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1. La inflación actual no es consecuencia de una emisión monetaria indeseada, o de una huida del peso. Al contrario, el comportamiento de la gente confirma que, en las actuales condiciones, faltan pesos en el mercado. Es tanta la escasez que entregan divisas al Banco Central para conseguir los pesos. Por lo tanto, no hay emisión excesiva de pesos.
2. El costo de vida quedó muy rezagado. En noviembre alcanza a 168, frente a 263 del índice de precios mayoristas. A diciembre de 2001, antes de la devaluación, ambos índices orillaban 100. Medida en dólares, la Argentina está barata. En el ranking Mercer de 144 ciudades, Buenos Aires figuraba entre las cuatro ciudades más baratas del mundo, en 2004. Las ciudades más caras corresponden a las naciones más ricas y de mayor dinamismo.
4. Los terribles desajustes de 2001/2 alteraron los derechos individuales, operando cambios abruptos en los precios relativos. El índice de precios al consumidor se retrasó respecto de los mayoristas.Los salarios del personal-registrado siguieron los avatares del IPC. Entonces quedaron muy retrasados respecto del IPIM. Los salarios del Estado y de los no registrados perdieron respecto de todos los índices. Ello ha producido una enorme transferencia de ingresos en contra de los asalariados y otros ingresos del trabajo, que reflejan las alteraciones producidas en la estructura socioeconómica.
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