En tiempos de coronavirus, es necesaria una cuarentena impositiva

Opiniones

Urge que nuestros gobernantes tomen medidas de índole tributario que ya no pueden postergarse.

El día de ayer el presidente de la Nación, Alberto Fernández, acompañado de los gobernadores y del Jefe de Gobierno porteño, decretó el aislamiento obligatorio en todo el país, con el objetivo de intentar frenar el avance del “coronavirus”.

También anunció que en los próximos días se conocerían medidas para atender a los sectores económicos más vulnerables, por ejemplo: los Monotributistas.

No puede ser obviado que la economía de nuestro país finalizó el año 2019 con “pronóstico reservado”. Se podría decir que terminamos en “terapia intensiva”, a tal punto que la Ley 27.541 declaró un estado de emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, sanitaria y social, entre otras, e intentó atenderla con algunas medidas concretas.

Ahora, la crisis sanitaria mundial que trajo el COVID-19 vuelve a golpear a este paciente que lucha por su vida. La contracción económica y la interrupción de la cadena de pagos que ya veíamos se acelera en estos días por la crisis sanitaria.

Los ciudadanos, que son los potenciales afectados por el COVID-19, son los consumidores de nuestra economía y los demandantes de los bienes y servicios de nuestras empresas producen. Esta nueva crisis sanitaria es también una crisis económica que se suma a la que ya veníamos padeciendo.

Así como deben tomarse medidas para evitar contagio y la muerte de quienes habitamos en territorio argentino, también resulta imprescindible que se tomen medidas para cuidar la “supervivencia económica” de nuestra empresas. De lo contrario, pasarán de “terapia intensiva” al “otro mundo”.

Urge que nuestros gobernantes tomen medidas de índole tributario que ya no pueden postergarse.

Las empresas no tienen forma de cumplir con los cronogramas de pagos de impuestos que están vigentes, ya sea de índole nacional, provincial o municipal.

La mayoría de las obligaciones tributarias se generan por la mera facturación, por la entrega de las mercaderías o por la prestación de los servicios. No se tiene en cuenta a los efectos de recaudar impuestos si esas ventas se han cobrado o no. Las cobranzas ya venían con atrasos y con este virus ahora están peor.

Tampoco puede ser obviado que las provincias han creado regímenes de percepción del impuesto sobre los ingresos brutos, que exigen el pago de percepciones por la mera facturación. En consecuencia, las empresas deben adelantar de su bolsillo la recaudación de las provincias sobre ventas que no han cobrado.

Situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias. Es necesaria una cuarentena impositiva y previsional.

La actual crisis requiere que –mínimamente– se posterguen los vencimientos actuales y los que ocurrirán en el mes posterior a la finalización del aislamiento obligatorio.

A nivel nacional, resulta imprescindible la ampliación de la moratoria dispuesta por la Ley 27.541 a todos los contribuyentes (sin importar si son pymes o grandes empresas) y la modificación del alcance en cuanto al vencimiento de las obligaciones susceptibles de ser regularizadas. La crisis no terminó el 30-11-2019, sino que actualmente es más grave.

Los contribuyentes no tienen responsabilidad sobre la crisis económica ni sobre el COVID-19, por eso no deben cargar con sanciones pecuniarias ni penales, como tampoco con intereses por las obligaciones que no pudieron cumplir. La herramienta legal para ello es la moratoria.

Las provincias y la Ciudad de Buenos Aires no deben quedarse atrás. En estos tiempos difíciles todos debemos hacer un esfuerzo económico: los particulares y el sector público. La crisis nos afecta a todos.

Aquí resulta importante recordar lo sostenido recientemente por la Corte Suprema de Justicia de la Nación: no es dable postular que el Estado actúe con una mirada humanista en ámbitos carentes de contenido económico inmediato y sea insensible al momento de definir su política fiscal. El sistema tributario no puede desentenderse del resto del ordenamiento jurídico y operar como un compartimento estanco, destinado a ser autosuficiente "a cualquier precio", pues ello lo dejaría al margen de las mandas constitucionales (“García María Inés”, CSJN, del 26-3-2019).

Los ciudadanos también son contribuyentes. Las empresas son el motor de nuestro país, dan empleo y posibilidades de progreso económico y social a nuestros ciudadanos.

Es necesaria una cuarentena impositiva, con medidas concretas, y que persigan la misma eficiencia y eficacia que a nivel sanitario: preservar la salud económica de los contribuyentes.

(*) Socio - Lisicki Litvin & Asoc

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