Hay un tema que en los últimos meses aparece tanto en medios de comunicación masivos, portales digitales y redes sociales, como en conversaciones familiares, grupos de amigos y reuniones laborales: el avance de la inteligencia artificial.
La encíclica Magnifica Humanitas de León XIV plantea los desafíos de la inteligencia artificial en el mundo laboral y advierte sobre la necesidad de priorizar la dignidad humana, proteger el empleo y orientar la innovación tecnológica hacia el desarrollo de las personas.
León XIV advierte sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y la necesidad de preservar la dignidad de los trabajadores.
Hay un tema que en los últimos meses aparece tanto en medios de comunicación masivos, portales digitales y redes sociales, como en conversaciones familiares, grupos de amigos y reuniones laborales: el avance de la inteligencia artificial.
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En ese contexto y a 135 años de la histórica Rerum novarum de León XIII, el Papa León XIV actualizó la Doctrina Social de la Iglesia frente a una de las transformaciones más profundas de la historia contemporánea y su impacto en el mundo laboral tal como lo conocemos hoy.
En el Capítulo IV de su primera carta encíclica, Magnifica Humanitas (titulado «Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad»), el pontífice aborda las consecuencias sociolaborales del despliegue tecnológico, planteando una advertencia antropológica y una hoja de ruta ética.
La encíclica rechaza de plano la concepción del trabajo como un mero insumo productivo o una variable de ajuste económico subordinada a la productividad algorítmica. Expresa: “El trabajo no es un simple instrumento, sino que expresa y acrecienta la dignidad de nuestra vida. Es una necesidad inherente a la condición humana, un camino habitual hacia la madurez, el desarrollo y la realización personal” (n.º 149).
El Papa recuerda que la persona precede a la técnica y a la utilidad económica. En la sociedad del rendimiento que describió el filósofo coreano Byun Chul Han, al desvincular el trabajo de la dignidad humana para reducirlo al rendimiento cuantificable, se quiebra el propósito social de la economía.
Uno de los focos críticos del magisterio de León XIV radica en la velocidad y el diseño con que se implementan los sistemas inteligentes, invirtiendo la jerarquía natural entre el trabajador y el instrumento técnico. Si bien la Inteligencia Artificial promete aumentar la productividad al encargarse de las tareas rutinarias, “con frecuencia obliga a los trabajadores a adaptarse a la velocidad y las exigencias de las máquinas, en lugar de que las máquinas estén diseñadas para apoyar a quienes trabajan” (n.º 150).
La intensificación de la vigilancia algorítmica y la imposición de ritmos mecánicos anulan el criterio, el ritmo corporal y la iniciativa propia del ser humano en los procesos productivos.
Frente a los discursos que asumen la destrucción del empleo formal como un coste inevitable del progreso moderno, la encíclica enfatiza la vigencia de la primacía del trabajo como una instancia fundamental para las personas, ya que ordena sus vidas, les da autonomía y libertad.
Se dirige a los encargados de las políticas públicas y nos señala que “La norma general debe seguir siendo la protección de los puestos de trabajo y del papel insustituible de la persona” (n.º 152) y debe erigirse en «un objetivo prioritario de las políticas públicas y de los procesos económicos, criterio de juicio para evaluar la calidad humana de un modelo de desarrollo» (n.º 154).
La encíclica también se ocupa de analizar la importancia de la tecnología en el mundo laboral. El documento sostiene que una sociedad que condena a amplios sectores a la inactividad o a la irrelevancia tecnológica lesiona gravemente la cohesión social. En ese sentido, León XIV rechaza tanto el pánico paralizante como el optimismo ciego. Por ello, postula una gobernanza preventiva que condicione el despliegue tecnológico a la protección real de los colectivos laborales. Aboga por criterios sociales para la innovación (n.º 156–159). No basta con actuar a posteriori cuando los despidos ya han ocurrido. La adopción productiva de IA debe acompañarse de esquemas de recualificación verificables, diálogo social y corresponsabilidad empresarial.
Por otro lado, insta a la revisión de los parámetros de desarrollo ya que el avance no puede medirse únicamente en tasas agregadas de ganancia o eficiencia computacional, sino por la capacidad de “reconocer un rostro en el otro y no una función” (n.º 114) y de generar empleo genuinamente digno.
Ese mandato ya lo cumplimos en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, siendo la protección del empleo existente una de nuestras prioridades. Decidimos estar cerca de la matriz productiva y atentos a sus necesidades a fin de colaborar en encontrar mecanismos de protección de los puestos de trabajo, por ejemplo, mediante la promoción de las audiencias colectivas, las mesas de diálogo y los procedimientos preventivos de crisis. Con el mismo norte, desde la Subsecretaría de Trabajo y Empleo tendemos puentes entre quienes necesitan trabajadores y quienes necesitan un empleo. Para cumplir ese objetivo, diseñamos planes que sustituyeron los subsidios, reemplazándolos con programas que promueven la capacitación -como las Prácticas Formativas y el Programa de Inducción para el Empleo- y realizamos las Expo Empleo barriales y la mega Expo Empleo de La Rural, que tuvo lugar el pasado 28 de octubre, con el objeto de acercar a quienes buscan trabajo con las empresas que buscan talento.
Magnifica Humanitas no propone un rechazo a la innovación, sino la subordinación firme del desarrollo tecnológico al servicio de la persona humana integral. En palabras del Pontífice, la gran pregunta que define este cambio de época es si la sociedad permitirá que los algoritmos decidan el destino humano o si sabrá edificar una convivencia donde el trabajo siga siendo la centralidad de la vida de las personas constituyendo identidad, comunidad y vocación solidaria para lograr la paz social.
Subsecretario de Trabajo y Empleo de la Ciudad de Buenos Aires.