Ventaja ante una guerra regional
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Se trata de cómo, en un eventual conflicto, poder neutralizar la ventaja que tiene EE.UU. con el dominio militar del espacio.
Cabe señalar que este dominio es el que permitió a Ronald Reagan el triunfo en la Guerra Fría, al no poder la entonces URSS competir tecnológicamente. Es que el proyecto «Guerra de las Galaxias» neutralizó el poder de destrucción de los misiles soviéticos sobre EE.UU. y sus aliados.
Rusia, en primer lugar, y China, en segundo término, vienen reclamando a Washington la desmilitarización del espacio, para evitar que los satélites que se coloquen en él puedan tener uso militar. Pero el gobierno estadounidense no sólo se ha negado a hacerlo, sino que, además, ha puesto en marcha nuevos proyectos de largo plazo que le aseguren por varias décadas el dominio militar espacial sin competencia.
Tanto Rusia como China, mientras vienen planteando el reclamo, han ido desarrollando iniciativas para tener capacidad de usar el espacio con fines militares, aunque están muy lejos del nivel tecnológico de EE.UU.
Lo que China está poniendo a prueba ahora es la capacidad de poder destruir los satélites espaciales de EE.UU., a partir de los cuales se desarrollan los escudos antimisiles, que dan seguridad contra la agresión nuclear.
Sin la defensa antimisil que EE.UU. da a Japón, Corea del Sur y Taiwán y otros países de la región, el rol militar de China -único país de Asia que tiene el arma nuclear-, respecto de ellos, aumenta considerablemente.
La capacidad de destruir satélites de EE.UU. con uso militar no resuelve todos los problemas que puede tener China, porque la flota estadounidense del Pacífico cuenta con submarinos con misiles nucleares que pueden ser disparados debajo de la superficie. Pero sí implica un cambio sustancial a favor de China en caso de un conflicto que se produjera, por ejemplo, con Taiwán, cuya recuperación es un objetivo relevante para la política exterior de Pekín.
El aumento de gasto militar chino de este año de 15% sólo acentúa una tendencia que marca un incremento promedio real de 10% -con el crecimiento anual incorporado al PBI-en los últimos siete años.
Ante los reclamos de los países de la región, el argumento chino ha sido que este incremento no tiene fines agresivos y que comprende rubros que no tiene fines específicamente militares.




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