(Para el experto en mercados internacionales, personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street», en la próxima reunión de la Reserva Federal a fines de mes la suerte de una nueva suba de la tasa de interés de corto plazo dependerá de la negociación que deberán mantener los directores del Comité de Mercado Abierto más que de los indicadores económicos que trasciendan. A continuación el diálogo que Gekko mantuvo con este diario.)
PERIODISTA: Hace un mes, la economía de los EE.UU. lucía como una locomotora imparable. La idea, esta semana, es que el convoy se desacelera de prisa. Hoy se dice que la Fed no subiría las tasas de interés aunque habiendo leído las minutas pero sin conocer el informe de empleo- se afirmaba lo contrario. ¿Qué nuevos cambios de planes nos esperan próximamente?
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Gordon Gekko: La idea de la desaceleración no es nueva. Recordará que la comentamos aquí hace tiempo. Cuando el FMI modificó en alza su pronóstico mundial de crecimiento para 2006, nos parecía errado extrapolar tanta pujanza. Lo que sí es reciente es la evidencia que la respalda.
G.G.: Cuando se computen las cifras del segundo trimestre, se registrará una fortísima desaceleración en el gasto de consumo. Queda claro que el grueso del aumento nominal de las ventas minoristas ha sido absorbido por el encarecimiento del precio de la nafta. La demanda interna ha pisado pues el freno.
P.: Esa era la carta bajo la manga de la Fed.
G.G.: Una de ellas. Pero no la única ni la más poderosa. La baza que juega la Fed hace tiempo es el enfriamiento del mercado inmobiliario. Un proceso que se despliega en forma gradual pero persistente y con muchísimas ramificaciones. Que el consumo se desacelere en el segundo trimestre no tendría nada de especial; el consumidor norteamericano se toma periódicos descansos antes de volver a descargar con furia su tarjeta de crédito. La clave es si esta vez estamos ante un ajuste de carácter no transitorio sino, más bien, permanente.
P.: Fruto de la erosión patrimonial que le ocasione el fin del boom inmobiliario.
G.G.: La experiencia recogida estos años en Gran Bretaña y Australia revela una gran sensibilidad. Ni siquiera, le diría, hace falta una baja de los precios de los inmuebles. Mucho menos un derrumbe. Basta con que se modere o desaparezca la constante apreciación.
P.: Le recuerdo que todavía esto no ocurre. Los precios subieron más de 12% en todo el territorio de los EE.UU. en el primer trimestre de 2006.
G.G.: No. Subieron 12,5% en los últimos doce meses, pero, en sentido estricto, 8,1% anualizado en los tres primeros meses del año. Venimos de un pico superior a 14% alcanzado en el segundo trimestre de 2005. Y, por primera vez, desde 2002, hay distritos en los que los precios cayeron en los últimos tres meses como ser el caso de Iowa o South Dakota.
P.: Hay signos de debilidad pero el cuadro general no está nada mal.
G.G.: Ese es el punto. Hay amplio margen todavía para que se deteriore. Y ya hay indicios de su impacto: el empleo en la construcción creció a razón de 3 mil puestos mensuales en los últimos tres meses cuando lo hace a un ritmo de 27 mil si se computa el último año.
P.: La creación de empleo fue muy pobre en los últimos dos meses. Se enfrió el consumo y se esfuma la bonanza inmobiliaria. ¿Cree que la Fed ya tiene cartón lleno para cruzarse de brazos a fin de mes y dejar las tasas como están?
G.G.: Si lo quiere hacer, lo puede hacer. No se olvide de citar el temporal que azotó a los mercados de capitales. No hay mal que por bien no venga: ha servido para dejar en claro que no existe un problema de credibilidad en la política monetaria.
P.: Tal vez, la Fed quiera conocer los números de la inflación de mayo que se difundirán la semana próxima. Allí podría emboscarse alguna otra sorpresa desagradable, ¿no cree?
G.G.: No sería raro a juzgar por el comportamiento ascendente de la mediana de los precios minoristas. Pero recuerde las palabras de Bernanke la última vez que acudió al Congreso. La Fed podría abstenerse de actuar aun en un contexto de riesgos desbalanceados; es decir aun si se acentuaran los riesgos de inflación.
P.: Entonces me parece que la suerte está echada. No habrá suba de tasas.
G.G.: No es tan fácil. Alguien quería aumentar las tasas medio punto en la última reunión. Poole, Moskow y Lacker han batido el parche públicamente a favor de la suba. Bernanke deberá consensuar con sus pares si busca una decisión unánime. Mi impresión es que la decisión ya no depende de los datos económicos que arrojen los indicadores sino de esta negociación en aras de pulir las disidencias dentro del propio seno de la Fed...
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