5 de septiembre 2005 - 00:00

Tras los pasos de Katrina

(El experto en finanzas internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», analiza las consecuencias del huracán Katrina en los mercados mundiales. Como primera conclusión, opina que la Fed no cambiará su estrategia y subiría, tal como estaba descontado, las tasas de interés. Afirma, además, que la economía norteamericana no tiene por qué entrar en recesión por esta catástrofe natural, y que la región afectada, en seis meses, estará dentro de las más pujantes de los Estados Unidos. Este fue el diálogo que mantuvo Gekko con el periodista.)

Tras los pasos de Katrina
PERIODISTA: El huracán Katrina sembró la confusión. Los inversores ya no están seguros de que la Fed pueda mantener su hoja de ruta sin producir alteraciones. La suba de tasas de interés que se descontaba a ojos cerrados para la próxima reunión -el día 20- ahora dista de ser una certeza. ¿Qué piensa?

Gordon Gekko: Pienso que la Fed no va a modificar su libreto.


P.:
¿El huracán no amerita un cambio de planes?

G.G.: No veo cómo ayudaría. En principio, enfrentamos un shock adverso de oferta, que provoca una menor disponibilidad de petróleo, de gas natural y, sobre todo, de naftas. ¿Por qué debería la Fed suspender la suba de tasas de interés? A menos que usted suponga que ello incentivará la producción de energía...


P.:
Entiendo: los problemas de oferta no se arreglan estimulando la demanda...

G.G.: No si el inconveniente, como sucede ahora, estriba en una grave insuficiencia de oferta... Sólo serviría para acentuar la escasez y, de esa manera, realimentar la inflación.


P.:
Es la oferta lo que hay que reponer.

G.G.: Correcto. Por eso, la decisión de liberar inventarios de las reservas estratégicas sirve para atender los desequilibrios de corto plazo que sean transitorios; por eso hay que dejar que los precios de la energía suban para atacar las consecuencias permanentes. Todos ellos, elementos que están alejados de la esfera de acción específica de la Fed.


P.:
Pero el desastre tiene magnitud de sobra como para gatillar una crisis de confianza. Nueva Orleans es una ciudad grande y está paralizada. En el área afectada por la catástrofe, después de todo, habita 2% de la población de los EE.UU. ¿La demanda permanecerá inalterable?

G.G.: No hay dudas de que la producción y el gasto en la zona involucrada se han derrumbado. Era y es inevitable. El parate persistirá por varias semanas, aunque la ayuda federal se vierta rápido y con generosidad. En el nivel nacional, sin embargo, usted puede digerir un contratiempo muy grave, pero que atañe a 2% de los consumidores...


P.:
No milita entre quienes afirman que el huracán Katrina puede sumir a la economía en una recesión...

G.G.: No. Desde ya que no lo hará por su impacto en la demanda. De hecho, a seis meses vista, la región estará entre las más pujantes de los EE.UU.

P.: ¿Cómo lo sabe?

G.G.: Es la dinámica usual. Cuando las aguas bajan, la corriente que toma la posta es la de las tareas de reconstrucción. Es más lenta, pero igualmente poderosa...


P.:
Si la gente perdió todo, ¿cómo volverá a ponerse en pie?

G.G.: Según una estimación preliminar de AM Best -una firma que evalúa la calidad crediticia de las compañías de seguros- la industria ha perdido unos 25 mil millones de dólares por el desastre. Esos recursos financiarán la reconstrucción. Junto con el dinero público y -uno tiende a olvidarse-, los ahorros privados que también habrá que desempolvar.


P.:
El huracán ha llevado el precio del petróleo a los 70 dólares por barril. ¿No es un argumento suficiente para pensar más seriamente en una recesión?

G.G.: Es una preocupación válida. Sobre todo porque recién está concluyendo el verano boreal. El pico de la demanda no se verifica nunca hasta entrado el invierno...


P.:
No hemos visto todavía el final de la escalada...

G.G.: Probablemente, no. El precio sufre de elevada estacionalidad: el año pasado, por ejemplo, el máximo recién se observó en octubre...


P.:
¿No será ésa la razón que llevará a que la Fed lo piense dos veces antes de actuar de nuevo?

G.G.: Hasta ahora, el precio del petróleo se ha empinado y no ha sido freno para la robustez de la demanda. Ni en los EE.UU. ni en el mundo. Por supuesto, la última suba todavía es reciente y además el impacto se produce con rezago ya sea porque las compañías operan con contratos de cobertura (que reflejan los precios menores que regían en el pasado); ya sea porque hay países en los que los precios finales están subsidiados... Pero, por el momento, y las últimas minutas (de la reunión de la Fed del 9 de agosto) lo revelan con claridad, la Fed tenderá a preocuparse más por la presión latente sobre la inflación que a especular con un descanso por considerar que la crisis energética sea un aliado circunstancial en la faena de apaciguar la demanda agregada...

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