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7 de septiembre 2007 - 00:00

Presupuesto: otro dibujo

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A pocos días de la presentación al Congreso del Presupuesto 2008, resulta útil analizar cómo ha cambiado el de 2007 original, como consecuencia de decisiones del Poder Ejecutivo. El gobierno introdujo modificaciones de importancia a través de dos mecanismos:decisiones del jefe de Gabinete amparadas en las facultades delegadas por el Congreso (superpoderes) y decretos de necesidad y urgencia (DNU), instrumentos excepcionales que le permiten emitir disposiciones de carácter legislativo.

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El DNU 1.108 del pasado 24 de agosto, la medida del Ejecutivo más importante del año de acuerdo con su impacto en el Presupuesto, incorporó recursos adicionales por $ 11.086 millones y nuevos gastos por $ 8.926 millones, mejorando el resultado fiscal en $ 2.160 millones. Sin embargo, este refuerzo en el superávit no bastó para compensar el impacto negativo de las modificaciones en el resultado fiscal introducidas por el jefe de Gabinete a lo largo del año. Luego de la reforma a la Ley de Administración Financiera sancionada el año pasado, el jefe de Gabinete puede reasignar gastos para financiar incrementos de los gastos corrientes y/o de capital sin limitación alguna. En uso de esas facultades, aumentó gastos por $ 2.475 millones, lo que frente a un aumento de recursos de sólo $ 57 millones, provocó una caída del resultado fiscal de $ 2.418 millones.

En conjunto, los cambios introducidos por el Ejecutivo han provocado una reducción neta del resultado fiscal presupuestado de $ 258 millones. Pese a contar con $ 11.143 millones adicionales a los originalmente presupuestados para el año, el Ejecutivo ha aumentado los gastos en un monto mayor.

Este comportamiento resulta preocupante por varios motivos. En primer lugar, el uso del DNU implica un nuevo retroceso institucional en el funcionamiento del sistema de administración financiera pública. La metodología de ampliar el Presupuesto mediante DNU había sido utilizada en 2004 y 2005. En 2006 el Ejecutivo respetó la división de poderes prevista en la Constitución y envió un proyecto de ley al Congreso para modificar el Presupuesto del año. Lamentablemente, en 2007 hemos vuelto al uso de DNU en materia presupuestaria, sin que haya evidencias de que estemos en presencia de circunstancias excepcionales que justifiquen este comportamiento.

  • Alarmante

  • Más allá de las formas, también alarman los contenidos. En vez de aprovechar el escenario de recursos benigno para mejorar el resultado fiscal, el Ejecutivo ha operado en el sentido contrario, incrementando gastos a un ritmo mayor. Es importante destacar que el incremento del gasto presupuestado, de 10,1% en promedio, es muy significativo en algunas jurisdicciones: +63% en el Ministerio de Planificación, y +54% en el Ministerio de Economía.

    Finalmente, un comentario sobre el excedente de recursos. En los últimos años nos hemos acostumbrado a las ampliaciones del Presupuesto derivadas de un crecimiento económico superior al originalmente estimado por las autoridades. Este fenómeno explica una parte de los cambios recientes comentados: la proyección de crecimiento real del PBI en el Presupuesto 2007 fue de 4%, y la economía está creciendo a 8% interanual. Pero otra parte de la brecha de recursos es explicada por una divergencia no tan simpática: la inflación.

    Mientras que las proyecciones del Presupuesto contemplaban un incremento anual de 6,3% en los precios, los índices que no han sido manipulados reflejan un aumento significativamente mayor, que repercute en la recaudación de impuestos. Que el crecimiento económico inesperado obligue a modificar el Presupuesto siempre es una buena noticia, más allá de cómo se realiza la modificación y qué se hace con los fondos incrementales. Pero que una tasa de inflación creciente desactualice las previsiones presupuestarias y fuerce una modificación nos retrotrae a los peores momentos de nuestro sistema presupuestario, cuando la alta inflación convirtió al Presupuesto en una herramienta casi sin valor.

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