El 8 de marzo, nos invita a pensar en aquellas mujeres que no sólo dejan huella, sino que también nos inspiran: mujeres que ofrecen apoyo, que brindan soporte y mentoría, empoderando a otras a tomar decisiones audaces y crecer en su desarrollo profesional.
Reflexiones e iniciativas hacia la Equidad de Género
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Este día también nos da la oportunidad de reflexionar sobre iniciativas efectivas que nos permiten avanzar en la equidad de género, y así crear un mundo más justo, más diverso y equitativo. Por ello, hoy me gustaría reflexionar especialmente sobre el poder y la importancia de crear alianzas.
Muchas veces en mi vida personal y profesional he experimentado los beneficios de crear redes de apoyo y colaboración sólida para impulsar la equidad de género y contribuir a una sociedad y una organización más diversa e inclusiva, donde hombres y mujeres actúan como mentores y aliados para la consecución de este objetivo.
En las organizaciones se suelen implementar diversas estrategias y Programas de Alianzas: programas de mentoreo, de patrocinio, grupos de afinidad (ERG), grupos de involucramiento, Comités de Diversidad e Inclusión. Para ello debemos considerar que en equidad de género, la verdadera alianza implica una colaboración activa y comprometida para apoyar a las mujeres en todas las facetas de la vida y del trabajo y crear un cambio que sea duradero y sostenible.
Así, podemos generar programas de alianzas exclusivamente entre mujeres y algunos otros donde también se involucren y participen los hombres (cada opción tiene pros y contras que analizaremos en otra oportunidad). Sin embargo, creo que hacer a los hombres participes de los programas de aliados hace que sean parte de esta transformación, se involucren y puedan empatizar con ciertos desafíos incuestionables que se presentan en el desarrollo profesional de las mujeres. Algunas de las acciones concretas de alianzas con que los hombres pueden colaborar para promover activamente la igualdad y la equidad de género en las organizaciones son, a modo de ejemplo, dar crédito a las mujeres por sus ideas y contribuciones, abogar por la promoción de mujeres o denunciar la discriminación por género en el ámbito de la organización.
Un reciente estudio de la Fundación “Integrating Women Leaders” ha expuesto una brecha significativa en la percepción entre hombres y mujeres sobre la efectividad de los hombres como aliados en el lugar de trabajo. Es decir, a pesar del aumento de la conciencia sobre la igualdad de género, muchas mujeres todavía perciben una falta de compromiso activo por parte de sus colegas masculinos.
Este estudio, sin embargo, arroja otro resultado prometedor: la programación de alianzas puede marcar la diferencia si los hombres participan. Es decir, nos da un puntapié para entender cómo podemos pasar de la conciencia a la acción.
Para fomentar las acciones de alianza, se requiere promover la participación en programas de alianzas, al punto de hacerlo mandatorio. Según el estudio citado, los hombres que participan de estos programas no sólo son más conscientes de las desigualdades, sino también de la importancia de actuar para superarlas. Asimismo, se demuestra que los hombres que participaron en programas de alianzas tienen más probabilidades de reconocer comportamientos sesgados por el género que se producen con frecuencia en el lugar de trabajo (por ejemplo, interrupciones, cuestionar la experiencia de una mujer, no darle crédito por sus contribuciones), con respecto a los hombres que no habían participado de los programas.
La participación en estos programas requerirá que se haga de la alianza un valor y una prioridad organizacional, asegurando que los líderes puedan comunicar claramente su importancia y los beneficios de formar parte. Además, es esencial escuchar y colaborar activamente, demostrando comprensión y tomando medidas significativas, en conjunto con los líderes de Diversidad e Inclusión (DEI) y Grupos de Afinidad (ERG).
Crear una comunidad de aliados que comparta experiencias, desafíos y crezca junta permite aprender de los errores, y desarrollar habilidades para apoyar a las mujeres en nuestras organizaciones.
Al cerrar la brecha de percepción, podemos crear un ambiente laboral donde las alianzas por la igualdad de género – y de diferentes grupos subrepresentados- sean una realidad tangible, llevando a nuestras organizaciones y a la sociedad hacia un futuro más inclusivo, equitativo y próspero.
Directora de Build The Future, consultora DEI.
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