Argentina se encuentra en una encrucijada histórica, con cuarenta años de deterioro permanente del tejido socio económico en su conjunto, que es atravesado transversalmente por la repetición de diagnósticos y recetas equivocadas que llevaron a un país "potencialmente riquísimo" a ser uno de los estructuralmente más pobres del planeta, siendo considerado un jeroglífico en el contexto financiero mundial y transformándose en el fabricante más prospero de pobres e indigentes.
Una inmoralidad supina si consideramos la “potencial riqueza” que poseemos y que hoy ocupamos lugares junto a países que vienen de guerras y conflictos internos feroces como Venezuela, Sudán, Zimbawe, Ucrania, Yemen o Etiopia.
¿Cuánta espalda le queda a este Gobierno? ¿Cuánto tiempo el sector poblacional más desprotegido (el 50% de la población) puede seguir soportando las migajas de planes y asignaciones que hace muchísimo tiempo les sacó la libertad y dignidad? ¿A cuánto quiere llegar la dirigencia política? ¿Al 100% de inflación y 80% de pobreza? La catástrofe que se avecina es evitable.
La dirigencia política está absolutamente desconectada de la realidad que no conoce. Una sociedad que pide a gritos cambios estructurales en todo el entramado del colectivo social, con todos los órganos del estado en situación de desastre. Se puede oír en cualquier charla: LA SALUD, LA SEGURIDAD, LA EDUCACION, LA JUSTICIA Y LA ECONOMIA SON UN DESASTRE; LA ARGENTINA TODA ES UN DESASTRE.
Se agotan los tiempos de buscar responsables. Es hora de proponer y proyectar la refundación de un país que hoy día está destrozado en su calidad de vida, en su movilidad social, en la generación de riqueza, en el respeto a la propiedad privada y los valores de su génesis: La generación del trabajo.
La macroeconomía tendrá que ir a dar respuestas al problema gravísimo de la inflación, una cuestión que lleva años de permanencia en nuestro país y que se acelera a un ritmo endemoniado.
Al problema del desempleo, para nosotros el problema central de un país que está al borde del abismo, desde el Movimiento Nacional Pyme creemos y estamos convencidos de que si nos cambian las condiciones de Regímenes (laboral y tributario), de financiamiento escasísimo, de hundirnos en deudas insostenibles y solucionar la conflictiva problemática de los despidos, les decimos a la política que le generamos más de dos millones de puestos de trabajo en el término de un año, probado con un trabajo científico realizado junto a la Fundación Observatorio Pyme y elaborado en un proyecto de ley ambicioso y superador como jamás se haya conocido.
El Proyecto de Ley Integral Pyme, de titularidad del Movimiento Nacional Pyme, está listo para dar mejores herramientas de accesibilidad a programas de financiamiento, a un marco de empleabilidad más moderno y adecuado, a un sistema de reestructuración de pasivos para terminar con el fracaso de la escasa generación de empleo y riqueza.
En estas condiciones paupérrimas las pymes somos las que generamos el 70% de la riqueza genuina del país y el 70% del empleo.
Nuestro proyecto de ley tiene que pasar en breve a ser el proyecto de todos: oficialismo y todo el arco de la oposición. Políticos, empresarios, sindicatos, movimientos sociales y todos los actores de la actividad sociopolítica ,debemos generar consensos para poner en marcha los cambios que todo el tejido social pide a viva voz.
Es imperioso que lo hagamos para evitar la catástrofe porque cuando el pueblo agote su paciencia…
Vicepresidente del Movimiento Nacional Pyme.
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