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Los secretos de la custodia de Francisco, en Buenos Aires
La Guardia Suiza es el ejército más pequeño del mundo y la más reconocida por su particular uniforme: un traje renacentista con casi un siglo de antigüedad.
Sirven al papa entre dos y tres años, y sólo un 10% hace carrera en el cuerpo. Durante este tiempo, viven en aposentos vaticanos. Hasta allí llegan luego de una exhaustiva selección. Siendo unidades militares de élite, se les exigen requisitos básicos como ser varones solteros, ciudadanos suizos, profesar el catolicismo, medir como mínimo 1,74 metros, tener entre 19 y 30 años, poseer título profesional o secundario, y haber completado el servicio militar obligatorio en Suiza.
"Hay un centro de reclutamiento en Suiza y ahí hay que enviar la postulación. Hay una primera selección de los que cumplen los requisitos de entrada. Luego uno es convocado. Primero tiene los tests de aptitudes y de inteligencia. En la segunda selección, el comandante de la Guardia Suiza (el oficial de mayor rango) va a Suiza y tiene una conversación con cada uno para luego elegir quién va al Vaticano", explicó en diálogo con este medio.
Cuando llegan al Vaticano, son instruidos en el uso de armas, desde las más antiguas hasta pistolas 9 mm y ametralladoras. También aprenden defensa personal, combate cuerpo a cuerpo y técnicas anti-terrorismo.
Entre los elementos que se exhiben detrás del altar mayor de la Catedral hay armas, cinturones, monedas y un casco, cuyas plumas cambian de color dependiendo el rango del guardia. Además, ofrece información sobre el Estado Vaticano que pese a ser el más pequeño del mundo tiene su propia moneda, club de fútbol y chapa vehicular.
En 17 paneles y 4 gigantografías se repasa la labor de la Guardia Suiza y su historia, la cultura suiza y vaticana. Como souvenir, la posibilidad de tomarse una foto personificando a un guardia.
La muestra fue inaugurada con la presencia del embajador suizo en la Argentina, Johannes Matyassy, quien consideró la labor de los guardias como "un desafío" dada la espontaneidad y acercamiento de Francisco con los fieles, pero la ejecutan "perfectamente". También participaron el secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, el director de Cultos porteño, Alfredo Abriani, el representante de la Nunciatura Apostólica, Arnaldo Catalán y el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli.
Se podrá ver hasta el 21 de agosto con entrada gratuita, y luego está programado que se exhiba en algunas provincias y en otros países.



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