En el gobierno han comenzado a estudiar una serie de alternativas para eliminar o reducir el impacto de los bonos indexados por el CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia). En reiteradas ocasiones Néstor Kirchner afirmó que no le agrada la indexación de los títulos posdefault. La última oportunidad fue en Alemania donde la candidata Cristina Fernández dijo que «hay intereses encubiertos en las críticas de la oposición a la inflación» y que «hay especulación por parte de los bonistas con los papeles indexados».
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Los rumores que circulan en el mercado financiero tienen cierto asidero y se basan en un informe que preparó el ministro Miguel Peirano para Néstor Kirchner a los pocos días de asumir. Entre las alternativas que presentó, trascendió que se encuentran las siguientes:
a) un megacanje para sustituir los bonos posdefault que ajustan a través del IPC ( Indice de Precios al Consumidor);
b) la recompra de parte de esos bonos con reservas del BCRA o del Tesoro;
c) modificar la forma de indexación de los mismos utilizando un nuevo indicador que reemplace al CER.
La deuda pública total de acuerdo a datos de la Secretaría de Finanzas al primer trimestre llega a los u$s 136.350 millones de dólares. El 42% está indexado por el CER.
Esto significa que hay unos 60.000 millones de dólares en términos nominales que se ajustan por inflación. El desagregado muestra que entre los principales papeles hay 20.000 millones que surgieron del canje de la deuda, otros 14.000 millones son préstamos garantizados, hay 6.000 millones en BODEN y en BOCON otros 3.000 millones. Algunos analistas del mercado creen que resulta probable que el gobierno se incline por cancelar parte de esa deuda debido a la baja cotización de los bonos. Por consiguiente los podría retirar del mercado a un precio bajo ya que han caído fuerte desde que se desató la crisis financiera en Estados Unidos.
De las alternativas arriba mencionadas, la del nuevo indicador de inflación está en línea con lo afirmado por candidatoa vicepresidente Julio Cobos. Excluiría del IPC los elementos más volátiles como alimentos y energía, similar a la «inflación núcleo» de los EE.UU. cuya variación mensual es menor a la del IPC. Esta «inflación núcleo» es la que mencionó el presidente del BCRA Martín Redrado recientemente en un discurso en Londres y es de 0,7% mensual en promedio.
Pero en el caso que se normalice la situación del INDEC y se calcule un IPC más creíble es probable que el pago de esos bonos generen más de un problema al próximo gobierno. Le deberá pagar más a los acreeedores. Con una inflación real en torno a 18% frente a 8% del INDEC, las pérdidas de los bonistas son elevadas. Se calcula que cada punto de inflación representa $ 1.500 millones, por lo tanto los bonistas estarían dejando de percibir $ 15.000 millones por una inflación menor a la real.
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