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11 de febrero 2008 - 00:00

Un banquero crítico

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Oscar García Mendoza es un banquero de tradición familiar en Venezuela. Mantener a flote una entidad financiera requiere un cotidiano y delicado equilibrio en la Venezuela de Hugo Chávez.
Caracas (enviada especial) - Oscar García Mendoza es el presidente del Banco Venezolano de Crédito y uno de los pocos que se anima a hablar en la City. Recibe a Ambito Financiero en su magnífica oficina de un piso 14 en el barrio El Rosal, el equivalente a la zona de Catalinas porteña. Rodeado de una envidiable colección de mapas antiguos de Caracas, este banquero nunca pensó en irse del país. «Esta entidad está en mi familia desde hace varias décadas -dice-, y a pesar del irrespeto del régimen chavista por los depositantes y empresarios, yo me siento útil aquí, en Venezuela.»

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Periodista: En un país con una economía que tiende al estatismo, ¿cómo está hoy su banco?

Oscar García Mendoza: Somos el banco más rentable del país. No recibimos depósitos del gobierno ni nos asociamos con él en el negocio de los bonos. Nos dedicamos a banca corporativa. En cuanto a los bonos, en la emisión de PDVSA de abril de 2007 se hizo una diferencia de u$s 7.500 millones en un día. Se ganó más en un día que entre 2004 y 2006, que fueron buenos años. Pero nosotros no hacemos negocios con el Estado.

P.: ¿Y la situación financiera?

O.G.M.: La crisis bancaria de 1994 le costo al país 17 puntos de su PBI. Hoy estamos en un momento mucho peor... En 1994 había algo de industria. Hoy, aquí, sólo hay comercio y no llegamos a una crisis en 2003 debido a que nosotros, los bancos, pedimos un control de cambios. Es un excelente mecanismo de control.

P.: ¿Cómo operan los bancos en un país en que todo se supedita al precio del petróleo?

O.G.M.: La diferencia con el dólar paralelo es muy alta; por eso es que dependemos solamente del petróleo. Y la única estadística importante que miramos es la del petróleo. Hoy PDVSA ya tiene contratados a brokers internacionales para vender petróleo a futuro: u$s 15.000 millones contra Citgo, la cadena de refinerías que tiene en EE.UU. Es dinero para gasto corriente. El gobierno está ahora trasladando los depósitos de bancos privados a los estatales. En cuanto a las reservas, con una ley de 2005 se le permitió retirar 6.000 millones de dólares. PDVSA está autorizada a venderle divisas al Banco Central, pero los bancos interpusimos una demanda por la nulidad de esa ley.

P.: ¿Cómo los afecta el control de divisas?

O.G.M.:
Es una situación complicada. Los bancos no tenemos crédito internacional. No abrimos cartas de crédito en dólares. Sí lo hacemos con el ALADI. Ya hay un retraso de 12 meses y de 4.000 millones de dólares. En las tarjetas de crédito, el retraso es de 600 millones. El tributo interno es superior al impuesto petrolero. Las tarifas de electricidad, teléfono y gasolina están congeladas desde hace 3 años. Los mejoradores petroleros (somos uno de los bancos fiduciarios de los extranjeros) llegaron aquí a partir de 1997, con la apertura petrolera. Se habían programado 16 de ellos, pero los nuevos empleados que Chávez trajo a PDVSA, por brutos, destruyeron los planos.

P.: Empresarios importantes, como el magnate de los medios de comunicación Gustavo Cisneros, ante el temor de expropiaciones, prefirieron vender parte de sus empresas y radicarse en el extranjero. ¿Ud. no pensó en irse del país?

O.G.M.: Mis hijos ya se radicaron fuera del país. Yo, por mi parte, me siento útil aquí. Y no le tengo miedo al chavismo.

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