Centro de Estudios Públicos, analizó en una entrevista con Ambito Financiero el cortoplacismo de la política económica del gobierno de Néstor Kirchner y sostiene que los desafíos para su sucesora estarán en «las falencias de su marido: la inflación y la vulnerabilidad energética».
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Teijeiro, quien en 1982 fue director por la Argentina en el FMI y más adelante consultor del Banco Mundial, no describe un panorama alentador. Es más, en cuanto a la inflación y a la crisis en el INDEC, asegura que su «presunción es que seguirán manipulando los índices».
Periodista: ¿Qué balance hace sobre la situación económica que dejó Néstor Kirchner?
Mario Teijeiro: Objetivamente la situación económica durante el mandato de Néstor Kirchner mejoró notablemente, pero esto ha sido más mérito de la situación internacional que de las políticas internas. La importancia del contexto externo es evidente y desafortunadamente su impacto está validando una política económica proteccionista, estatista y distribucionista. Estamos frente a una tragedia ideológica, ya que el público no puede distinguir si la economía crece porque las políticas son las más apropiadas para el largo plazo o por un golpe de suerte
P.: ¿Cuáles serán los principales desafíos para Cristina de Kirchner?
M.T.: Están relacionados con las principales falencias de la política del gobierno de su marido: la contención de la inflación y la vulnerabilidad energética son dos temas críticos.
P.: ¿Cree que es necesario ajustar las tarifas? ¿Cómo habría que hacerlo?
M.T.: Las tarifas se han atrasado mucho, particularmente a nivel domiciliario, en un mundo en el que el precio de la energía ha aumentado extraordinariamente. La oferta eléctrica está al límite y las inversiones en generación que se han lanzado probablemente lleguen tarde para evitar cortes crecientes. La moderación de la demanda domiciliaria es esencial y sólo podrá lograrse con aumentos de tarifas importantes. Pero por razones políticas el gobierno probablemente realice ajustes tardíos e inferiores a los que hay que hacer y recurra a discriminaciones a favor de los consumos bajos a través de una tarifa social, que es costosa de administrar y es un instrumento inferior para distribuir ingresos.
P.: En cuanto al segundo desafío en la agenda de Cristina de Kirchner, ¿cree que el caos en el INDEC está por llegar a una solución?
M.T.: Se ha hecho un daño a la credibilidad pública que será muy difícil de reparar mientras no haya un cambio político importante. Ha sido uno de los peores errores de Néstor Kirchner. Mi presunción es que continuarán manipulando los índices, sea computando precios falsos (como se hace ahora) o poniendo los precios verdaderos, pero usando ponderaciones variables (probable característica del nuevo índice). La distorsión es lo que les permite mostrar aparentes progresos en materia distributiva mientras la industria goza de una efectiva libertad de precios.
P.: ¿La inflación es tan importante como parece?
M.T.: Sí, la inflación verdadera está alrededor de 20% y será muy difícil bajarla pues ahora hemos entrado en la realimentación continua de frente a una tragedia ideológica», afirma el economista Mario Teijeiro. «El público no puede distinguir si la economía crece porque las políticas son las más apropiadas para el largo plazo o por un golpe de suerte», señaló. De esta manera, el presidente del Centro de Estudios Públicos, analizó en una entrevista con Ambito Financiero el cortoplacismo de la política económica del gobierno de Néstor Kirchner y sostiene que los desafíos para su sucesora estarán en «las falencias de su marido: la inflación y la vulnerabilidad energética».
Teijeiro, quien en 1982 fue director por la Argentina en el FMI y más adelante consultor del Banco Mundial, no describe un panorama alentador. Es más, en cuanto a la inflación y a la crisis en el INDEC, asegura que su « presunción es que seguirán manipulando los índices».
Periodista: ¿Qué balance hace sobre la situación económica que dejó Néstor Kirchner?
Mario Teijeiro: Objetivamente la situación económica durante el mandato de Néstor Kirchner mejoró notablemente, pero esto ha sido más mérito de la situación internacional que de las políticas internas. La importancia del contexto externo es evidente y desafortunadamente su impacto está validando una política económica proteccionista, estatista y distribucionista. Estamos frente a una tragedia ideológica, ya que el público no puede distinguir si la economía crece porque las políticas son las más apropiadas para el largo plazo o por un golpe de suerte.
P.: ¿Cuáles serán los principales desafíos para Cristina de Kirchner?
M.T.: Están relacionados con las principales falencias de la política del gobierno de su marido: la contención de la inflación y la vulnerabilidad energética son dos temas críticos.
P.: ¿Cree que es necesario ajustar las tarifas? ¿Cómo habría que hacerlo?
M.T.: Las tarifas se han atrasado mucho, particularmente a nivel domiciliario, en un mundo en el que el precio de la energía ha aumentado los aumentos salariales.
P.: ¿Cuáles estima que son sus causas y cómo recomendaría reducirla?
M.T.: Con un tipo de cambio estable y control interno de los precios de la energía y de los alimentos. La aceleración de la inflación entre 2004 y 2007 se explicó fundamentalmente por una agresiva política salarial impulsada por el gobierno y por una política de fuerte aumento del gasto público y deterioro del superávit fiscal. Hacia adelante será crítico el modo en que se resolverán estos aspectos. La reducción drástica del ritmo de aumento del gasto publico y la recreación del superávit fiscal son elementos centrales. La moderación de los aumentos salariales también será crítica, pero para el gobierno fue mucho más fácil impulsar artificialmente la suba de salarios que ahora será ponerle freno a la escalada en una economía recalentada.
P.: ¿Es recomendable mantener el tipo de cambio en estos niveles?
M.T.: La discusión de la política cambiaria es muy parcial. El debate de fondo es si frente a un ciclo internacional tan favorable debe realizarse una política anticíclica o no. Dejar apreciar el tipo de cambio nominal es una manera de realizar una política procíclica, ya que automáticamente la apreciación cambiaria reduce los precios y la recaudación fiscal aumenta el salario real y afecta la competitividad del sistema productivo, en particular al asociado al comercio exterior. La otra manera de realizar una política procíclica es lo que hizo el gobierno de Néstor Kirchner los dos últimos años: dejar el tipo de cambio nominal fijo, pero provocar fuertes aumentos nominales de salarios y gasto público, deteriorando el superávit fiscal. La alternativa de la apreciación cambiaria es menos inflacionaria, pero conduce a tasas reales de interés superiores en la transición.
P.: ¿Y una alternativa anticíclica?
M.T.: Bueno, esas alternativas fallan por ser procíclicas, es decir, por incentivar el gasto interno de una bonanza que puede ser transitoria. La política que concilia ambos objetivos -ahorro de ingresos extraordinarios y contención de la inflación-es una política que apoya la estabilidad del tipo de cambio nominal con una política fiscal de contención del gasto público y superávits crecientes a medida que aumenta la recaudación por efecto de la bonanza externa.
P.: ¿La política de acumular reservas responde a dicho esquema?
M.T.: Una acumulación de reservas genuina sería la consecuencia inmediata y válida de una política fiscal anticíclica. Si es contra endeudamiento interno puede justificarse para esterilizar ingresos de capitales volátiles, pero es una alternativa inferior. En esta coyuntura internacional se justifica un superávit fiscal mayor y una acumulación de reservas menos basadas en operaciones de esterilización.
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