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El caso argentino es sorprendente, ya que habiendo llegado a una proporción de los depósitos sobre el PBI en 1945 de 45%, cayó de allí en adelante a representar como promedio 15%, con un mínimo de 10% en 1990. Posteriormente existió un proceso de rebancarización que llega a un máximo de 30% en el año 2000. Cifra que ya había sido superada en la década del '20 y más aún durante la Segunda Guerra Mundial.
En pocas palabras, la desbancarización argentina fue y es un fenómeno estructural que responde a causas que deben ser exploradas cuidadosamente.
Hay países con un alto coeficiente de bancarización, más de 100%; otros intermedios, más de 50%; y finalmente los que están debajo de este número, entre los cuales se encuentra la Argentina. El caso argentino es bien extremo con una proporción por debajo de 25%.
Estos casos de 25% o menos se corresponden con aquellos países con una fuga estructural de capitales ( Colombia, México, Venezuela, etc.).
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