“Para ocultar su humillación, los necios me injurian” (Loge, en El oro del Rin, Wagner). A veces pienso que no deberíamos esperar coherencia de quienes contemplaron impasibles a los atracadores, mientras brincaban por la ventana de su casa. Hoy lo conveniente es mentir para agradarle al diputado ausente. La mentira se naturalizó, y ya no es patrimonio de Cambiemos. Mentir navegando entre la histeria y la neurosis obsesiva es la forma de comentar la negociación con el FMI. Los histéricos dicen la verdad en forma de mentira, lo que dicen no es exactamente cierto, pero la mentira expresa una autentica queja de una manera falsa; mientras que lo que los neuróticos obsesivos afirman es textualmente cierto, pero es una verdad que encierra una ficción.
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Lo políticamente correcto en el FDT discrepante, es desnaturalizar la verdad. Todo lo que dicen quienes se quejan de la negociación es quimérico, sin embargo parece que fuera verosímil. La protesta desplaza la honesta frustración y la sensación de pérdida ante el enemigo. Antes de 2015 subestimaron a Macri, y el muy bandido los jorobó. Ahora el peronismo lampiño enciende el detector de defecciones para reafirmar su superioridad moral. Hoy además de las proverbiales embestidas primates, el presidente y el ministro se la pasan resistiendo a la postura interna nihilista y manipuladora.
A los estudiantes argentinos se les enseña economía expresando que la decadencia argentina tiene que ver con la “mala praxis”, ligada a los gobiernos populares. Claro que también hay auditorios indocumentados que compran el argumento y lo repiten, sin saber que jamás-en las cuatro ocasiones-un gobierno peronista terminó su periodo o, receptó un golpe de Estado, sin haber hecho crecer el PBI. Inclusive, hay graduados que creen que la Argentina era un país maravilloso hasta la llegada de Perón.
Y aunque no hay nada para halagar en un contexto tan desdichado para el pueblo, lo que no se puede creer es que haya economistas políticos hippies enancados en el peronismo a quienes se les antoja instalar la sospecha que la negociación encarada por Alberto Fernández y Martin Guzmán fue menesterosa. Un miembro de la nueva agrupación de Boudou-ex liberal egresado del CEMA y la juventud UceDé-me dijo: “de Guzmán no me importa porque no es peronista”… Claro ahora resulta que Boudou encarna el peronismo. ¡Bienvenidos al peronismo con Boudou!
Se enmarañaron en la agenda de los medios y los economistas refractarios al peronismo, y les hacen el juego, critican igual, aunque duele más. Y justamente son aquellos que tuvieron cargos y no hicieron ninguna autocritica de su propia gestión, no deberían decir nada de presidente y ministro elegidos por Cristina Fernández.
La mejor negociación con el FMI
En el libro de nuestra querida Noemí Brenta no encontré ningún acuerdo mejor. Y entiéndase que la catástrofe que dejó Mauricio Macri superó cualquier naufragio previo, los daños son irreversibles al ciento por ciento, en términos sociales; con el mejor acuerdo, o repudiando la deuda.
Sin acuerdo, el cerco que nos trazarían los países miembros del FMI nos colocaría en el lugar que estamos viendo a Rusia en poco tiempo. - ¿Quién puede creer que la Argentina no sería disciplinada por el FMI y todo el entorno de organismos multilaterales? - ¿Cuál sería el ejemplo de un país que no le pagó al FMI y su pueblo no haya padecido? - Cuando la política se convierte en el único trabajo posible, en nada difieren las secretarias obsecuentes y envidiosas de la oficina o los ejecutivos trepadores que serruchan el piso de los que están a cargo.
5 de Abril de 2018
“El ministro de finanzas se cruza de piernas y explica que una ‘off shore’ es lo mismo que una caja de seguridad. El ministro de energía le compra a su ex empresa, pero asegura que vendió sus acciones, aunque el dinero lo deja en el exterior porque no confía en la Argentina…El peronismo decepciona y desconsuela a los ciudadanos no oficialistas que no ven una oposición sólida, ni bloques de diputados y senadores que denuncien las obscenas trapisondas en los tribunales ó pidan la intervención de fiscales. Solo están especulando política y electoralmente. Si todo sigue así, habrá que legislar la prohibición de salida del país de todo funcionario público, en forma permanente, por un periodo de 4 años. La vocación de poder es imprescindible, pero lo único que muestran los políticos opositores hoy, es que solo saben ser oficialismo (Pablo Tigani, fragmentos extraídos del artículo de Diario Registrado, 5 de abril de 2018, “Caputo, la naturalización de la avaricia y la mentira”).
Me recuerdo alertando desesperadamente por WhatsApp a un congresista por el nombramiento de Caputo y, la necesidad de controlarlo antes de que haga señales-apenas designado-, me contestó textualmente: ‘Caputo no le dura un solo round ni al chavo del 8’. El espécimen fue al Congreso, fingió, inventó, embrolló, se les mofó en la cara a todo el país, terminó la interpelación cuando él quiso, diciendo : listo vamos”.
Cuando reparamos en quienes son los que critican a Martin Guzmán, algunos eran legisladores mientras el país estaba siendo saqueado. Me pregunto: - ¿En que estaban pensando? -¿Donde estaban?-¿Por qué no fueron a La Haya en 2018 a contar lo que estaban haciendo Macri y el FMI?- Ni siquiera aceptaban sugerencias, doy fe- indiqué que poner un veedor en la mesa del BCRA, apenas nombraron a Caputo, era imprescindible. Me contestaron “el pliego no va a pasar”. Le replique “¿Qué pliego? En dos semanas te desvalija las reservas que ya viene regalando Sturzenegger y se las da a sus amigos para que marchen”. Ahora son todos partisanos. Pero si hasta Kicillof opinó literal: “La negociación con el FMI busca evitar una catástrofe y atenuar las consecuencias de un préstamo irresponsable”.
No obstante hoy va rumbo al Congreso, y aun no tiene la aprobación del directorio del FMI, el acuerdo no será un acuerdo que se parezca a ningún esperpento anterior. Es un acuerdo que tiende a estabilizar la economía e impulsar el crecimiento. Tiene el propósito de salir de la incertidumbre real y ficticia, que puede evitar una crisis inédita. El programa macroeconómico del acuerdo será bastante diferente, nunca hubo uno con menos exigencias. No tiene nada que ver con un plan de estabilización y reformas profundas que la Argentina rechazó. Es el plan posible para comenzar a dejar atrás el frustrante desastre económico de Mauricio Macri y la estanflación que dejo instalada, previa al COVID. Allí está el programa que constituirá una base para encarar inversiones y financiamiento. El Gobierno buscó un entendimiento con el FMI por la temeraria opción que representaba el “salto al vacío”, no lo hizo por convencimiento, lo hizo por sensatez. Y se requerirá mucho esfuerzo por muchos años para salir del desastre que hicieron Macri y el FMI. No lo hicieron Fernandez y Guzmán.
Del lado del FMI, llegar a algún entendimiento de estas características tendrá un costo. El riesgo es que desde ahora nadie le va a aceptar menos de lo que obtuvo, y aun puede obtener la Argentina. Si la Argentina anunciaba la suspensión de los pagos “de guapo”, hubiese sido imposible evitar una crisis económica y política acompañada de un estallido social inexplorado.
Un programa austericida hubiera sido posible con cualquier otro Gobierno. El manual Kapelutz del FMI por ahora está guardado. Además si se presionó, se jugueteó con el “no pago” y, el FMI no quiso correr el riesgo de que Turquía e Indonesia, asimismo acabaran eligiendo no pagar.
Sin reservas netas para seguir atendiendo los pagos de la deuda en dólares se acentuaron los riesgos, el presidente y la vice presidenta no comen vidrio. Optar por un entendimiento con el FMI tuvo que ver con el acotamiento de los grados de libertad para impedir un caos. El preacuerdo con el Fondo se logró por necesidad, no por virtud. Costó mucho transmutar el umbral intelectual de los técnicos de la entidad. Ahora se cuenta con que el Congreso lo apruebe y el directorio del FMI lo acepte. Negociar los detalles del ajuste no resultó nada sencillo. Es increíble que quienes repudian el endeudamiento se opongan a la vez a poner algún orden en las cuentas públicas. Parece que creen que la independencia económica es gratuita. El mismo Boudou-elegido para que Argentina volviera a los mercados-hizo reabrir el canje con Arcadia, que aportó una solución “creativa” para saldar la cuestión de los holdouts. El Congreso tuvo que modificar la ley cerrojo para reabrir el canje de los títulos de deuda que no ingresaron a la operación de 2005, para que no le pasara lo mismo que a Kicillof, pero así se hubiera multiplicado por cinco el negocio de los acreedores y sus amigos. Increíblemente ahora opina como Myriam Bregman.
Esta semana se dará a conocer la carta de intención, aunque el trámite legislativo no será tan sencillo. Mucho tendrá que ver si la aprobación del Congreso se logra antes del 18 marzo, cuando se reúne el directorio del FMI. El 22 de marzo empiezan los vencimientos impagables y, si no se llega habrá que echar mano a la ampliación y utilización del swap con China.
Macri se aseguró que cada tres meses haya auditorías y la Argentina tenga que cumplir con las metas fiscales, monetarias y cambiarias de cualquier acuerdo para recibir los desembolsos que eventualmente se hubieran acordado.
La autentica comprensión no consiste en suponer que estamos perdiendo una opción superadora, sino en aceptar el hecho que no hay ninguna otra emergencia clara. La irresponsabilidad que implica la elección de “no pago”, no es más que un fetiche que imposibilita considerar apropiadamente el sitio donde quedamos plantados cuando Macri guardó la reposera. Por favor no sea incauto, recuerde que Martin Guzmán entró a la cancha a levantar el default en pesos de Lacunza, cuando Argentina perdía nueve a cero. El entorpecimiento y las demoras no reflejan la mala negociación de Guzmán, son producto del regreso la comparsa Cambiemos al FMI. Después, dos años de pandemia y no se apure, ahora empezó la guerra.
Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani
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