29 de enero 2008 - 00:00

"La baja abrupta de tasas de la semana pasada sembró la sospecha del doble mensaje"

El periodista dialoga con el especialista en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», quien no duda que la Fed se arriesgará a recortar en medio punto porcentual la tasa de referencia de Estados Unidos, «aunque no será la mejor solución». El impulso provendría de las expectativas sobre nuevas bajas que generó el corte de 0,75 de punto que adelantó Ben Bernanke la semana pasada y que a juzgar por el especialista no respondió a «una buena explicación».

La baja abrupta de tasas de la semana pasada sembró la sospecha del doble mensaje
PERIODISTA: La reunión de la Fed rara vez desplegó un abanico tan amplio de desenlaces probables.

Gordon Gekko: La baja de la semana pasada quemó todos los papeles. Y el embargo que pesa sobre las opiniones de los funcionarios -cuando se aproxima cada cónclave- impidió escuchar una buena explicación sobre las razones que urgieron a la Fed para intervenir.

P.: Los motivos constan en el comunicado.

G.G.: Es una descripción muy pobre. Nada que justifique la magnitud de la acción ni su adelantamiento. Ni, mucho menos, una repetición.

P.: Prevalece la idea de una Fed recortando otro medio punto las tasas. ¿Cree que se abstendrá?

G.G.: No. Pero, a menos que se expongan otras razones, pienso que debería. Si la gaffe de Société Générale fue lo que forzó a intervenir antes de tiempo -lo que resulta más razonable si es cierto lo menos creíble, que la Fed ignoraba la situación-no veo por qué tapar un error con otro y no aceptarlo. En todo caso, la baja planificada se anticipó una semana y punto. No es obligatorio acompañar cada reunión con una correspondiente reducción de tasas. En cambio, es muy conveniente dejar en claro los verdaderos móviles de la política monetaria.

P.: Tal vez tenga razón. Pero parece poco práctico -una vez instaladas las expectativas de una baja- desafiarlas a último momento.

G.G.: Por eso mismo se piensa que la Fed se avendrá a podar medio punto adicional. No lo discuto. Sólo que dista de ser la mejor respuesta.

P.: Si no lo hace, los mercados pueden arrancarle la misma concesión poco tiempo más tarde. Bastará con bambolearse al borde de un nuevo abismo...

G.G.: La recesión de 2001 fue tenue y breve. La caída de los mercados, no. La preocupación de la Fed estriba, seguramente, en evitar un corte abrupto del crédito. No en ponerle un piso a las cotizaciones. Lo que sería un ejercicio tan inútil como tremendamente costoso. Y, en escaso tiempo, imposible de sostener.

P.: El discurso es conocido pero la confusión existe.

G.G.: La baja abrupta de tasas de la semana pasada sembró la sospecha del doble mensaje. Por eso pienso que la Fed debería aclarar su récord. Para que no queden dudas.

P.: La noción de una política monetaria angelical, que no cede a las presiones de los grupos de intereses específicos, está en la picota. Predomina la impresión de que Wall Street clama por tasas más bajas y que la Fed, lejos de atarse a un mástil y taparse los oídos, no se resiste a las demandas...

G.G.: Si la Fed está en el negocio de evitar una recesión, no tiene más remedio -para hacerlo con éxito-que favorecer poderosos intereses empresarios. Es una economía capitalista. ¿Qué decir, entonces, del paquete fiscal de estímulo? Por supuesto que busca alentar el consumo. ¿Será una conspiración de Wal Mart?

P.: Se resiente la especial dedicación que merecen las tribulaciones de los bancos.

G.G.: Es más amplio. Es la eterna rivalidad de Main Street -el mundo de los negocios de la economía real-versus Wall Street. La campaña electoral se hace un picnic atizando este encono. Y es verdad que Wall Street clama por ayuda. Sin tapujos. Y nada debe chocarle más a Ben Bernanke y a sus colegas que terminar concediendo las bajas de tasas que Jim Cramer y otros piden a gritos por la televisión. Pero, a la par, una crisis bancaria, librada a su suerte no es buena noticia para nadie. La política monetaria busca enderezar la situación de los bancos. Está remando activamente a su favor (y no sólo en los EE.UU.).

Diría que el auxilio recae más en las entidades que en sus dueños ya que no impide la licuación parcial de los accionistas. Pero no hay dudas que, por ejemplo, Bank of America pudo duplicar la colocación de acciones preferidas -de u$s 6 mil millones a u$s 12 mil-gracias a la sorpresiva reducción de tasas de la semana pasada. Pero a nadie debe escaparle el hecho de que ese capital permitirá sostener una relación diez veces superior de activos en cartera. En el margen, con un costo de fondeo en declive rápido, bien puede ser la diferencia entre tomar la decisión de cortar créditos en Main Street o de mantenerlos vivos.

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