Como un personaje de Gabriel García Márquez, Néstor Kirchner nunca olvidará el día en que le dieron a probar jugo de moras. Ese brebaje fue el único incentivo que recibió el sábado, al llegar a la hacienda dispuesta por el gobernador del estado de Meta, al cual pertenece la localidad de Villavicencio. Como los soldados errabundos de Buzzati, los negociadores comisionados por Hugo Chávez para la entrega de tres secuestrados de las FARC, en esa localidad, se pasaron las horas, entre el sábado y ayer, mirando hacia la cordillera. Esperaban que desde allí los bárbaros les lanzaran alguna señal con las coordenadas para saber hacia dónde debían ir.
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Los cinco argentinos de la delegación (Kirchner, Jorge Taiana, Rafael Follonier -contacto del gobierno con Chávez para cuestiones políticas, no negocios-, el secretario privado del ex presidente, Daniel Muñoz, y un oficial de la Policía Federal que debería cuidarlos para que no les pase nada) caminaron al atardecer con la mirada puesta en las nubes de un lado y la sabana del otro. Villavicencio es un pueblo que está a 95 kilómetros de Bogotá, pero separado de ella por una cordillera infranqueable. Es una de las zonas dominadas en su entorno por las FARC y allí tiene su hacienda el gobernador, quien les dio, a Kirchner y acompañantes y al resto de la delegación, muy cómodas habitaciones. También dispuso lugares en galpones para que se instalaran custodios y demás vigilantes en bolsas de dormir.
Esa geografía es de muy buena carne y en la noche del sábado se sirvió una variedad de la raza de la zona, el Brangus, preparada con salsa de paltas y también de ciruelas. Claro que fueron esquivadas por Kirchner, quien se atuvo al menú light de siempre, que se hizo llevar en el Tango 01 (frutas, yogures, etc.).
En la mesa donde hay ecuatorianos, cubanos, venezolanos, franceses y brasileños -el único notable además de Kirchner es el asesor de Lula, Marco Aurelio García-, quienes repasaron el operativo de rescate: un llamado de las FARC a esa delegación, o a Chávez o a la Cruz Roja, que debía ser en el mediodía de ayer -por la tarde comienzan las lluvias- para que cuatro helicópteros, con los « comisionados» a bordo, se internasen en la selva. Si arrancaba la lluvia pasaría todo al día siguiente, y así día a día.
Una vez que alguien recibiera las coordenadas, estaba prevista una llamada al propio Uribe para que liberase la zona, que es su contribución. A regañadientes, ya que esta entrega es un regalo de las FARC a Chávez. Es para reivindicarlo de la desautorización que hizo Colombia del venezolano por excederse como negociador y prometer como si fuera gobierno en Bogotá.
La zona está artillada hasta los dientes, con tanques en las calles y llena de soldados. Los negociadores de las FARC quieren que Uribe despeje la región aledaña a Villavicencio para que se puedan acercar y después huir al amparo de la noche y de la lluvia.
Tanta demora lo puso de malhumor a Kirchner el sábado, tanto que amagó con volverse. ¿Dónde está Chávez? El presidente venezolano se quedó en Caracas después de despedirlos junto al cineasta Oliver Stone, con el argumento de que su pelea con Uribe le impide entrar en territorio colombiano. Eso le permite ser el único vocero de la misión; a los periodistas que lograron entrar a Villavicencio los han recluido en dos hoteles y no se pueden acercar a los negociadores. El argumento es que hay una parte de la misión que es secreta -las coordenadas de dónde se hará la entrega sólo las van a conocer los pilotos cuando estén en vuelo- y temen se filtre a la prensa y a paramilitares que conviertan en más peligrosa esta misión.
«¿Qué pasaría si quedamos varados en el corazón de la selva y la lluvia impide que puedan despegar los helicópteros de retorno?» Esa era una de las preguntas que nadie respondía, salvo el «marine» Ramón Rodríguez Chacín, ex ministro del Interior de Chávez y encargado de los aspectos militares (es un comando de la marina experto en operaciones contra el terrorismo).
Lo que más molestó a Kirchner es la incertidumbre; no sabía cuándo sería el operativo; si sería seguro en una zona en donde domina la guerrilla, pero no del todo, pero tampoco domina el gobierno; donde no se animó a ir Chávez.
Llamaba cada media hora a Cristina, que se fue a Santa Cruz, con el temor de pasarse la noche de fin de año bajo las estrellas y sin saber cuándo regresarían. Preparó todo para que el Tango 01 salga hacia Buenos Aires en cuanto se produzca la entrega, pero no lo tranquilizaron las explicaciones del « marine» Rodríguez Chacín: «Con que sólo crezca una quebrada y aumente el nivel de agua y no pueda cruzar la patrulla de guerrilleros con los rehenes, ya eso son dos, tres días que pueden retrasar la operación». ¿Tendremos que esperar acá?
Los llamados a Santa Cruz se entienden; Cristina encontró un tendal de denuncias y lo consulta sobre qué tiene que hacer. Hay una protesta de los empleados petroleros de Cristóbal López, investigaciones sobre más ventas a precio vil de lotes en El Calafate en los últimos días de la intendencia anterior al 10 de diciembre. Hubo bromas con la ausencia de Chávez, que dedicó las últimas horas además a una entrevista que le hizo la modelo Naomi Campbell, que debuta en el periodismo con reportajes a él y a Fidel Castro para la revista «GQ», dedicada al estilo y la moda masculinos. Chávez, reía la mesa, sólo les da reportajes a mujeres que considera atractivas.
Con los pocos delegados colombianos, se dio alguna charla sobre costumbres locales, como los esfuerzos de la administración de Uribe para revertir situaciones de alta inseguridad. Lo ilustraron con ejemplos como que Medellín hoy tiene menos criminalidad medida en estadísticas que la Ciudad de Buenos Aires, o que hace seis años había 200 pueblos colombianos en los que dominaban las guerrillas y los narcos y la policía no podía poner un pie. Eso se ha eliminado en Colombia y las fuerzas de seguridad controlan ya todos los pueblos del país.
Interesaron curiosidades como que Colombia es el primer productor mundial de flores, pero que no tiene panales y no produce miel. Confían en que la Argentina, segundo exportador mundial de ese producto, concrete acuerdos de cooperación para llevar ese negocio.
También distrajo la anécdota de que un grupo de científico descubrió un insumo insospechado: la madera de la planta de café. Ese cultivo cada cuatro años debe ser cortado y plantado de nuevo, para lo cual se queman las plantas viejas. Descubrieron que la madera del cafetal es más dura y con mejores propiedades que, por ejemplo, la teca que se usa para hacer embarcaciones, algo que no sabían ni en la Cámara del Café. Se dejó en dos años de quemar cafetales y están empezando a exportar esa madera como una de las más caras del mundo.
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