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13 de mayo 2008 - 00:00

"Kirchner está en el búnker"

No puede saberse hoy si Elisa Carrió gobernará alguna vez el país. Tampoco si sus vaticinios -a veces apocalípticos, casi milenaristas- terminarán cumpliéndose. Pero de lo que no cabe duda es que se expresa en medios con un poder de convencimiento poco habitual en los políticos y que va a quedar registrada como testimonio en estos tiempos de una manera de hacer política que le ha reportado ser la segunda fuerza del país en la última elección presidencial y la primera en la Capital Federal. Se la puede entender a veces más como una predicadora mediática que como una dirigente política, pero como el resultado de su acción se proyecta sobre la política, vale atender con cuidado todo lo que dice. Recorrió todas las radios y los canales en las últimas 24 horas castigando al gobierno por lo que cree son sus desaciertos en la crisis del campo. La mejor síntesis de lo que ve hoy esta especie de dirigente profética la dio en el diálogo con Mariano Grondona en "Hora Clave". Reivindicó la protesta contra las retenciones móviles, mortificó a Daniel Scioli ["¿ Hasta cuándo le vamos a tener lástima?", dijo con sarcasmo] y los Kirchner ["Está en el búnker", ironizó en evocación ominosa sobre el ex presidente]. Veamos lo más importante que dijo en esa intervención por TV.

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Elisa Carrió
ELISA CARRIO: Vengo de recorrer 5.000 kilómetros decía, esto huele a dignidad nacional, son los pueblos, es la gente, son los bares, son los restoranes. Vengo de las cenizas, de la conspiración oligárquica del volcán. A mí me gustaría primero dar mucha serenidad a la Nación. No se crean todos los mails, esta cosa de la inestabilidad no es así. Es un proceso histórico que yo sabía que iba a suceder, desde hace un año les digo. Las elecciones son en octubre, la historia empieza en marzo.

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Periodista: ¿Qué pasa desde marzo?

E.C.: Le voy a tratar de hablar en metáfora porque del futuro sólo se puede hablar en metáfora, porque si les dijera todo, podría ser usado en mi contra. Hay un pueblo que va saliendo. Un pueblo que quiere república, que quiere respeto, que quiere ciudadanía. Los Kirchner no pueden engañar a la gente del conurbano con que tuvo un abuelo que estuvo en el campo.

P.: ¿Qué quiere decir con estar saliendo?

E.C.: Yo les decía a algunos, vamos todos a fines de mayo, pero hay que caminar tranquilos a fines de mayo, hay que caminar tranquilos y la no violencia. Ahora, el pueblo va saliendo, y el que está atrás es el faraón. ¿Quién era el faraón? Kirchner. ¿Cómo está Kirchner? Kirchner es hoy el rey desnudo o inflado de poder. Es la vieja historia de aquellos tiranos que de tragarse tanto poder se empachan. Entonces, clama contra estos que van saliendo, millones que piden ciudadanía, respeto, contrato moral, republicano, desarrollo económico, distribución del ingreso. Y el faraón está indignado y manda una especie de ejército tragicómico. Se le rebelan los generales, porque los generales tienen encuestas. ¿Saben por qué se apartan los gobernadores, Schiaretti, Scioli -pobrecito, no sabe ni dónde está-, incluso Binner?

Porque tienen las encuestas. ¿Hay cosa peor que cuando los políticos pierden el éxito? Por eso hay que tener mucho cuidado con los oportunistas de hoy porque hasta principios de marzo eran kirchneristas consagrados que no les importaba el robo, que no les importaba la humillación. Pero medía en las encuestas.

P.: ¿Por qué se ha llegado a esto?

E.C.: Porque tocaron a los mansos. Esto en la historia de la humanidad nunca se hace. No hay nadie inteligente, un líder inteligente en la historia de la humanidad a quien se dé por humillar a los mansos. Clama el cielo, saltan los volcanes ¿me siguen? Y eso es lo único intocable porque tiene que ver con la tierra. Está casi en el orden de lo sagrado de las civilizaciones.

P.: ¿Y Kirchner dónde queda?

E.C.: Kirchner está atrás y diríamos ya está en el búnker, están encerrados, ensimismados. ¿Y a quién culpan? Al pueblo. ¿Y qué dicen? Los vamos a poner de rodillas. ¿Y nosotros qué tenemos que hacer todos los argentinos? Tenemos que estar al lado de aquellos a quienes los que tratan de poner de rodillas, Mateo 25 ¿está?

P.: ¿Cómo se sale de esto?

E.C.:
Vamos saliendo, es mayo, es fines de mayo. Hagámoslo de la manera no violenta, serena. El campo está ganando la batalla, Kirchner se equivoca. El campo puede esperar. Si espera todo el tiempo. Espera que la vaca se críe, espera la cosecha, espera que termine la seca. La paciencia del campo es superior a la de la ciudad y están queriendo resolver el conflicto como si fuera un conflicto tradicional urbano.

P.: ¿Usted participa de la protesta del campo?

E.C.: Nunca me saqué una foto en un piquete hasta hace dos días en Tres Arroyos. Todo el mundo sabe que pude usar políticamente esto porque me aman, pero no lo hice. Ahora todos tenemos que acompañar, y como ciudadanos no usarlo políticamente. Ahora ya está. Ya los traicionaron, convénzanse, ya los traicionaron. Yo quiero que los pequeños productores en la Argentina sean medianos productores, porque es la única forma de que sobrevivan con el tiempo. Este discurso tutelar, progresista, escandaloso; cuidemos a los pobres, miren, los pobres quieren ser ciudadanos, los pobres quieren tener casa, auto, que sus hijos estudien bien. Basta de cuidar a los pobres y de tenerlos como ejército.

P.: ¿Hay una vuelta a 2001?

E.C.: No, es al revés. Hay una esperanza. No hay un problema macroeconómico, no hay un problema bancario. Hay sólo esta especie de comedia tragicómica como de cartón, ¿no?

Porque vieron que D'Elía y Kunkel finalmente son como de cartón. Es como utilería, y cuando sacás la utilería, te encontrás con los campos, con la Argentina, con los trabajadores, te encontrás con la dignidad. Los Kirchner son de utilería.

P.: ¿Es una utopía esperar que el gobierno rectifique su política ante el campo?

E.C.: Uno siempre lo tiene que desear. Pero miren, yo, claro, como fui una intelectual y después una convertida y después tuve que luchar y tuve este embarazo no deseado que es el liderazgo no deseado durante tantos años. Vengo criando el niño y ya quiero que llegue la liberación. Acá ya han jugado todos: algunos jugaron claramente en un lugar, otros jugaron claramente en la vereda opuesta, otros están desesperados. Yo estoy muy divertida con los ambiguos, no saben lo que va a ser Salta o Rosario, están desesperados ¿no?, los ambiguos, los cobardes. Ahí están, pero al final va a haber una gran lección también para ellos.

P.: ¿A todos los gobernadores los está viendo como generales ambiguos? A ver: Scioli, Urribarri, Schiaretti...

E.C.: Scioli no estuvo en ningún lugar. Scioli es un enorme responsable después de haber ganado por lo que ganó en la provincia de Buenos Aires. Está bien que el chico sea amoroso, pero ¿cómo no se puso al frente de todo el interior de su provincia y de su pueblo? ¿Vamos a seguir teniéndole lástima?

P.: ¿Binner?

E.C.:
Binner jugó después del cacerolazo de Rosario, me parece que jugó bien. Pero después del cacerolazo.

P.: Faraones, generales, utilería, no la escuché hablar de la Presidenta. ¿Es victimaria o víctima?

E.C.: En este programa muchas veces yo dije que esto era como una gran jugada de ajedrez, el rey era Kirchner y ella era una torre, es decir, una especie de enroque que tapaba al rey. Ahora se corrió el enroque, quedó el rey y esto tenía que suceder porque eso también era una mentira. ¿Cómo era posible que votemos en la Argentina a alguien que si hablaba, perdía? ¿Cuál era código moral, el consenso moral que permitió en una nación que quien iba a ser presidente no diera una sola opinión porque si hablaba, perdía? Y tuvo tres discursos y mató una presidencia. Yo, la verdad es que no sé... primero, porque es la Presidenta; segundo, porque toda la vida, y ustedes lo saben, me dio una enorme pena, siempre, por una inseguridad personal y una imposibilidad de vínculo, de afecto con nadie. Entonces, la verdad es que a mí me cuesta mucho, pero además como la disputa del poder es con el poder...

P.: ¿Dónde está el poder?

E.C.:
El poder es Néstor Kirchner. La gente se pregunta: ¿Cómo es posible, enloqueció? No, era eso. Es el emboscador emboscado, es el que se come y se deglute a sí mismo. Es una aparente contradicción, pero que se resuelve en otro plano y hay una frase de San Pablo que es muy maravillosa, que dice que Dios los vuelve insensatos antes de llevárselos.

P.: ¿Qué les pasó a los Kirchner?

E.C.: Es gente que no conocela Nación. Si Néstor y Cristina Kirchner decidieran salir de los aviones, salir de los helicópteros, y recorrer el interior, podrían haber entendido esto. Ellos vivieron en Santa Cruz, ahí, y no es Córdoba, no es Mendoza, no es el nordeste, no es el Litoral, digo. Hay que recorrer. Para gobernar un país hay que poder recorrer, hay que ver los pueblos, hay que ver las ciudades, hay que saber dónde está el pueblo, hay que oler la patria, hay que sentirla, porque si no, todas son personas a ser dominadas y humilladas. Esa gente, esos gringos del campo con esas caras coloradas, divinas, que andan por ahí, ¿de dónde van a ser conspiradores? Lo que reaccionaron es ante la injusticia.

P.: ¿Qué rol le toca a usted?

E.C.: Mire, si yo defendí al campo..., ahora se entiende. Miren: vamos a ser un país y una Nación tan feliz...

Mírenme, para que todo el mundo transmita: vamos a tener una alegría tan enorme, pero tan enorme... Yo lo sé.

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